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domingo, 18 de octubre de 2009

F1: GP Brasil 2009

¿A alguien más se le hace raro hablar del Gran Premio de Brasil sin que haya terminado la temporada? ¿Y si además falta una carrera que según todos los indicios va a ser un coñazo y está todo decidido?

Jenson Button se ha adjudicado este fin de semana un mundial marcado por carreras muy buenas, carreras muy malas, y una lucha por el mundial aburrida, marcada por el descarte de los aspirantes al título por desgaste.

El sábado amanecía más negro que el culo de un grillo. Nubes de lluvia que hacían que algún piloto quejica mandara a Charlie Whiting ponerse gafas, pero que no pensaba en ponerse huevos.

¿Acaso es novedad que llueva en el circuito de Sao Paulo? ¿Y qué pasó en el GP de Brasil del 2003 cuando la riada se llevó por delante a tantos pilotos en la bajada de la S de Senna que aquello parecía un cementerio de coches? ¡Oh, la lluvia! Tanto tiempo bailando alrededor de fogatas para que la lluvia nos anime las carreras, y cuando llueve nos cagamos encima.

Y, ojo, no estoy diciendo que haya que asumir riesgos absurdos en pro del espectáculo, sino que el riesgo en una carrera de F1 el riesgo existe constantemente: una rotura, un fallo mecánico, un toque con un rival... ¿Por qué eliminar el factor de la lluvia? ¿Es que los mejores 20 pilotos del mundo no son capaces de ajustar su pilotaje a la lluvia? Como decía J.Arce, la F1 no empezó el 2004, y antes no había aerodinámica que pegara el coche al suelo. Antes eran ruedacas, motores de 1000 caballos que aguantaban 310 kilómetros y pilotos que salían a batir a sus rivales, no a quejarse porque se les moja el culo.

La primera tanda de la clasificación comenzaba acompañada por la lluvia. Ningún problema hasta que Fisichella trompeaba y quedaba cruzado en la S de Senna.

Con más previsión de lluvia, al volver a ponerse en verde el semáforo que abría la pista los pilotos salían a marcar el mejor tiempo posible para evitar hundirse en el diluvio. Rosberg, Raikkonen, Kubica y Nakajima marcaban el ritmo en esta Q1 en la que la lluvia se llevaba por delante, además de a Fisichella, a Heidfeld, Hamilton, Kovalainen y Vettel.

McLaren y Red Bull se la jugaban apostando por reglajes de seco con vista al domingo, pero con la eliminación en la Q1 Vettel decía en la práctica adiós a cualquier posibilidad de ganar el mundial del 2009.

Comenzó con retraso la Q2, en la que, sin tiempo para que nadie completara siguiera una vuelta completa, Liuzzi sufría aquaplanning al final de la recta principal, yéndose contra el muro de boxes y acabando empotrando su Force India contra las protecciones exteriores. La excusa perfecta para sacar bandera roja y suspender la sesión por tiempo indefinido. No fue hasta más de dos horas después de que comenzaba la clasificación que se pudieron completar los 12 minutos que restaban de la Q2.

La lluvia daba tregua, pero la pista no se secaba a la suficiente velocidad como para que pilotos y equipos se decidieran de manera clara a montar neumáticos intermedios. Junto a Liuzzi quedaron fuera de la Q3 Button, Grosjean, Alguersuari y Kobayashi, el sustituto en Toyota del lesionado Glock.

Con Button fuera de la Q3 Barrichello aún podía soñar con el título mundial, pero además de esperar la debacle en carrera de Button tenía que luchar por la pole si quería mantener aspiraciones hasta Abu Dabi. Y vaya si luchó. Barrichello marcó la pole, seguido por Webber, Sutil y Trulli. El final de la Q3 mereció la espera de 2 horas y tres cuartos de clasificación. Con previsión de lluvia para el domingo, Rubinho todavía podía soñar, y eso pese a que iba notablemente más descargado que los que le seguían. El primer paso hacia la que hubiera sido la primera victoria de Barrichello en Brasil estaba dado, pero los siguientes iban a ser aún más complicados.

El domingo amanecía con la pista enjuta, el cielo despejado y los nervios a flor de piel.

