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domingo, 7 de febrero de 2010

De ilusiones y mierdas

Agorer


“Cuando deseas una cosa con mucha fuerza, al final te comes una mierda.”

— Agorer, en Muchachada Nui


Al fin y al cabo, en eso consiste vivir, ¿no?.



(Haz click aquí si no ves el vídeo)

domingo, 10 de mayo de 2009

F1: GP España 2009

Podium GP España 2009Tenía el cuaderno en el que tomo notas lleno de los datos de repostajes, tiempos por vuelta y posiciones en carrera. Lo que son las típicas notas de una bosta de carrera infumable, sin adelantamientos, y que no tiene nada que envidiar a la típica carrera que llevamos años viendo en Montmeló, para qué engañarnos. Y sin embargo cuando ha terminado la carrera tenía tal enfado que a punto he estado de quemar el cuaderno y pegarle una patada al portátil que me daba los tiempos.

El sábado ya teníamos el primer disgusto: el muro de Ferrari volvía a cagarla con la estimación de tiempos de la Q1, como ya hicieran con Massa en el GP de Malasia. "Esto no se volverá a repetir" —decía Domenicalli. Pues menos mal. Raikkonen quedó eliminado con el decimosexto mejor tiempo en la Q1 porque a algún lumbreras italiano se le ocurrió que los tiempos de los terceros libres son de fiar para la clasificación del sábado.

golfasLo que sí es de fiar es que en Montmeló las poles huelen a victoria. De hecho, la posición con la que se sale en la parrilla suele apestar a la posición con la que llegarás al final; salvo que tengas kers y salgas detrás de un Force India, o que te dediques a racanear combustible para llegar a meta, claro.

Sin embargo la salida parecía que alteraba el orden establecido. Button, Vettel, Barrichello y Massa intercambiaban posición. Barrichelo pasaba de 3º a 1º, y Massa salía adelantaba a Vettel, poniéndose tercero.

Alonso, yendo descargado, hacía otra salida de las suyas y pasaba de octavo a sexto, firmando desde la salida que iba a llevarse más puntos de los que pensaba.

Por detrás Heidfeld ha montado un trenecito seguido por Raikkonen, Kubica y Hamilton, que ha sido capaz de remontar desde la última posición en la que se había quedado en la salida hasta el noveno puesto final. Nula recompensa para una buena carrera.

Peor ha ido a los finlandeses. Kovalainen primero y Raikkonen después se quedaban tirados en la pista. Mala carrera para los rubios, aunque Rosberg al final haya pillado puntos.

En la vuelta 18 empezaba el baile de paradas. Se suponía que Massa iba más largo que los tres que llevaba delante, pero quizás sólo era que iba más cargado. Sí, sí, ya saben... como cuando vas a la gasolinera, echas gasolina como para llegar y luego resulta que se te enciende la luz de la reserva cuando estás a mitad de camino. Primero paraban Button y Alonso, en la vuelta 18. Barrichello, Massa y Vettel lo hacían en la 20.

Barrichello enseñaba las cartas y planteaba una carrera a tres paradas. De hecho fue el único capaz de bajar de 1:23, y empezaba una persecución endiablada entre unos y otros por ver a quién le cuadraban más las cuentas.

Jarno Trulli GP EspañaCuando en una carrera dejas de ver la tele para centrarte en el monitor de tiempos a sabiendas de que no te vas a perder nada, es que algo falla.

Pero al menos uno no falló: Webber tuvo un ritmo de carrera perfecto, calculó las paradas para hacerlas en el momento justo, y, sorpréndanse, ¡echó gasolina suficiente para llegar a la meta! Además fue capaz de salir de su segunda parada

Por si alguien decidió no ver el final de la carrera y meter la cabeza en el congelador intentando sobrellevar la modorra, la cosa se resume en que, a falta de escasas 10 vueltas del final, y después de que Massa hiciera una más que meritoria contención de Vettel, su ingeniero lo dijo que tenía que ahorrar gasolina. Y eso que el alemán iba mucho más rápido pero no pudo adelantarle ni en la pista (obvio) ni en las paradas. Eso a diez vueltas del final. A cuatro, simple y llanamente, le dijeron que dejara pasar a Vettel, porque igual no llegaba. Y no sólo le pasó Vettel. También lo hizo Alonso, y a punto estuvo de hacerlo Heidfeld.

Para hacernos una idea de la ignominia, Massa cruzó la meta y ni siquiera consiguió llegar al box. Y casi mejor, porque de haber llegado lo mismo se tira contra el muro. O al menos debiera haberlo hecho, y ningún juez hubiera podido condenarle.

Obviando la cagada de Ferrari, que se ha empeñado en animar las últimas vueltas a costa de palmar unos puntos que ya no le van a servir para ganar el mundial porque se les ha puesto imposible, esta carrera me ha recordado al tío que sale en el anuncio del TDT gritando "¡Lo dije, hay que adaptar la antena!". Pero claro, nosotros podríamos decir "¡Lo dijimos, esto va a ser un coñazo!"

Muchas mejoras para el GP de España en el F60, pero ninguna en los tíos que controlan el cotarro. A Massa le ha faltado poco para quedarse sin llegar a la meta, y seguro que no he sido el único que se ha acordado de cuando Hakkinen se quedó tirado en la última vuelta del GP de España del 2001 (que conste que no es mi intención hacer daño a David Anaconda, fiel seguidor de las flechas de plata). El coche parado en la pista, y el finlandés haciendo autostop al coche de David Coulthard. Mika Hakkinen todavía tuvo la dignidad y la caballerosidad de volver saludando al público mientras volvía a boxes subido en el pontón del coche del escocés, y todo cuando acababa de perder frente a su eterno rival un GP que tenía en el bolsillo.

Pero es que hay motivos por los que puedes echar por tierra una carrera y mantener la cabeza alta. Por romper algo yendo al límite, por arriesgar demasiado en un adelantamiento, por salirte de la pista remontando bajo el diluvio... pero no por quedarte sin gasolina. No hay excusa cuando todo lo que tenían que hacer era llegar. Mal, muy mal. Massa vuelve a tener en casa el enemigo que ya le privó del campeonato del 2008.

También ha tenido mala suerte Barrichello, que siempre se lleva la peor parte cuando los de Brawn se ponen a diseñar los repostajes. Ya le pasó en Bahréin, cuando perdió la carrera en un fallo estratégico que le colocó detrás de Piquet tras su parada. Cierto es que él mismo ha declarado hoy que ha tenido problemas en los segundos neumáticos, pero ya lo dice el refrán: "Da igual si la piedra va al cántaro, o el cántaro a la piedra: mal para el cántaro".

Sólo los Toro Rosso han ido peor: en la primera curva han empezado a empaquetar lo que ha quedado sano tras la colisión entre Sutil y Trulli. Sutil se salía por la izquierda, Trulli, por la derecha, y los dos volvían a la pista por el mismo sitio: por donde venían los Toro Rosso. Buemi y Bourdais: dos pilotos, un parte al seguro. Como decía el señor Burns, "yo me voy por mi izquierda, yo me voy por mi izquierda, ustedes se van a la mierd...".

Y llego ya a lo que todos están esperando, y a lo que a mí más me gusta: despellejar a los de la sexta.

Justo es que si critico las cosas malas de las retransmisiones, aplauda las buenas. He de aplaudir, porque es algo que llevo mucho demandado, que por fin se hayan decidido a emitir en 16:9. Pero, como la alegría dura poco en la casa del pobre, cuando hay que reescalar de 4:3 a 16:9 la señal una cadena con tan mala calidad de emisión como es la Sexta, la imagen se ve, sinceramente, fatal. Aunque algo es algo, y mejor esto que nada.

Pero se acabó el momento de gracia. Bobato, hijo mío, eso de decir cuando sacan la grada que hay "mucha gente animando a Ferrari, quizás porque es el futuro" te deja al nivel profesional del que nunca has escapado: el de chovinista advenedizo que no debería haber salido de un campo de fútbol de segunda división.

