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lunes, 28 de mayo de 2007

De Parrilla, el Príncipe Atlante

Parrilla, el Príncipe Atlante. Adoradle tal y como es porque no hay otro mejor.Cada cultura tiene su propio hombre malo que se esconde en el armario o bajo la cama y atemoriza a los niños. Los americanos tienen al Boogie man. Los españoles, como somos mejores, tenemos al Coco y al Hombre del saco. Los rusos tienen a Babay (бабай). En Servia tienen a Babaroga. En Polonia tienen a Bebok. En Rumanía tienen a Bau-bau. En Turquía tienen a Dunganga. En Rumanía tienen a Rézfaszú bagoly. Pero, ¿en quién están inspirados todos estos seres mitológicos? La incógnita va a ser despejada hoy aquí por mí.

Cuando Dios Mandril tomó entre sus velludas manos un plátano de los múltiples racimo que tenía a su alrededor, miró a sus súbditos desde su majestuoso trono, erigido sobre el volcán que había formado la montaña más alta de un reino perdido lleno de solícitas doncellas y vio en Parrilla al mesías que estaba buscando.

¡Hail Mandril!
¡Hail Mandril!
¡Hail Mandril!

Parrilla le entregó su alma al Dios Mandril. A cambio, el Dios Mandril le dio a Parrilla, su profeta, las armas que habría de usar para evangelizar a los paganos: un gran Sol interior, que le calentaría cuando viajara por tierras septentrionales; un sable, que manejaría con gran maestría para defenderse de aquellos que intentaran ofenderle; un ejército de infrahombres, que habría de pintar él mismo, y con los que habría de ganar las tierras para Mandril, y un saco, donde habría de guardar los plátanos que recogería para adorar a su dios, el Dios Mandril.

¡Hail Mandril!
¡Hail Mandril!
¡Hail Mandril!

Parrilla tomó los presentes y se encaminó a recorrer el mundo, entregándose en cuerpo y alma a Mandril; y a Mandril le pareció bien, porque Mandril busca la perfección en los cuerpos y en las mentes, y le dio el cargo que ostenta con orgullo, excelencia y honorabilidad: el Príncipe Atlante.

Cuando Parrilla habla, el mundo entero aguanta la respiración, expectante, porque bajo su sapiencia se esconde una inaprensible capacidad de liderazgo. Cuando Parrilla habla se activa el modo "Guerrero de Crom" y las bragas de todas las féminas tiemblan acompasadamente al ritmo de las verdades irrefutables que salen por su boca, para acabar uniendo con suaves ligaduras los tobillos de las pobres incautas.

Parrilla, el Príncipe Atlante; el último bastión de la isla que asombró a Homero, se esconde bajo una capa de humildad y sencillez que le es impropia.

Queridos niños: cierto es que en este blog no solemos dar nombres propios. Lo normal es cambiar el nombre para proteger al culpable (como diría Bon Scott, only the names have been changed to protect the guilty), pero hoy se hace una excepción, porque decir Parrilla es decir TRIUNFO. Hoy Parrilla cumple años, y queremos rendirle este humilde pero sincero homenaje.

¡Hail Mandril!
¡Hail Parrilla!

miércoles, 23 de mayo de 2007

De la sinceridad y la veracidad

Esto va para los hipócritas.Una de las cosas que más satisfacciones me da la vida es consultar la página de la RAE (http://www.rae.es/) y gozar con las definiciones de palabras que, por ser comunes, normalmente no es menester consultar. Además del plug-in que existe tanto para explorer como para mozilla, recientemente he conocido la existencia de una segunda página web, http://www.rae2.es/, que enlaza con la primera (no está directamente relacionada con ésta) y muestra las definiciones referenciándolas del modo http://www.rae2.es/término.