En la salida de la carrera, Raikkonen con su KERS se ponía por delante de Trulli y al llegar a la primera curva la inercia le servía para pasar también a Sutil. Por detrás Vettel tocaba a Kovalainen, que se quedaba cruzado donde lo hiciera Fisichella el día anterior, y, con lo que estaba por llegar, provocaba el cambio de estrategia en los McLaren que acabaría metiendo a Hamilton en el cajón: llenado hasta arriba de gasolina y cambio de estrategia a una parada (más).

Mientras tanto Webber cerraba puertas, ventanas y contraventanas a Kimi en plena recta, lo que terminaba con el finlandés con el alerón delantero colgando. Peor ha sido lo de Sutil: Trulli intentaba adelantarle por el exterior de la curva 4 y, sin levantar, cuando se ha terminado el piano y ha empezado el barro, se ha tocado con el Force India, yéndose cada uno contra un muro exterior distinto. En la refriega Sutil, totalmente descontrolado, se llevó por delante a Alonso, que sin comerlo ni beberlo quedaba fuera en la primera vuelta. Un accidente parecido al de Heidfeld y Sato en el GP de Austria del 2002: pura carambola. Trulli cruzó la pista (aunque no se vio, digo yo que tuvo que cruzarla a la fuerza, porque si no me equivoco su coche estaba al otro lado) sólo para ir a decirle unas cuantas lindezas a Sutil.

El accidente de Sutil y Trulli provocaba la salida del Safety Car. Con la fila de coches y forzados a entrar a cambiar alerones, Raikkonen, Hamilton y Kovalainen se aprovechaban de la situación y cambiaban la estrategia para parar sólo una vez más. Bien para Hamilton, pero mal para Raikkonen, que rodaba tercero antes del toque, y para Kovalainen, que en el repostaje se llevaba por delante la manguera echando gasolina sobre Kimi (que llegó a prender), y que luego se quedó atrapado en el tráfico y no pudo adelantar ni al carrito de los helados.

Cuando se relanzó la carrera vimos lo mejor del fin de semana: Button se zampó por completo a Grosjean en tres curvas y a continuación adelantó a Nakajima en la llegada a la curva 1. Hamilton estaba encendido, adelantando a Alguersuari y luego al propio Grosjean, que estaba más perdido que una vaca en un garaje.

Adelantamientos, rebufos y emoción. Mientras por delante Barrichello era seguido de cerca por Webber, Kubica, Rosberg y Buemi, detrás Kobayashi desesperaba a Button, al que le costó tanto adelantarle que llegó a pedirle al equipo "que se quejaran a Charlie [Whiting]". Barrichello daba lo mejor de sí mismo intentando alejarse de Webber antes de la primera parada, pero, como una maldición egipcia del dios Horus, cuando entró a boxes salió justo delante de Vettel, que no dudó en pasarle.

Paró entonces Kubica, que salió delante de Barrichello, y luego Webber desde un liderato que ya no abandonaría hasta el final de la carrera. Button estaba segundo sin haber parado, pero convencido ya de que su trabajo estaba hecho y que llegaba el momento de no arriesgar.

A mitad de carrera Kobayashi, el hueso de Button en el primer tercio de carrera, cerró a Nakajima en el mismo sitio que hiciera Webber con Raikkonen. Lo justo para que Nakajima perdiera el alerón delantero antes de acabar contra el muro.

Empezaba entonces el baile entre los que iban a una o a dos paradas. Y, lo mire por donde lo mire, todo iba en contra de Barrichello. Vettel paraba para salir séptimo detrás de Button, Hamilton salía noveno detrás de Liuzzi, y Kubica repostaba desde la segunda posición para salir tercero, justo detrás de Barrichello.

Lo peor llegaba cuando Barrichello paraba y salía sexto, justo delante de Hamilton, que venía empeñado en adelantar, y lo hacía en la subida a la meta. Lewis y Rubens se tocaron lo justo para dañar ligeramente el alerón del McLaren, pero para pinchar el neumático trasero izquierdo del Brawn GP: Barrichello caía a la octava posición y todas las cámaras apuntaban entonces al que iba a ser nuevo campeón del mundo, Jenson Button, recibido en la línea de meta por el Lázaro del siglo XXI: Felipe Massa.