Pero Bobato no es el único, claro. El plantel de grandes periodistas se completa con profesionales de la talla de Jacobo "Andestás" Vega, capaz de decirle a un ingeniero de Renault "El kers, vaya tela, ¿eh?". Claro que la respuesta anduvo a la altura: "Oye, a veces va bien".

O la pregunta de Nira "quéestáncomiendoenrenol" Juanco: "¿Se pueden cargar los Brawn el mundial?" Bueno, si que no gane Ferrari, McLaren o Renault es "cargarse" el campeonato, entonces han habido muchos mundiales que se han "cargado" escuderías como Williams, Lotus, o, mirando un poco más atrás, Brabham y demás. Otra que se merece un asiento en el olimpo de los diésel. Como decían los Summers: "Diésle una hostia. Diésela".

Y como siempre digo, si quieren saber lo que de verdad aconteció, ni dejen de visitar a J.Arce y al Anaconda.

La clasificación final:

Posición
Piloto
Equipo
Vueltas
Tiempo
Parrilla
Puntos
1
22
Jenson Button Brawn-Mercedes
66
1:37:19.202
1
10
2
23
Rubens Barrichello Brawn-Mercedes
66
+13.0 secs
3
8
3
14
Mark Webber RBR-Renault
66
+13.9 secs
5
6
4
15
Sebastian Vettel RBR-Renault
66
+18.9 secs
2
5
5
7
Fernando Alonso Renault
66
+43.1 secs
8
4
6
3
Felipe Massa Ferrari
66
+50.8 secs
4
3
7
6
Nick Heidfeld BMW Sauber
66
+52.3 secs
13
2
8
16
Nico Rosberg Williams-Toyota
66
+65.2 secs
9
1
9
1
Lewis Hamilton McLaren-Mercedes
65
+1 Lap
14
10
10
Timo Glock Toyota
65
+1 Lap
6
11
5
Robert Kubica BMW Sauber
65
+1 Lap
10
12
8
Nelsinho Piquet Renault
65
+1 Lap
12
13
17
Kazuki Nakajima Williams-Toyota
65
+1 Lap
11
14
21
Giancarlo Fisichella Force India-Mercedes
65
+1 Lap
20
Ret
4
Kimi Räikkönen Ferrari
17
+49 Laps
16
Ret
2
Heikki Kovalainen McLaren-Mercedes
7
Gearbox
18
Ret
9
Jarno Trulli Toyota
0
Accident
7
Ret
12
Sebastien Buemi STR-Ferrari
0
Accident
15
Ret
11
Sebastien Bourdais STR-Ferrari
0
Accident
17
Ret
20
Adrian Sutil Force India-Mercedes
0
Accident
19

martes, 21 de octubre de 2008

De los AC/DC y el sentido de la vida

In ROCK we trustA los que me conocen no les extrañará que diga que soy extremadamente apasionado con todo lo que me rodea.

Muchos aún se mofan con los 4 pilares que sustentan (sustentaban) mi vida y que ya mentaba en mi primer post: El Quijote, Mónica Bellucci, la Formula 1 y AC/DC.

Obsesivo con fruición, reconozco que me ofusco con cualquier cosa que se me mete entre ceja y ceja hasta llegar a un nivel enfermizo con las mujeres, insano con la Formula 1, y, por qué no decirlo, patológico con los AC/DC. Poca gente conoceréis que tenga la discografía completa por quintuplicado, incluyendo ediciones en vinilo, además de singles, rarezas y piratas de un grupo de música y menos aún que llegue a extremos de tener más de 20 ediciones distintas de un mismo disco.

Pues, aunque no os lo creáis, no soy el único.

Los AC/DC son mucho más que un grupo de música. Son algo en lo que confiar. Más de 30 años después de su High Voltaje de debut, cuando sale un disco nuevo de AC/DC sabes que sólo puede significar una cosa: ROCK.

Hoy salían a la venta, junto con su nuevo disco, las entradas para los conciertos de Madrid y Barcelona.

Tres horas de cola en el Corte Inglés de Sanchinarro sólo han dado como fruto que me haya quedado sin comer, que haya salido a las tantas del curro (con el consiguiente atasco) y que se me haya quedado una cara de tonto como pocas veces he tenido en mi vida (y mira que he tenido veces cara de tonto en la vida).

Hoy odio, pero lo hago con razón.

jueves, 2 de octubre de 2008

Reflexión


“Podría escribir una lista de todas las cosas que he dejado a medio hacer en la vida, pero seguramente nunca la terminaría.”

— Il Venturetto

miércoles, 24 de septiembre de 2008

De la continuación de las matrículas, las siglas chorras y otras enajenaciones

WTF!!!Los que se sorprendieron por la baja calidad del post del domingo pasado, deben saber que estoy de su lado.

Los que no se sorprendieron precisamente porque están acostumbrados a que todo lo que escribo aquí sea un completo despropósito, deben saber que les comprendo.

Los que se quedaron con el gesto torcido pensando que me había dado un ataque de estulticia mayor de lo habitual, deben saber que a ellos va dedicado este post, continuación del pasado.

Y es que, aunque no lo pareciera, la idea del post anterior no era contar una anécdota ridícula (si es que se puede llamar anécdota), sino usar dicha anécdota para introducir un post fresco, divertido y cultural.

Por todos es bien sabido que si hay algo que me gustaría tener en la vida es un Ferrari. Y si hay algo que pueda darle más enjundia a un Ferrari es... una matrícula jocosa.

Así que vamos a calcular el momento exacto en el que debo comprarme el Ferrari para que coincida precisamente con una matrícula jocunda, y que no sea GGG (que, dicho sea de paso, ya pasó).

Como dijimos el otro día, las letras elegibles para conformar la matrícula, según la D.G.T., son las siguientes: B,C,D,F,G,H,J,K,L,M,N,P,R,S,T,V,W,X,Y y Z. Es decir, 20 letras.

Para cada matrícula que empieza por una consonante determinada (digamos la B), hay 20*20 combinaciones de letras posibles con las demás consonantes, yendo desde BBB hasta BZZ. Esto es, 400 * 10.000 matrículas en total que empiezan por B, contando con las 10.000 combinaciones numéricas, que van desde el 0000 hasta el 9999, nos da 4.000.000 de posibles matrículas.

Así que, sin explicar aún por qué, pero siendo ya por todos previsible el motivo, procedemos a contar todas las matrículas posibles que empiezan entre la B y la V. Como entre la B la V hay 16 letras elegibles, esto nos da que hay 4.000.000*16 = 64.000.000, con lo que tendríamos placas como para que cada españolito tuviera un coche y aún nos sobrarían unos cuantos millones de matrículas.

Una vez contadas las matrículas que empiezan por letras entre la B y la V, empezamos con la W. Si contamos las matrículas que comienzan por WB— son 20 y podemos contar todas las siguientes hasta llegar hasta WS—. En total, entre la B y la S hay 14 letras elegibles, así que son 20*14 = 280 combinaciones de letras, o 280*10.000 = 2.800.000 matrículas más que, empezando por W, van desde WBB hasta WSZ.

Entramos ya en el selecto grupo de matrículas que empiezan por WT—. Aquí contamos WTB, WTC y WTD, así que tenemos otras 3*10.000 matrículas más antes de la nuestra.

Sumando lo que tenemos:

64.000.000 matrículas entre BBB y VZZ
2.800.000 matrículas entre WBB y WSZ
30.000 matrículas entre WTB y WTD
que en total nos da que tienen que matricularse 66.830.000 vehículos para que haya una matrícula con las letras... WTF!

Fácil hasta aquí.

Según la D.G.T., a fecha 17 de marzo del 2008 (http://www.dgt.es/portal/es/seguridad_vial/estadistica/matriculaciones/) las letras de la serie de la última matrícula asignada eran GBZ.

Así que sólo tenemos que calcular el número de coches vendidos al día de promedio, sabiendo que la nueva normativa de matriculación entró en vigor el 15 de septiembre del año 2000. (http://www.mir.es/SGACAVT/derecho/anexos/anexo18rd28221998.html)

Han sido 7 años completos (2001-2007): 365 * 7 = 2.555 días (2.556 en realidad, porque el 2004 fue bisiesto) a los que hay que añadir 16 días del año 2000, y otros 31+29+17 del 2008.