Por aquello de hablar de algo que no tenga ninguna relación (por ahora) con lo anterior, hay un cierto programa en Telemadrid (creo que en la Otra) en el que le preguntan a viandantes cuestiones tan interesantes como: ¿Qué aficiones tienes? ¿Qué llevas puesto? ¿Cuándo has sido feliz por última vez? ¿Te rascas cuando te pica el culo? ¿Te fijas en si la gente lleva la etiqueta de la ropa interior asomando? ¿Dices mentiras? A esta última, el común de los mortales se pueden catalogar en tres grupos en función de lo que suelen contestar:

— "Digo mentiras para no herir a alguien". Léase: "Le he puesto los cuernos a mi novio o novia y no quiero que se entere".
— "Digo mentiras para obtener beneficio". Léase: "Soy un hijo de puta cabrón y manipulador que digo lo que haga falta para salirme con la mía".
— Nunca digo mentiras. Léase: "Te acabo de mentir".

Al hilo de esto, como no podía ser de otra manera, estando viendo el susodicho programa vine a dar en pensar cuál era la diferencia real entre ser sincero y decir la verdad, de modo que, cual don Quijote, vine a pasar las noches de claro en claro, y los días de turbio en turbio, buscando definiciones varias.

A mí, que soy clásico, me gusta usar los enlaces que nos proporciona la propia página de la RAE, así que, si me lo permiten y tanto si es de su gusto como si no, obraré en consecuencia.

Sincero:

(Del lat. since-rus).

1. adj. Que actúa con sinceridad.


Sinceridad:

(Del lat. sinceri(tas, -a-tis).

1. f. Sencillez, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento.



Veracidad:

(Del lat. veraci(tas, -a-tis).

1. f. Cualidad de veraz.



Veraz:

(Del lat. verax, -a-cis).

1. adj. Que dice, usa o profesa siempre la verdad.



¡Así que ser sincero implica ser veraz! ¿De verdad lo tomamos en ese sentido? ¿Cuántas veces no hemos oído "yo soy muy sincero" al típico hijo de mala madre que miente como un bellaco en cuanto tiene ocasión? ¿A ese desvergonzado que te suelta cualquier desmán con el pretexto de que "es muy sincero"? ¿A esa mala pécora criticona que te hace la ficha completa cuando entras en el ascensor y cuando la miras con cara de asco se ofende?

Así que, ¿para qué ser sincero? ¿Para ofender? ¿Para faltar? ¿Para importunar al prójimo? ¿Es que de verdad se siente uno mejor cuando dice lo que piensa? ¿Es que de verdad alguien se queda tranquilo cuando le dice a un desconocido "lleva usted unos calcetines horribles"? Digo yo que, si decirle a un desconocido que no te gustan sus calcetines no es lo habitual, debe ser que no está muy bien visto o, cuando menos, que no es de buen gusto.

Puestos a ser sinceros, la inmensa mayoría de las cosas sobre las que escribo son sandeces infundadas que no sirven sino para desahogarme. Que si son todas golfas, que si la vida me trata mal, que si odio a todo el mundo, que si me tiro pedos por las mañanas... Creo que mis 5 lectores se hacen una idea de lo que hablo.

Cuando se habla de respetar a los demás siempre se me viene a la mente lo bonito que es esto de la democracia. La democracia es algo tan maravilloso que, al que no fuera demócrata, habría que obligarle a serlo. Es más, todos los que no son demócratas son forzosamente unos intolerantes, y yo a los intolerantes les daba de hostias y me quedaba tan ancho.

Otra de las sandeces que a mí personalmente me hinchan las gónadas es que me digan aquello de "hay que respetar las opiniones de los demás", o la variante "hay que escuchar lo que tienen que decir las minorías". ¡Claro que sí, con dos cojones! Las opiniones de los demás pueden ser tan sandias como las mías, pero, claro, las mías no pueden ser respetadas porque hay que respetar las de los demás. Lo de las minorías es, por supuesto, caso aparte. Si nos juntamos cuatro imbéciles y decimos que la Tierra es plana, hay que escucharnos y respetarnos. Si en vez de eso decimos que van a venir los extraterrestres con 300 naves interestelares y se van a llevar a unos pocos elegidos, hay que escucharnos y respetarnos. Y si la cosa acaba en un Waco, pues es que "se ha llevado la libertad demasiado lejos".