¿Decidir el mundial por medallas? ¿Por qué no volver al sistema de puntuación del 10-6-4-3-2-1? En un mundial que ya desde su cuarta carrera se vislumbraba como el más aburrido desde aquel que Schumacher y Ferrari ganaron en el 2002 (curiosamente, también con Barrichello como uno de los protagonistas) y que aquí ni siquiera pudimos ver, Button ha llevado un poco más allá la estrategia del "amarra puntos y no arriesgues". La misma estrategia que usó Alonso para ganar su segundo mundial en el 2006, pero esta vez a Lobato le ha parecido muy mal. Cierto es que Button no ha tenido prácticamente más rival que su propio compañero de equipo desde la mitad de temporada, pero los mundiales se ganan por la suma de los puntos de todas las carreras, y no por los podios de las últimas ocho.

En el lado curioso, hoy los comisarios, en una actitud bastante cobarde, ha rehusado investigar cualquier incidente de carrera. No han investigado las maniobras de Webber a Raikkonen, Sutil a Trulli, o Kobayashi a Nakajima, pero mucho peor ha sido dejar sin drive-through a Kovalainen, porque uno puede pensar que cerrarle el hueco a un coche que viene detrás es un lance de carrera, pero llevarse la manguera echando gasolina todo el pit-lane y que nadie lo vea es de juzgado de guardia.

En fin, con el mundial ya decidido y a falta de un trámite que se antoja aburrido, es obligatorio dar las gracias a la Secta, y especialmente a Lobato, por no perder la desvergüenza; por darnos la F1 como nunca antes la habíamos visto (es decir, con anuncios durante un tercio del tiempo de carrera); por seguir menospreciando a todo el mundo; por insistir en que nadie se ha merecido ganar el mundial en los últimos 3 años; por seguir ensuciando este deporte con tus comentarios despectivos contra todo lo que no sea Alonso; por no tener ni idea de cómo funciona este deporte ni ganas de aprender, pese a tener sentado al lado a Pedro de la Rosa, un tío que te podría enseñar hasta a sacudírtela después de mear; por seguir empeñados en querer ver lo contrario de lo que muestra la realización.

Mi enhorabuena a Jenson Button, justo ganador de este mundial, y especialmente a J.Arce, que con este resultado se va a librar por segundo año de ser azotado en plaza pública.

La clasificación final de la carrera:

Posición
Piloto
Equipo
Vueltas
Tiempo
Parrilla
Puntos
1
14
Mark Webber RBR-Renault
71
Winner
2
10
2
5
Robert Kubica BMW Sauber
71
+7.6 secs
8
8
3
1
Lewis Hamilton McLaren-Mercedes
71
+18.9 secs
17
6
4
15
Sebastian Vettel RBR-Renault
71
+19.6 secs
15
5
5
22
Jenson Button Brawn-Mercedes
71
+29.0 secs
14
4
6
4
Kimi Räikkönen Ferrari
71
+33.3 secs
5
3
7
12
Sebastien Buemi STR-Ferrari
71
+35.9 secs
6
2
8
23
Rubens Barrichello Brawn-Mercedes
71
+45.4 secs
1
1
9
2
Heikki Kovalainen McLaren-Mercedes
71
+48.4 secs
16

10
10
Kamui Kobayashi Toyota
71
+63.3 secs
11

11
3
Giancarlo Fisichella Ferrari
71
+70.6 secs
19

12
21
Vitantonio Liuzzi Force India-Mercedes
71
+71.3 secs
20

13
8
Romain Grosjean Renault
70
+1 Lap
13

14
11
Jaime Alguersuari STR-Ferrari
70
+1 Lap
12

Ret
17
Kazuki Nakajima Williams-Toyota
30
Accident
9

Ret
16
Nico Rosberg Williams-Toyota
27
+44 Laps
7

Ret
6
Nick Heidfeld BMW Sauber
21
+50 Laps
18

Ret
20
Adrian Sutil Force India-Mercedes
0
Accident
3

Ret
9
Jarno Trulli Toyota
0
Accident
4

Ret
7
Fernando Alonso Renault
0
Accident
10

martes, 14 de julio de 2009

F1: GP Alemania 2009

Hay fines de semana mágicos en los que los astros se alinean, los hados se ponen de tu parte y el karma cumple su parte del trato. El pacto nunca firmado por los implicados según el cual los tres aspirantes al título de este año no podrían vencer en su casa sólo ha quedado al descubierto en el último GP afectado.