2.649 días transcurridos, pero ¿cuántos coches vendidos?

Todas las series entre BBB y FZZ, que son 4*400*10.000 = 16.000.000, más la serie que va desde GBB hasta GBZ: 20*10.000 = 200.000.

En total, en los 2.649 días transcurridos desde el 15 de diciembre del 2000 hasta el 17 de marzo del 2008, se habían matriculado 16.200.000 vehículos, lo que nos da una proporción media de aproximadamente 6.115,52 vehículos matriculados al día.

Como tienen que matricularse 66.830.000 vehículos, dividimos entre el número de vehículos matriculados de media, y nos da un total de 10927,94 días, lo que vienen a ser (aquí voy a obviar los bisiestos y la madre que los parió) unos 30 años.

Vamos, que tengo de tiempo hasta el cuarto trimestre del 2030 para ahorrar.

Queridos niños: cómo voy a molar con mi Ferrari con matrícula WTF... dentro de 22 años.

domingo, 13 de julio de 2008

De arquitectos, albañiles y desideratas varias

Putos azulejos...Esta tarde he estado hablando con un muy buen amigo y ex-compañero, que, como es de recibo entre los Ingenieros Informáticos de profesión, es inquieto, curioso, y, por qué no decirlo si lo hago desde el respeto y la admiración, un poco friki. El típico colega con el que puedes hablar de Feynman lo mismo que de Homer Simpson. Fue él el que me lanzó a esto de la comunidad blogger por el siempre insalubre método de dar envidia. No tuvo más que mostrarme su blog (www.naufragandoporlared.com), que recomiendo vivamente, para sentirme en la obligación de meterme en el terreno fangoso y desconocido que es este de los blogs.

El caso es que estando discutiendo sobre lo divino y lo humano, ha venido a preguntarme por qué estoy tan jodido como se supone que estoy, aunque más que como estoy debería decir como me veo. Para describirle la situación en la que me encuentro, pese a estar hablando con un profesional de mi mismo gremio, he tirado de la parábola del arquitecto (Il Venturetto, capítulo II, versículos 1-43):

Cuenta la Historia que había un arquitecto que se dedicaba a hacer oficinas. Quizás no era el mejor, pero hacía oficinas dignamente, gustaba de hacerlas, y con ello pasaba los días. Llegó un día en que, como era el que más sabía de las oficinas que él mismo había hecho, pasó a encargarse de cambiar la decoración de las salas de juntas, a revisar la instalación de los ascensores y, en el mejor de los casos, a añadir más oficinas iguales a las que ya había en el solar de al lado. Aquello no era hacer oficinas, aquello era hacer más de lo mismo, y uno no se hace arquitecto porque le gusten los ladrillos, sino porque le gusta imaginar cómo transformar un terreno baldío en un sitio donde vivir.

Vino a dar la casualidad de que en aquella época convulsa le ofrecieron hacer chalets.

— ¿Chalets? Yo no sé hacer chalets —dijo el arquitecto.
— No importa. Si eres arquitecto es cuestión de ponerse.
— Sí, eso es verdad, pero los chalets tienen piscinas, y buhardillas, y barbacoas, y yo no sé hacer nada de eso.
— No importa. Cuando tengas que hacer piscinas, buhardillas y barbacoas ya aprenderás.

Y oyendo a los que le decían que se fuera a hacer chalets, y desoyendo a los que le dijeron que no lo hiciera, este arquitecto dejó su trabajo de hacer oficinas, y pasó al maravilloso mundo de los chalets. No le parecía tan mal aprender a hacer piscinas, buhardillas y barbacoas. No lo hizo convencido de estar haciendo lo correcto, pero sí estaba convencido de que estaba haciendo lo que debía.

Así que llegó el primer día, esperando ver planos de chalets de los que aprender en noble oficio de la construcción de casas de recreo. Esperaba ver planos de chalets de 3 plantas con piscinas, buhardillas y barbacoas, pero allí no había nada de eso. Lo único que había eran fotos de chamizos toscamente construidos, pero con carteles luminos como los que ponen en los clubs de carretera, donde decía, ora en azul ora en rojo, "Chalé de lujo".

Tras meses de ignorancia de este nuestro ya querido arquitecto se apercibió de su verdadera labor: alicatar los baños de los chamizos. Ni siquiera se trataba de remozar los baños. Debía cambiar los azulejos alrededor del váter, pero sin moverlo de sitio y sin que dejara de estar "al uso". Había dejado las oficinas porque estaba cansado de hacer siempre lo mismo y había pasado a poner baldosines con la cabeza metida en un retrete.

De nada sirve pensar en volver al maravilloso mundo de las oficinas. Si he acabado con la cabeza metida en un retrete, ¿quién me dice que no me ofrezcan algo como "desarrollo de sistemas de higiene y salubridad" y no vaya a acabar cavando letrinas?

Para colmo de males la memoria, esa enemiga mortal de mi descanso que se obstina en traerme a la mente la desiderata que me deja sin dormir, sin soñar y sin vivir, me empuja al derrotismo, al abatimiento y a las dudas existenciales.

Así es fácil caer entonces en la languidez de siempre, tan difícil de disimular. En este punto se percibe en los demás una mezcla entre conmiseración y escepticismo que a uno le sumen aún más en el desánimo.

Es entonces cuando la desazón emocional que se produce al ver la circunstancia en la que se encuentra uno mismo por sus errores le sumen en un desequilibrio espiritual que se somatiza luego con un malestar tan incómodo como evidente.

Queridos niños: hace un tiempo me enfrenté a la búsqueda de la felicidad. Entonces concluí que si la felicidad no venía a buscarte lo mejor era salir a su encuentro. Es duro equivocarse a cada paso, pero es más duro no caminar, y más duro aún tener zapatos de hormigón... que se ha puesto uno mismo.

miércoles, 4 de junio de 2008

Del Dr.House, la Dra.Cuddy, y un par de amigos cabroncetes

High Voltage Rock'n'Roll!!!¡Ojo! ¡Contiene spoiler!

Menuda tarde de estrés he pasado.

Todo comienza cinco meses atrás, cuando tengo que variar mis horarios. Pero no porque me persiga la mafia, sino para llegar a trabajar a las 7 y no coger demasiado atasco. Entonces tuve que sacrificar el único programa de televisión que veía: House M.D.

Sí, soy fan acérrimo de los Simpson y de Futurama, y podría recitar sketchs completos de La Hora Chanante, pero el único programa que acostumbraba a seguir en su horario habitual —más que nada por ver los nuevos capítulos— era la serie del Dr. House. ¿Cómo iba yo a perderme la serie de un tío mordaz, misógino, agrio y maniático? Sería como perderme una serie que protagonizara, salvando las distancias, yo mismo.

Pero el sueño manda, y, cuando House se quedó con el grupo de tres ayudantes para la cuarta temporada, dejé de verlo, a la espera de que saliera en DVD (o Blu-Ray, con un poco de imaginación) para verlo a mis anchas. Quiere esto decir que hace cuatro meses que, mal que me pese, no veía la serie.

Estas son las premisas, y esta que sigue es la historia de hoy.

Esta mañana intentaba hablar infructuosamente con un amigo (voy a tener que ponerle una etiqueta especial, porque, una vez más, es el de siempre), y, al devolverme la llamada, la conversación ha sido más o menos como sigue:
— Me llamas por el capítulo de House de ayer, ¿no?
— ¿House? No, no lo vi. Me quedé hasta que empezó y como era el último de la cuarta temporada y echaban dos seguidos lo dejé grabando. Lo veré un día de estos.
— No, no. Tienes que verlo hoy.
— ¿Por qué? ¿Qué pasa?
— Te vas a poner malo.
— Si salen vísceras paso de verlo. (Debo decir aquí que soy tan aprensivo en cuestiones médicas que cuando salen anuncios de tiritas en la tele a mí me entran ganas de vomitar).
— No, no... Tienes que verlo, pero te vas a poner malísimo. ¿Nadie te ha dicho nada?
— No me jodas, ¿quién sale?
— Yo no te digo nada.
Y aquí daba comienzo la tensión, el desasosiego, la angustia y la zozobra. ¿Qué sería eso que me iba a poner malo? ¿Sería una golfa? ¿Sería un coche? ¿Sería el desenlace? ¿Sería algo peor?