Queridos niños: no mintáis, que las mentiras hacen llorar al niño Jesús.

jueves, 29 de marzo de 2007

Bodas homosexuales, realidad o ficción

Hola damas y caballeros.

El amigo Ventura me ha pedido que participe en su blog, me llena de satisfacción poder colaborar en tan honrosa empresa como es llevar un poco de cultura y verdad a sus lamentables psiques, que están hambrientas de ambas cosas a causa de su dieta de estulticia y medios de comunicación vendidos. Desde aquí hasta que vuelvan a internarme en un psiquiátrico, trataré de hacer todo lo posible por ustedes, para que cuando yo me vaya a un lugar mejor (drogas, alojamiento, comida y sexo gratis, este último quieras o no) algún poso de sapiencia haya quedado en sus mentes.
Bueno, tras demostrar que soy capaz de buscar sinónimos en Internet y hablar como un estúpido pedante paso al tema de hoy, queridos y queridas cretinos (no se ofendan por esta denominación, acepten que son idiotas y están por debajo de mi nivel y el de Ventura... algunos de nosotros somos sencillamente mejores y el resto pueden arrodillarse para pedir piedad), las bodas entre personas del mismo sexo.

Partiendo del hecho de que estoy a favor de los gays (menos rivales en la caza de la hembra, y alguien como yo necesita por lo menos que la mitad de la población humana masculina muera o salga del juego y un 30% del resto se queme la cara con ácido para poder entrar en el juego con alguna garantía de éxito) y que considero muy digno el lesbianismo (mientras haya un hombre mirando y luego pueda participar, por supuesto) paso a comentar desde una fria lógica por qué estoy a favor y objetivamente porque debe de permitirse.

Anoten mis comentarios, memoricen mis frases y tendrán a su disposición unas herramientas e instrumentos que les permitirán callar la boca a todos y parecer un tipo estupendo y culto. No me lo agradezcan, mándenme dinero, una persona como yo requiere un nivel de vida que ustedes no imaginan: los mejores vinos, comidas, hoteles, fiestas con supermodelos, coches, ... amigos, desconocen ustedes el coste de ser estupendo y ser para ustedes un líder social (por no decir lo que cuesta algunos vicios que tienen como ingredientes yolis adolescentes, cuero, tachuelas y un traje de institutriz alemana).

Pongámonos en antecedentes y veamos actualmente cual es el panorama. Lo primero es considerar que el matrimonio homosexual está permitido y ningún político tendrá el valor de quitarlo (solo tenemos en consideración partidos que pueden ganar las elecciones, por ahora las falanges y partidos de derecha superreaccionaria no van a poder) con lo que cualquier discusión sobre el tema es estéril y no lleva a nada excepto encabronar al personal, cosa que a fin de cuentas es lo que buscamos. Actualmente, en una discusión de este tema podrá encontrar los siguientes arquetipos:

- burguesillos de izquierda y similares: botelloneros de malasaña, juventudes comprometidas y resto de gente a favor de cualquier cosa que esté bien vista por los tios que molan como el Melendi, Manu Chao y cualquier hijo del mestizaje y buen ritmo (si llevas un sombrerito peruano de esos molas el doble). Ellas sienten en su interior el poder de la diosa que las une con todos los seres vivos y como ellas son tan sensibles tienen que apoyar a otras criaturas tan sensibles como los maricas. Ellos se quieren follar a la de las rastas y el piercing y están dispuestos a leerse cualquier panfleto de mierda y estar a favor de cualquier cosa para tener una mínima posibilidad (lo siento amigo, se las va a tirar el tio 5 años mayor que toca en un grupo y pasa el costo, más te vale seguir con el rol en la facul y fumando porros).