En Australia, la casa de Webber, ganó Button. En Gran Bretaña, la casa de Button, ganó Vettel. En Alemania, la casa de Vettel, tenía que llegar el gran momento de Webber.

El primer escollo era conseguir la pole. Sólo con no tener a un borracho entorpeciéndole su mejor vuelta en la Q3 se daba por satisfecho. Webber enseñaba las garras en la Q1 marcando el mejor tiempo, pero esta vez pasar de la Q2 no iba a ser un camino de rosas. Nada más ponerse el semáforo en verde comenzaba a llover, y ya en la vuelta de calentamiento se veía que era imposible ir con slicks. ¿Imposible? Nakajima, Hamilton y sobre todo Massa se paseaban por la zona verde de Nurburgring, y todos salvo Webber volvieron a boxes sin haber intentado ni una vuelta a montar intermedios. Mientras que los demás pilotos perdían sus buenos 2 minutos entrando y saliendo de boxes mientras la pista se mojaba cada vez más, Webber, con sus slicks, marcaba 1:38 mientras todos los demás, con intermedios, andaban entonces rodando por encima de 1:40.

El baile de pilotos en la cabeza se volvía más movidito cuando a falta de 6 de los 15 minutos de la sesión dejaba de llover. Barrichello montaba también sus slicks y volaba en la pista jugándosela en una pista semiseca sin demasiado motivo, pero bajando casi 3,5 segundos el mejor tiempo de Webber.

Viendo la mejora de tiempos de Barrichello (especialmente Kovalainen, que esperaba en boxes a que Rubens terminara su vuelta), los más de los pilotos se animaban a montar slicks de nuevo justo cuando volvía a empezar a llover. En la lotería del cambio de neumáticos los más beneficiados fueron Piquet y Sutil, que acabaron la Q2 segundo y tercero respectivamente. Cuarto hacía Webber sin mejorar el tiempo de la vuelta que ya había marcado antes, seguido de Hamilton, quinto, y Vettel. Kovalainen, Massa, Kimi y Button eran los últimos que pasaban a la Q3.

Mala suerte para los que estaban a mitad de vuelta con los intermedios, entre ellos Alonso, que esperó demasiado a montar los lisos y cuando lo hizo se tragó la chicane previa a la entrada a meta. La misma chicane donde, según nuestro bienamado Fraile, Alonso le hizo aquella legendaria maniobra de Karting a Coulthard en el 2003.

La Q3 se planteaba sin lluvia, pero con la pista fría, y, esta vez sí, Webber era capaz de conseguir la 1ª pole de su carrera por delante de los Brawn, y eso que iba notoriamente más cargado que los coches blancos. Después de demostrarlo en Gran Bretaña, Barrichello confirmaba que con una pista fría que le va fatal al Brawn se adapta mejor que Button, con lo que le arrebataba la segunda posición y la primera línea para el domingo. Tercero y cuarto eran Button y Vettel. Los McLaren daban la sorpresa en la clasificación (siempre con permiso de Piquet y Sutil) y se colaban quinto y sexto. La línea anodina de Ferrari quedaba más que demostrada al quedar Sutil séptimo ¡más cargado que los Ferrari! El top ten del domingo Piquet.

La gente de Red Bull impartía otra lección de igualdad a los que se arrogan derechos atávicos, le daba la misma carga de gasolina a Webber que al mismísimo Vettel. Chavales, luchad en la pista y el que quede segundo que pare una vuelta antes a boxes.

El domingo la salida se veía a dos velocidades: la de los McLaren y los Ferrari con el KERS, que salían zumbando, y la de los demás. Webber se tocaba con Barrichello (sin intención, nadie lo duda), y luego Hamilton pinchaba el neumático trasero izquierdo después de irse larguísimo en la complicada curva a derechas de final de recta.

Mientras Hamilton llegaba a boxes como buenamente podía y arruinaba cualquier posibilidad de hacer algo digno en su carrera, por delante Webber seguía por delante de Barrichello. Kovalainen se colocaba tercero por delante de Massa, que sólo podía aguantar momentáneamente a Button, que acababa por pasarle. Kovalainen montaba entonces un trenecito delante de Button, Massa, Vettel y Raikkonen, donde el más perjudicado era el de Red Bull. Massa le aguantaba con el KERS mientras calentaba neumáticos, y seguía sin despegarse de Button, lo que al final le acabó dando el podio.