Inmediatamente se lo comenté a un amigo:
— ¿Viste ayer House?
— No, ¿por qué?
¡No lo sé!
House is rightAumentaban la intranquilidad y la congoja, acompañadas entonces de esa curiosidad malsana de cuando te dicen que veas algo y no quieres esperar.

Como conozco a mi amigo y sé que no me diría que tenía que verlo hoy de no ser porque había algo que me iba a agradar, todos los indicios decían que salía una golfa. ¿Quién sería? ¿Una vieja conocida de la afición? ¿Una novedad muy fresca? ¿Quizás otra morena con un Ferrari?

Seguían pasando los minutos, que se hacían eternos. ¿Debía buscar en Internet? ¡Nunca! ¡No quiero fastidiar la sorpresa!

Y fue entonces cuando el error llegó a mi vida como una patada en la boca del estómago. Hablé con otro amigo:
— ¿Viste ayer House?
— Sí. ¡Se muere zorra implacable!
¡AAAAAAAAARG!
Nótese que en este punto yo estaba pensando en alguna que cuadrara en mi otrora exquisito gusto para las mujeres. Y no sé por qué en vez de analizar el contenido semántico de lo que acababa de oír yo me monté mi propia película:
— ¿Se muere Cuddy? ¡Venga no me jodas!
Cuando se juntan un infeliz y un cabrón todos sabemos quién lleva todas las de perder, y en este caso el desdichado era yo.

Casi una hora he pasado maldiciendo a productores, guionistas, maquilladores, decoradores, iluminadores, y a todos los miembros del mundo de la farándula en general, ya fueran del ámbito nacional o del extranjero, mientras mi amigo, si es que merece que le llame así, se reía de mí.
— ¿Pero cómo puede ser? ¿A qué cretino ignorante se le ocurriría eliminar a Cuddy, mi Cuddy, de la serie?
— Pues ya ves.
— ¿Pero lo viste ayer o te lo han contado?
— Que no, que es broma, que no lo vi.
— ¿Lo viste o no?
— No, me lo he inventado para ver qué cara ponías.
Y uno, que es de natural desconfiado, porque así es como se debe ser, ya no sabía si le mentían antes, si le engañaban después, o si la burla venía de largo, pero el caso es que todo cuadraba.

Así que con gran congoja y dolor he llegado a casa y he puesto la grabación.

Casi media hora ha tenido que pasar hasta que se han definitivamente despejado todas las dudas. Una enajenación mental, una visión onírica y, ahora sí, estaba seguro de que era Cuddy, mi Cuddy, a lo que se refería mi amigo de por la mañana.


(El vídeo se puede ver con un poco más de calidad aquí: http://youtube.com/watch?v=5tL7JXdRpg4)

¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería!
¡Oh tobosescas tinajas, que me habéis traído a la memoria
la dulce prenda de mi mayor amargura!
No es posible describir qué grande gozo he sentido, qué solaz me ha invadido, qué dulce sentimiento ha consolado mi alma cuando he sido consciente del engaño. La salvación de la Dra. Cuddy era la mía propia. Ayer me hubiera dado igual si cancelaban la serie, pero hoy no. Hoy quería salvar a alguien a quien sentía cercano. El milagro siempre es posible, y nunca hay que perder la esperanza.

Pero no terminaba aquí la historia. Efectivamente, era zorra implacable la que abandonaba la serie definitivamente, y aun había tiempo para una reflexión final que parecía un monólogo dedicado a mí:
— Los misántropos solitarios y drogados deberían morir en los accidentes de autobús, y los jóvenes buenos y enamorados a los que sacan de casa en plena noche deberían salvarse. [...]
— Apéate [del autobús].
— Puedo quedarme contigo.
— ¿Por qué?
— Porque aquí no hay dolor, y yo no quiero sufrir, no quiero ser infeliz, y no quiero que me desprecien.
— Bueno, no siempre obtienes lo que quieres.
Queridos niños: el dolor, el sufrimiento y los malos momentos están a la vuelta de la esquina. Por suerte tenemos familia, amigos, y gente que nos quiere, con los que celebrar las alegrías, y compartir las tristezas.

Que Dios os bendiga a todos.

jueves, 17 de abril de 2008

De lo que tenía que pasar y ha terminado pasando

Nos mudamosMe estaba temiendo algo como esto. Primero, porque hace bien poco cumplimos un añito, y esas cosas hay que celebrarlas. Luego, porque con eso de hablar de mi amiga de Ferrari en las últimas semanas hemos batido récords de audiencia. Más adelante, porque me aburro en casa y cuando me aburro es de sobra conocido que sólo se me ocurren gilipolleces. Y por último, que no menos importante, porque mis lectores, que lo son todo para mí, se merecen tener un dominio propio.

Así que dicho y hecho: ya tenemos un dominio personalizado. Primero tuvimos un impersonal unmisantropoenmanhattan.blogspot.com, que pronto se constituyó como filial de majagranzas.com con la ruta unmisantropoenmanhattan.majagranzas.com.

¿Y ahora? Si todo ha ido como debe, al entrar en el blog en su barra de direcciones debe aparecer:


De hecho, todas las direcciones anteriores deberían redirigir aquí (o lo harán en algún momento, salvo que me vuelva loco y lo deje todo como estaba). La parte negativa de todo esto es que seguramente a google le llevará un par de meses volver a indexar todas las páginas (los nada menos que 93 ignominiosos post que ya hemos despachado al mundo), con lo que los sudamericanos que se obstinan en buscar por qué los hombres son momosesuar o vídeos de perros violando a sus dueñas tendrán que deleitarse con alguna otra página de contenido menos pío que esta.

Queridos niños: la vida es un continuo peregrinar. Hoy esta bitácora continúa su viaje abandonando la senda que llevaba y adentrándose en el camino principal. Espero que sea de vuestro agrado.

domingo, 30 de marzo de 2008

De hastiados, pusilánimes y frikis

Live fast, die young, manda la hipoteca a la mierdaAyer hablando con el amigo con el que hablo siempre (debería decir que es el que más gilipolleces me aguanta), me resumía muy acertadamente el contenido de este blog de la siguiente manera:

"Si hay F1, escribes la crónica. Si no hay F1, alternas hablar de golfas, de ciencia y de historias deprimentes y autolesivas. Además, ocasionalmente, enlazas a chorradas que ves por ahí."

No hace falta decir que tiene toda la razón.

Así que en esta semana de impasse entre la segunda y la tercera carrera de F1 de la temporada, me veo forzado a volver a mis estupideces de siempre, y me siento obligado además a avisar al lector habitual (al lector, en singular) de que si sigue leyendo es por su cuenta y riesgo, porque mi recomendación —y la recomendación que le daría cualquier médico— es que pare ahora mismo. Al lector ocasional, ese que llega buscando vídeos de caballos follando, fotos de prostitutas metiéndose cosas por salva sea la parte, o el resultado de los concursos de orgasmos femeninos fingidos, no tengo que avisarle, puesto que sé que sólo con ver las fotos va a cerrar el navegador.

Aunque toque hablar de golfas (y aunque dije que iba a hablar de golfas), hoy no tengo cuerpo para volver a vilipendiar a las de siempre. Parece, pues, que toca otra diatriba pesimista y desganada.

Como no se me ocurre nada mejor, voy a hablar de los frikis. Sí, todo el mundo sabe que el friki es el tío raro que lleva camisetas negras con dibujos extraños, que habla de cosas que nadie entiende, pero que a él le hacen mucha gracia, y que, en el mejor de los casos, va siempre cargando con un libro con un dibujo de unos tíos con orejas de punta y caballos con alas. El que el libro esté en inglés es opcional, pero siempre es mejor que sea la edición de bolsillo con tapa blanda.