- los españoles, españoles: joder, alguien tiene que decirlo, que esos tíos se peten el culo es inmoral, sucio y hace llorar al niño Jesús. En contra de las bodas gays porque atentan contra Dios, España y Rey (o Caudillo) y porque.. las manzanas y las peras se juntan pero manzanas con manzanas no. Esta gente acompaña sus argumentos morales con argumentos científicos donde se demuestra que la homosexualidad es una enfermedad mental y/o física que se puede curar con terapia de choque y viajes a Dachau y que están escritos por genios como el Dr. Menguele. Ellas creen que la homosexualidad hace llorar al niño Jesús, atenta contra los derechos de los niños. Ellos no quieren que se sepa que se van los sábados a follarse travestís a la casa de campos.

- la gente normal: pues unos en contra, aunque tampoco mucho, otros a favor pero no les mola nada... es decir, son ganado para los pastores de los anteriores grupos porque allí donde estén se van a adaptar a la opinión general o presentar un mínima resistencia de lo que ellos creen.

Visto los oponentes a los que nos enfrentamos le presento a continuación dos razonamientos lógicos que le van a permitir cerrar unas putas bocas, úselos sin miedo y si tiene problemas recurra a la estrategia más española del mundo en una discusión que se pierde: mentar a la madre y soltar una patada en los huevos. No importa quien gane, no sirve para nada pero yo me habré reído.
1) Sociedad capitalista: en una sociedad capitalista valemos tanto como la pasta que proporcionamos al patrón (el listo de mierda que acaba de leer esto y piensa que ya lo sabía que se vaya a tomar por culo) y listo. Sentimentalismos, opiniones personales y resto de cosas se la sudan a la gente que maneja la sociedad. Cualquier sentimiento como el racismo, el machismo, el odio a los homosexuales, los nacionalismos, etc. ha sido creado con la única intención de encabronarnos y no poder pensar con la claridad suficiente para darnos cuenta de que para que yo viva en mi palacete de invierno rodeado de actrices porno usted tiene que malvivir con su sueldo de mierda y pagar una casa de 40 metros cuadrados durante los próximos 50 años. Por lo tanto no sea idiota, controle su bilis y razone un poco, ¿la presencia de matrimonios homosexuales va a hacer tambalear su imperio de 40 metros cuadrados, sus domingos de fútbol y el polvo del sábado por la mañana? No muchacho, va a temblar cuando el Pocero pida a los astilleros de Odessa construir un yate tan grande como el Yamato. En ese momento, y para evitar que usted se cosque de la realidad, en las noticias saldrá algo como que se va a limitar el sueldo de los futbolistas, lo que provocará la indignación y enfrentamiento.
2) Y a usted que coños le importa: es decir, ¿a qué viene tanto lío? Mire muchacho, preocúpese usted de hacer su trabajo bien, pagar los impuestos y ser un buen tipo (y si tiene hijos de educar a esos pequeños bastardos, que va siendo hora de crear la ley Herodes y crear el aborto retroactivo). Pues eso, el principal argumento es que mientras uno cumpla la ley, no moleste a la hora de la siesta y no haga daño a nadie o se aproveche de algo pues que haga lo que quiera. Como si sale a celebrar que le han petado el culo, yo tengo que aguantarle a usted cuando sale a celebrar que un señor vestido de corto le de una patada a balón con lo que usted se jode. Si quiere hacer algo bueno dedíquese a ajusticiar políticos corruptos, esos si que le están dando por el culo a usted y encima no le dan ni un beso. A ver si va a ser amigo mio, que lo que quiere es unirse a la fiesta y no se atreve.
Por último considerar que la ley no entiende de religiones y códigos morales, si lo hiciera y se guiará por la mía usted ya estaría lobotomizado y siendo mi esclavo y sus posesiones me pertenecerían.
Esto es todo, en nuestro siguiente tema tocaremos otro tema candente, o no... realmente lo importante para un megalomaniaco como yo es que usted pierda el tiempo leyendo mis bobadas.

Por cierto, con las etiquetas de esta entrada el número de visitas subirá como al espuma.