A menudo los frikis se engloban en el grupo de los pagafantas, cuando en realidad éstos son un subgrupo de aquellos, y no tienen por qué compartir toda su idiosincrasia. El pagafantas en general suele ser un triste en todos los sentidos: ni aptitud, ni actitud, ni inquietud. Un lechón en toda regla. Evidentemente, hay muchos frikis pagafantas, pero no todos los pagafantas son frikis.

Un friki sabe cosas que no le importan a nadie, que asustarían —y asustan de hecho— a cualquier fémina en su sano juicio y que únicamente encuentran utilidad en conversaciones de bar. Una lástima que eso de los bares esté reservado para otros. El friki ni pisa un bar más que para comprar bocadillos de queso que llevarse a las quedadas para jugar al rol. Y de queso sólo si no es alérgico a la lactosa.

Asocial por naturaleza, quiere y recuerda a sus amigos, aunque no los vea en meses o años.

Las determinaciones que toma en la vida se cuentan por errores, y suele describir su método para tomar decisiones con una cita de Bart Simpson:

Si lo haces vas listo y vas listo si lo haces.

Al friki no le gusta cumplir años, y si no le gusta es porque cada año cumplido es un año malgastado. Para colmo de males, cada año que se presenta por delante es un año en el que, con las capacidades mermadas, sólo hay una posibilidad: hacer menos que el anterior.

Los logros en la vida no van más allá de conseguir unas cuantas groupies en el Guitar Hero, tener una buena estadística en el Gran Turismo 5 (aquí las posiciones altas están aún más caras) o pasarse el primer nivel del Sonic jugando con los pies haciéndose 7 vidas extra (sic). Como es de suponer, al friki se le quitan con facilidad las ganas de esforzarse por mejorar, puesto que siempre hay alguien que hace las gilipolleces mejor, con más estilo, o con más medios.

¿Y todo esto a qué viene? Pues a que junto con el trastorno bipolar del que ya hablamos, uno se deprime cuando ve que no tiene mucho que hacer o que ofrecer. Y es que el estado anímico va aparejado a la capacidad creativa. A más optimismo, más cosas se inventan. A más pesimismo, más ganas de tirarte de un puente. Al menos en mi caso, cuanto más alegre estoy, más y mejores cosas se me ocurren. Por eso cuando llego a casa, me siento en la silla de mi habitación y me tiro una hora pensando en qué podría hacer con mi tiempo libre, soy consciente de que no sólo estoy malgastando el tiempo, sino que también estoy perdiendo la cabeza. No es buen síntoma tener una ausencia total de ideas, de inquietudes y de objetivos.

Es extraño disponer de tiempo libre, tener cosas pendientes, y pasarse las horas muertas manteniendo un diálogo de besugos con uno mismo. La línea de pensamiento se convierte en demasiadas ocasiones en una perorata introspectiva detrás de otra, incomprensible hasta (principalmente, debería decir) para uno mismo.

En cualquier caso, caro lector, si has conseguido llegar hasta aquí, o más bien me has concedido llegar hasta aquí, te pediría —y agradecería— que terminaras la lectura con un comentario optimista.

Queridos niños: sin venir a cuento de nada, hoy sólo voy a decir que, si en TVE pueden retransmitir las motos emitiendo la señal en 16:9 con las bandas negras arriba y abajo, bien podrían aplicarse el cuento los de Telahinco y hacer lo propio.

Besos para ellas, abrazos para ellos.

Foto: http://blog.makezine.com/archive/2008/03/nyc_armory_show_2008.html

domingo, 9 de marzo de 2008

Del dodo y otros bichos a extinguir

Feo, inútil, y extinguidoUn buen amigo y compañero (ex-compañero, debería decir) me recomendó un buen día el libro de Bill Bryson “Una breve historia de casi todo”. Huelga decir que si lo mento aquí es porque, primero, leí el libro y, segundo, me gustó hasta tal punto que además de que ya lo he regalado un par de veces lo he leído del tirón al menos otra tantas (lo cual no suele ser habitual en mí salvo en el archiconocido caso del Quijote).

Bryson hace un resumen somero y ameno de la historia de la Ciencia en ramas tan dispares como la astronomía, la física, la química, la geología o la biología. Pero no se centra en lo que sabemos del universo, sino en cómo hemos llegado a saber lo que sabemos (o suponemos que sabemos, deberíamos decir).

El caso es que, dentro de un capítulo “Adiós”, se acuerda del extinto dodo, un ave no volador que vivía en las islas Mauricio y que, por lo que se rumorea, era bastante tonto. En el susodicho capítulo se cuenta lo siguiente:

No conocemos exactamente las circunstancias, ni siquiera el año en que se produjeron lo últimos momentos del último dodo, así que no sabemos qué llegó primero, un mundo que tenía unos Principia u otro que ya no tenía ningún dodo, pero sabemos que las dos cosas sucedieron al mismo tiempo, más o menos. [...] Los dodos eran tan espectacularmente cortos de miras, según se cuenta, que si querías cazar a todos los dodos de una zona no tenías más que coger uno y hacerle graznar y todos los demás acudían a ver qué pasaba.

Las indignidades cometidas con el pobre dodo no acabaron ahí. En 1755, unos setenta años después de la muerte del último, el director del Museo Ashmoleano de Oxford decidió que el dodo disecado de la institución se estaba poniendo desagradablemente mohoso y mandó que lo quemasen. Fue una decisión increíble, ya que era por entonces el único dodo que existía, disecado o no. Un empleado que pasaba se quedó aterrado e intentó salvar el ave, pero no pudo rescatar del fuego más que la cabeza y parte de una pata.

Debido a esto y a otras transgresiones del sentido común, hoy no estamos demasiado seguros de cómo era un dodo vivo. Poseemos mucha menos información de lo que supone la mayoría de la gente. Disponemos de más restos materiales de monstruos marinos antiguos y de torpes y pesador saurópodos que de un ave que vivió en tiempos modernos y no necesitaba de nosotros para sobrevivir nada más que nuestra ausencia.

¿Y a qué viene que nos acordemos aquí del humilde y extinto dodo? Bueno, está claro que millones de años de evolución de este bicho sólo le sirvieron para acabar sus días de manera absurda, inútil e ignominiosa. Sólo Dios sabe cuánto tiempo estuvieron los dodos viviendo tranquilamente, sin hacer nada ni bueno ni malo, hasta que un día llegó un barco cargado de rudos marineros que los mataban por el mero hecho de divertirse, porque por lo visto, para colmo de males, su carne era bastante asquerosa.

Y el caso es que el dodo no es el único bicho abocado a la extinción. Más de uno, sin posibilidad (ni ganas) de perpetuar o transmitir el material genético recibido de nuestros padres, siente de manera irremisible que la rama genética a la que pertenece debe finalizar en él. Y, si debe acabar aquí, ¿para qué prolongar la agonía?

Me quita la ilusión de vivir el saberme incapaz de hacer nada mejor de lo que ya he hecho en lo que me queda de vida. Y saber que padezco el síndrome denominado “no me toques las palmas que me conozco”, que se caracteriza por una incapacidad total y absoluta para discernir entre lo que me conviene, lo que me apetece y lo que quiero no ayuda, la verdad.

Otro de los síntomas más claros es el que me impide decir que no a cualquier cosa que me ofrezcan.

— ¿Quieres tirarte por un puente?
— Em... buenoooo....
Y ahí voy yo en caída libre.

Con todo, debo decir que me llena de gozo que la gente sea capaz de echarle una mirada a su vida y ser feliz pesia no haber hecho nada en pro de sí mismo, ni de los que le rodean, ni de aquellos con los que comparten el planeta, ni de los que están por venir.

La reflexión que traemos para finalizar viene de otro grande: Isaac Asimov. Hace un par de días, con aquello de la proximidad de las elecciones, en el blog (que curiosamente me recomendó el mismo amigo) de Historias de la Ciencia se traía la metáfora del cuarto de baño, en donde Asimov comparaba el mundo con una casa con un par de baños. El caso es que, cuanta más gente hay viviendo en la casa, a menos baño se toca. La consideración última nos viene muy al caso:

A medida que crece la población planetaria el valor de una vida no solamente declina, sino que al final desaparece. Ya no importa si alguien muere. Cuanta más gente hay, menos importa cada individuo.

Queridos niños, aquí estoy, en mi isla de oprobio, en el centro del piélago del océano de la desazón, aguardando una segura extinción. Quiera Dios que sea rápida, y, si es posible, que no sea a manos de un fornido marinero.

Sin duda, el dodo era un ser privilegiado de la naturaleza. Al menos él no tenía hipoteca.

martes, 29 de enero de 2008

De porqué las mujeres no pillan los chistes

No lo pillo...Es absolutamente cierto: últimamente en este vuestro (mi) blog no estábamos haciendo honor al lema con tanto orgullo reza la cabecera. Y es que de las diatribas de un misógino en la urbe hemos pasado a las mariconadas sensibleras de los últimos tiempos, y en este saco incluimos despedidas lacrimógenas, peroratas medrosas tomadas de terceros e introspecciones absurdas y timoratas. Pues sí, tienen ustedes toda la razón al quejarse y exclamar que ya está bien. Si hay que levantarse, alzar la voz y dar un puñetazo en la mesa, se da.

Y si hay que decir lo que el público quiere oír, se dice.

Por supuesto, el público ya desde tiempos de Nerón tenía muy claro que para entretenerse lo mejor es ver sangre en la arena. Quizás en una de esas luchas entre aguerridos gladiadores palmara el ídolo de la afición, pero, oiga, si no aguanta una broma no venga al pueblo. Siempre habrá otro la semana siguiente dispuesto a bregar con un negraco de 2 metros por salvar la vida, el honor y la libertad y, por encima de todo, por entretener al Emperador y a sus súbditos. ¡Que no decaiga el espectáculo!

Así que, señoras, váyanse a buscar trapitos porque aquí comienza el gran circo.

¿Y qué debe hacer el resto? Pues seguir leyendo si es que es de su gusto, porque, no lo duden, a estas alturas ya ha debido ofenderse alguna visitante casual. Y digo que se haya ofendido alguna casual porque espero que las habituales (si es que las hay) ya sepan que esto atañe a las de siempre.

¿Por qué habrían de tomarse a mal esas dueñas que yo venga aquí a decir sandeces? Aunque no lo crean, la respuesta está en los genes. O al menos eso dice el profesor Sam Shuster, del Hospital Universitario de Norfolk y Norwich, Inglaterra, que ha hecho un estudio montado en un monociclo:

Por naturaleza, los hombres son más cómicos que las mujeres debido a que poseen la hormona testosterona.

La verdad es que admiro al menda en cuestión. ¿Se hubiesen ustedes imaginado a una profesora montada en un monociclo por la calle estudiando si se ríen de ella o no?

El profesor también puntualiza algo que ya dijimos nosotros aquí hace meses:

Las mujeres hacen menos chistes que los hombres y los comediantes de sexo masculino superan en número a las comediantes de sexo femenino.

¿Qué conclusión nos lleva a inferir todas estas gilipolleces aquí referidas? Pues que si me hubieran dicho antes que mi complejo de payaso no era más que una forma de liberar testosterona, seguramente hubiera hecho un chiste y me hubiera escondido debajo de la cama (por aquello de que encerrarse en el armario es poco masculino).

Y yo me pregunto entonces: si la testosterona provoca el sentido del humor, ¿tener cara de tebeo es entonces síntoma de virilidad? Si es así no entiendo cómo es posible que no caigan las mujeres rendidas a mis pies en cuanto me ven.

Siguiendo con el artículo en cuestión, resulta que no todo son chanzas entre varones. Cuando uno es demasiado gracioso pasa de ser una compañía jocosa a ser un puto estorbo:

Neave indicó que los hombres podrían responder de manera agresiva debido a que consideran a otros hombres en monociclo como una amenaza, distrayendo la atención femenina de ellos mismos.

Y con esto ya estamos a vuelta con lo de siempre: todo gira en torno al sexo. Aunque, la verdad, es que todos sabemos lo que quieren las mujeres cuando se habla de evolución de la especie, y no me estoy refiriendo a ser más hábil en el medio en el que vivimos, a estar más adaptado al medio o a proporcionarle mejores recursos a la prole.

Queridos niños: a aquellos que "salen de caza" las noches de los fines de semana sólo me queda recomendarles que en vez de repeinarse, acicalarse y vestir sus mejores galas, la próxima vez lo que deben hacer es vestir unos pantalones anchos, calzarse unos buenos zapatones, enfundarse una nariz roja y no temer llevar una peluca de color verde. ¡Suerte!

domingo, 27 de enero de 2008

Leído por ahí: Las mujeres están fuera de mi alcance


¡Golfas!Algunas veces me pregunto porqué me molesto siquiera. Con la cara de atontado que tengo y mis piernas de pollo, mi vida amorosa sólo podría ser resumida con una palabra: inútil. Cuanto más lo intento, menor interés muestran las mujeres en mí. Es como si el 52% de la población ni siquiera supiera que existo. Pero no las culpo. Si yo fuera una mujer, tampoco estaría interesado en mí.

Sinceramente, ¿qué posibilidad podría tener un tío como yo con cualquiera de las mujeres de la Tierra?

Desde que era joven, no he sido capaz de apartar la vista de las mujeres. De cualquiera de ellas. Esos ojos. Ese pelo. Esas piernas. ¿Cómo se supone que alguien como yo puede aproximarse a un género como ese? ¿Qué le puedo decir a alguien que tiene un perfecto par de cromosomas X? Ya os lo digo yo: nada. Porque si tan siquiera lo hubiera intentado hubiera tenido que darme la vuelta, salir por la puerta y largarme a casa antes de ponernos en una situación harto embarazosa tanto a mí mismo como a cada unas de las mujeres que habitan el planeta.

Afrontémoslo: no hay absolutamente ninguna manera en la que pueda conseguir algún tipo de mujer entre los 18 y los 105 años.

Después de todos estos años, por fin me he dado cuenta de que mi madre tenía razón. Mis expectativas eran demasiado altas. No gano nada pensando que alguna fémina que ha vivido o vivirá en algún momento durante mi vida va a querer nada conmigo. Simplemente no soy el tipo de género contrario que buscan. Y, a decir verdad, estoy cansado de albergar algún tipo de esperanza sólo para que las aplaste sin piedad alguien con un útero. Tal vez si hubiera un tercer género menor, aparte de hombre y mujeres, con unos estándares extremadamente bajos, que nunca me hubiera visto antes, quizás entonces podría encontrar ese alguien especial. Pero mientras siga persiguiendo un romance entre las que tienen los genitales opuestos voy listo.

Desgraciadamente, cuando uno se interesa en un sexo que no es el propio, nada es mejor que una mujer. Siempre son populares y encantadoras. Todo el mundo quiere salir con ellas. Simplemente tienes que ver cómo visten, y, Dios mío, ¿has visto cómo caminan? ¡Me vuelven loco! Ese es un género que sabe que es digno de ver. ¿Cómo podría relacionarme con algo así?

Ese es precisamente el motivo por el que no me apetece salir ahí fuera. No puedo soportar ser rechazado por 3.200 millones de mujeres. ¿Quién podría? En serio, primero mirad a cualquier mujer y luego miradme a mí. No tengo nada que ofrecer al sexo opuesto, excepto el placer de no tener que aguantarme. Lo único en común que tengo con las mujeres es que ambos sabemos que podrían aspirar a algo mejor.

Cada día, cuando voy al trabajo, me prometo a mí mismo que voy a invitar a salir a una mujer, pero no tengo la confianza en mí mismo de ningún otro tío que conozca. Mi amigo Dave, por ejemplo. Es encantador, atlético y tiene algo que las mujeres desean. Es el tipo de hombre con el que todas las mujeres quieren salir. Y lo más importante que tiene, es que él no soy yo. Las mujeres son lo suficientemente sensibles como para fijarse en pequeños detalles como ese. Pero cuando estoy desvelado por la noche, pensando en esa categoría especial sexual con la que nunca estaré, me gustaría que no lo fueran.

No, ni siquiera debería soñar con tener algún tipo de posibilidad con las mujeres. Quizás lo intente de nuevo dentro de unos años, pero por ahora creo que lo mejor para todos es que asuma que la mitad femenina de la raza humana no tiene ningún interés en mí.
Fuente: http://www.theonion.com/content/opinion/women_are_way_out_of_my_league

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Disculpen toda esta sangre

Genio y figura...Dead era una persona callada e introvertida, aunque tal vez lo más famoso eran sus payasadas en el escenario. Era conocido por enterrar la ropa que se ponía en los conciertos semanas antes y desenterrarla de nuevo la noche del evento. De esa manera podía tener, como él mismo decía, la "esencia de la muerte", vistiendo ropa sucia, putrefacta e infestada de gusanos. Durante una gira con Mayhem se encontró un cuervo muerto, que recogió y guardó en una bolsa de plástico. A menudo olía la bolsa antes de los conciertos, diciendo que necesitaba "oler la muerte".

En varias ocasiones Dead se cortó a sí mismo con cristales rotos y cuchillos de caza mientras cantaba. Durante una actuación en Sarpsborg, Noruega, en 1990, se cortó con una botella de cristal roto con tanta vehemencia que tuvo que ser llevado al hospital por la pérdida de sangre que sufrió. También se rumorea que Dead estuvo sin comer durante semanas antes de salir de gira para provocarse úlceras estomacales, alegando que con eso conseguía cantar mejor.

El 8 de abril de 1991, su compañero de Mayhem, Øystein 'Euronymous' Aarseth, encontró a Dead (Muerto) muerto, con las muñecas cortadas, y un disparo en la cabeza. Se rumorea que la nota del suicidio que se encontró junto al cuerpo simplemente decía "Disculpen toda esta sangre". Hellhammer dio detalles más tarde diciendo que la nota era más completa, incluyendo disculpas por haber tenido que usar una escopeta dentro de casa, pero que el cuchillo era demasiado aburrido para acabar con el trabajo. El caso es que Euronymous cogió el coche y se fue hasta Oslo para comprar una cámara desechable y sacar fotos de la escena (después de recolocar algunas de las cosas que tenía alrededor), que fueron usadas posteriormente como portada para un disco pirata llamado Dawn of the Black Hearts, que contenía grabaciones del concierto de Sarpsborg en 1990 y otras cuatro canciones en directo que Mayhem había interpretado con su anterior cantante en 1986. Se ha dicho también que Aarseth se había comido partes del cerebro de Dead, y que se había hecho collares con fragmentos de su cráneo.

Más información: http://en.wikipedia.org/wiki/Per_Yngve_Ohlin

domingo, 18 de noviembre de 2007

De lo que nos queda por hacer

El consuelo de los tontos: más tontosPara ser un genio, es un buen punto de partida ser un desgraciado. Muchos de los genios que han existido en el mundo han sido unos desgraciados o unos incomprendidos. Sin embargo, la inmensa mayoría de los desgraciados que han existido en el mundo se han quedado sólo en eso. Pero sepa usted que si quiere se un genio sí hay un atributo que todos los genios tienen en común: la juventud.

Newton y Einstein concibieron sus grandes teorías (la de la gravitación universal y la de la relatividad especial) entre los 20 y los 30 años. Eso me da un margen de unos 3 meses para pasar a la posteridad convertido en un genio o quedarme como otro gilipollas más. Dado que vivo apartado de la comunidad científica, que soy incapaz de recordar cómo leches se hacía una derivada, que soy un completo zote y que además aún conservo la calculadora científica que usé en mi época estudiantil (aunque sin pilas), todo parece indicar que voy de cabeza a por lo segundo.

Pero habrá quien diga que incluso el límite de la treintena es optimista. A los que nos dio por estudiar informática nos suena el nombre de un tal John Von Neumann (János para los amigos). Von Neumann fue uno de esos tíos listísimos que, cuando lees algo de lo que hizo, no aciertas a comprender por qué no lo conoce ni la madre que lo parió, como se suele decir. Von Neumann es el padre de la arquitectura de computadores tal y como la conocemos en la actualidad, y la ideó porque necesitaba una máquina que le ayudara a realizar los cálculos para el desarrollo de la bomba atómica. Vamos, que si hoy en día podemos levantarnos de la cama, encender el ordenador y leer cientos de correos de spam, es gracias a que unos señores decidieron que había que fabricar unas ciertas bombas que aprovecharan de manera práctica (que no eficiente) la fórmula de E=mc^2 (y luego habrá quien diga que las guerras son malas).

¿Y por qué estoy hablando de Von Neumann? Pues por esto que decía en su juventud:

Cuando tenía veintitantos años, la fama de Von Neumann se había propagado por todo el mundo en la comunidad matemática. En los congresos de matemáticas se dio cuenta de que se le consideraba un joven genio. El joven Von Neumann afirmó temerariamente que la capacidad matemática declinaba a partir de los veintiséis años; sólo a través de la experiencia adquirida se ocultaba el hecho, y además por poco tiempo.*

Sin duda con el paso del límite de los veintiséis años Von Neumann perdió la cabeza porque, en efecto, la experiencia nos dicta que desde ese momento la caída es inexorable y dolorosa. El orgullo es un compañero cruel que se empeña en no dejarnos ver nuestro declive hasta que es demasiado tarde.

Visto que ya he pasado mi periodo de máxima creatividad y capacidad mental, revisemos qué he conseguido. Entre los grandes logros de mi vida está el ser capaz de atarme los cordones, el dejar hecho el nudo doble windsor en las tres corbatas que tengo, el no poder hablar con nadie de nada que realmente me importe, el haberme convertido en un comprador compulsivo de cosas inútiles y caras, y el acumular debajo de mi cama unas pelusas del tamaño de un mastín junto con un rimero de guitarras que no toco. De hecho mi mayor éxito ha sido haber dejado a la mitad todo lo que he comenzado en la vida. Pero creo que puedo darme por satisfecho: al menos todavía no me he dado a las drogas.

Pero volvamos al tema que nos traía: nuestro legado al futuro. Si es cierto aquello de que "sólo mueren los que son olvidados", la única manera de seguir con vida una vez que hayamos transitado al cielo (los que se lo hayan ganado) o al infierno (todos los demás, o mejor dicho: todos) es dejar algo colgado en el youtube que nos perpetúe para las generaciones futuras. Llegará un día en que un jovencito busque "imbécil pasando a la posteridad", y verá nuestro vídeo. Y se lo reenviará a sus contactos del MSN. Y sus contactos se reirán de nosotros. Y seremos olvidados. Y la Tierra seguirá girando.

Queridos niños: las tres tareas que antiguamente se consideraban imprescindibles para tener una vida plena eran escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. No voy a escribir un libro porque no tengo nada que contar. No voy a plantar un árbol porque no soy ecologista. Y no voy a tener un hijo porque la ciencia todavía no ha avanzado lo suficiente como para que no haga falta una mujer en el proceso. Así que mi legado a la humanidad será... mi extinción. ¡Ah, y una hipoteca! ¡Bien por mí!

* Poundstone, William. El dilema del prisionero. Alianza Editorial, 1995.

domingo, 14 de octubre de 2007

De la búsqueda de la felicidad

La alegría de vivirCon eso de que el viernes fue la Fiesta Nacional y nos hemos juntado con un pseudopuente de tres días, este fin de semana he tenido tiempo para recluirme en mis sandeces, y he recordado algo que una vez me dijo alguien que me ha demostrado sobradamente que me aprecia, y que era algo como "si te dejas llevar por la tristeza al final te haces daño a ti mismo y a los que estamos a tu lado, porque no sabemos cómo ayudarte". Aquello me hizo pensar que si siendo feliz podía agradar a la gente que tengo alrededor, que quiero y que sé que me quiere, merecía la pena hacer el esfuerzo. Como de bien nacidos es ser agradecidos, me he puesto manos a la obra en busca de la felicidad.

Por supuesto, si antes se decía que el conocimiento se encontraba en los libros, yo he ido a la nueva fuente de la sabiduría humana, y le he preguntado qué es la felicidad. Por supuesto, el resultado es que la felicidad es efímera. Pero no sólo eso: la felicidad es un bien escaso. ¿De qué serviría entonces que cayera en manos de aquellos que no íbamos a saber aprovecharla?

Si la felicidad es efímera y para colmo de males únicamente está al alcance de unos pocos, ¿qué podemos hacer aquellos a los que nos está vedada sino sumirnos en la ignominia de nuestra propia existencia? Pues de nuevo he venido a recordar algo que leí en una entrevista de Punset a un tal Mihaly Csikszentmihalyi (de los Csikszentmihalyi de toda la vida). Mihaly relativiza la felicidad a la experiencia, y esta a lo que se hace en la vida. Finalmente concluye:

"Tenemos que gastar un tercio de la vida en que estamos despiertos en algo productivo, en algo relacionado con conseguir calorías para el organismo, ya sea cazando o trabajando en una fábrica, o estudiando, los jóvenes. El otro tercio es lo que llamamos mantenimiento, que es simplemente tener el cuerpo en un cierto nivel de funcionamiento, es decir vestirse, afeitarse, peinarse, comer, desplazarse al trabajo... por hacer todo esto no se recibe ningún sueldo, pero hay que hacerlo ya que de lo contrario el cuerpo se deteriora: el pelo crece y la gente se deja. Y lo tercero es el placer, que es lo que los griegos llamaban “escoleia”, que significa lo que se hace en el tiempo libre. Esta es la palabra de la que se deriva la palabra escuela, porque para los filósofos griegos lo que se hace en el tiempo libre es aprender, y esta era la manera de crecer y mejorar..."

Así que la solución mágica para ser feliz es tener la mente ocupada, aprender y mejorar como individuo. Me parece fetén, pero, ¿para qué sirve saber cosas que son otros los que las han descubierto? ¿Para qué sirve construir cosas que son otros los que las han inventado? ¿Para qué sirve aprender hechos que otros han vivido? ¿Para qué sirve estudiar la vida de gente que no he conocido? ¿Para qué sirve estar enamorado cuando no eres correspondido?

Definitivamente, no es fácil levantarse con una sonrisa de oreja a oreja, con ganas de estar contento; si el secreto de la felicidad está en una vida plena, cultivada y entretenida, ahora entiendo por qué por mucho que me levante con el firme propósito de ser feliz para cuando aparecen las primeras horas de la tarde ya estoy encabronado y sin ganas de vivir.

Pero, ¿dónde está realmente oculta la ilusión por ser feliz? La ilusión no se pierde; la ilusión no existe. Cuando tienes algo que perder, buscar la felicidad es secundario.

Y es que, ¿quién es realmente feliz en la vida? Si lo pienso con frialdad, todos los seres realmente felices que se me vienen a la mente no cumplen ninguna de las premisas dadas: no son productivos, no están cultivados y desde luego no buscan la felicidad.

Hace poco leí la afición que tienen los líquenes por vivir, por mal que se le pongan las cosas. Cito a Bill Bryson en su libro Una breve historia de casi todo:

"Un liquen es una asociación entre hongos y algas que, sorprendentemente, se alimenta de rocas. Los hongos excretan ácidos que disuelven la superficie de la roca, liberando minerales que las algas convierten en alimento suficiente para el mantenimiento de ambos. Los líquenes son de crecimiento lento. A un liquen puede llevarle más de medio siglo alcanzar las dimensiones de un botón de camisa. Sería difícil imaginar una vida menos plena".
Si miramos en derredor, lo más probable es que los típicos gilipollas que son felices no sean más que unos tarados mentales, unos viva la virgen o, en el mejor de los casos, la evolución que han seguido los líquenes tras millones de años de metamorfosis, para acabar pareciéndose a un ser humano.

Queridos niños, hoy voy a volver a citar a mi bienquisto Cervantes, quien parece que escribió su Quijote sólo para mí:

Busco en la muerte la vida,
salud en la enfermedad,
en la prisión libertad,
en lo cerrado salida
y en el traidor lealtad.
Pero mi suerte, de quien
jamás espero algún bien,
con el cielo ha estatuido
que, pues lo imposible pido,
lo posible aun no me den.

Sed felices si podéis y, si no, sed felices por los demás.

Foto: http://www.flickr.com/photos/mongol/465550988/

miércoles, 20 de junio de 2007

De los perdedores y el sentido de la vida


El perdedor español¡Buenos días mundo! Hello world! Buon giorno mondo! Bonjour monde! Guten Morgen Welt!

¿Cómo están ustedes? ¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeen!

¿Ha sido todo el mundo saludado? ¿Están todos contentos? Pues entremos en faena.

Existe un chiste recurrente que reza así:

Hoy hace un día maravilloso.
Seguro que viene alguien y lo jode.
Es curioso porque se puede saber el estado de ánimo de cualquiera diciéndoselo. La reacción puede ir desde la indiferencia hasta la carcajada, aunque, por supuesto, además del estado de ánimo influye el sentido del humor, el nivel de alcohol en sangre o el idioma materno del interlocutor.

No obstante todo esto, hay un tipo de persona al que este chiste en concreto más que a risa le puede mover al llanto: estamos hablado de El perdedor. El perdedor pensará inmediatamente: "Este tío sabe algo que yo no sé. Y es algo malo, lo presiento."

A los perdedores se les reconoce de inmediato porque caminan arrastrando los pies, como si temieran que al perder el contacto con el suelo éste fuera a desaparecer. La mirada, perdida, oteando el negro día que se le avecina. La cabeza ladeada y el espíritu roto.

El perdedor anglosajónEl perdedor es alguien que se gasta 50 euros en unos CDs y, cuando aún no ha terminado de quitarle el plástico, se le resbala de las manos; para que no caiga al suelo directamente saca el pie y, en vez de amortiguar la caída, engancha una volea espectacular y consigue destrozar la caja y tirar los CDs por encima del armario.

En el trabajo el perdedor también es fácilmente reconocible: llega el primero, se va el último, y le caen todas las mierdas. La frase que más suele oír es "Esto lo viste tú en su momento, ¿no? Pues venga, como ya lo conoces lo tocas en un momento que no te cuesta trabajo".

El perdedor, normalmente, va en transporte público. Aguanta olor a sobaco por la mañana. Aguanta olor a sobaco por la tarde. Aguanta olor a sobaco por la noche. Cuando llega a su casa suele oír "hueles a sobaco". La otra variante es que tenga un coche destartalado, más sucio que el retrete de un bar de carretera y con más roces que el culo de una prostituta.

El perdedor no fuma. El perdedor no bebe. El perdedor no folga. Al perdedor le lloran los ojos si fuman a su lado. El perdedor pierde el conocimiento si se bebe una cerveza sin alcohol. Al perdedor, en vez de sangre, le corre escarcha por las venas.

La antítesis del perdedor: el triunfadorAl perdedor no le gustan las mujeres. El perdedor está enamorado de una mujer, y no tiene ojos para las demás. El perdedor siempre se enamora a primera vista; perdidamente; con devoción enfermiza. Pierde el sentido de la realidad y acaba consiguiendo que aquella por la cual bebe los vientos piense que es gilipollas, marica, o que está bajo los efectos de sustancias estupefacientes. Es incapaz de articular palabra en su presencia, pero, cuando está solo, visualiza todo lo que tenía que haber dicho y hecho, pero no hizo.

A un perdedor no le falta de nada, lo cual le convierte inmediatamente en un ser anodino y desmotivado. "¿Quieres algo? No, ya tengo de todo." Y, así, es difícil tener una ilusión y dejar de ser un perdedor.

Queridos niños, ¿qué ha hecho que los perdedores, seres inferiores, sigan existiendo pese a la evolución natural de las especies? Pues que, como ya dijimos por aquí,

somos necesarios para que otros ganen y sean felices. Cumplimos una tarea social fundamental: sin perdedor no hay ganador.

Que Dios os bendiga.



Más información:
http://www.youtube.com/watch?v=K4pOY7ybVLs
http://www.compfused.com/directlink/385/