Webber iba ya desde las primeras vueltas camino de la meta decidido a ganar cuando le pegaban una bofetada que muchos creen injusta. Cuando muchos y muy buenos defienden que ven la sanción injusta no voy yo a partirme el pecho por defenderla, pero sí tengo que decir a mí me pareció correcta, y me explico: Repito que es mucho más que seguro que Webber no quiso darle a Barrichello, pero es él el que cambia la trayectoria, el que se va tapar un hueco que ya estaba lleno. ¿Que maniobras como estas se ven a patadas en todas las categorías? Coño, pues sí, pero esto no es la copa Clio. En fin, nadie se hubiera quejado si Webber no hubiera tenido que pasar por el Drive Through, pero el hecho de que le cayera la sanción sólo le da más valor a su gesta.

Button y Barrichello, aunque se supone que tenían problemas para calentar neumáticos, optaban por una estrategia a tres paradas que sólo les hubiera funcionado en un universo paralelo donde Barrichello y Button rodaran en tiempos de clasificación. Primero Button y luego Barrichello entraban a boxes en la vuelta 15 y volvían a salir con blandos. Barrichello volvía a pista entre Massa y Vettel, delante del alemán pero taponado por Massa, que se iba quedando sin neumáticos traseros. Si complicado lo había tenido para ganar hasta entonces peor se le ponía. Webber seguía volando y salía de su primera parada en boxes (tras pasar por su Drive Through) con neumáticos duros por delante de Button.

Vettel paraba en la vuelta 22 y cargado y con neumáticos fríos era capaz de arrebatarle la posición a Massa, que paraba en la 25.

Sutil, que seguía en pista en segunda posición seguramente esperando que lloviera, paraba en la vuelta 27 y se encontraba en el carril de salida de boxes a los dos Ferrari. Massa pasaba por delante, pero Kimi se emparejaba con Sutil y entre uno y otro, ambos con un exceso evidente de optimismo, se tocaban a la salida de la curva uno. Resultado: Kimi abandona con la refrigeración rota y Sutil tiene que volver a boxes con el alerón delantero tocado.

El quid de la carrera llegaba en la segunda parada de Barrichello, allá por la vuelta 32. Como en una película porno de serie B, la manguera no quería entrar, y Barrichello veía alejarse a Webber sabiendo a posteriori que tendría que hacer una parada extra.

Webber marcaba la mejor vuelta hasta el momento seguido de Vettel, que ya andaba segundo, pero a más de 20 segundos de Webber. Mientras, Raikkonen se tenía que volver a boxes con un problema de motor.

La incertidumbre sobre la previsión de lluvia, que nos podría haber traído una carrera un poco más épica, pero seguramente mucho más accidentada, forzaba a los de la cabeza, especialmente a los Brawn, que seguían de lejos a los Red Bull, a tener cautela en cuanto a su segunda parada. Si empezaba a caer agua podían cambiar estrategias, montar neumático de lluvia y jugársela a una única parada más. Pero como nada de eso sucedió, una maniobra de esas discutibles aunque evidentes, mandaba a Barrichello detrás de Button, aunque también es cierto que para cuando Barrichello estaba volviendo a la pista Button ponían los tiempos en verde y marcaba sus mejores tiempos en los sectores uno y dos.

Poco más faltaba por ver. Lo único que restaba era escuchar a Webber gritando su alegría, escupiendo en la cara a la mala suerte, y guiñando a la historia por una victoria que se ha hecho esperar, pero que ha llenado de gozo a más de un aficionado. Seguramente estaba tan contento porque no sabía lo feo que iba a ser el trofeo que le iban a dar, pero eso es lo de menos.

Carrera, carrerón espectacular, de esas que pasan desapercibidas a Lobato y Cia, la de Rosberg ganando nada menos que 11 posiciones desde la 15ª de la salida hasta su cuarto puesto final. Y no menos impresionante la carrera de Massa, acabando en el podio con un coche claramente inferior, y saliendo desde la octava posición.

Aprovechad que esta fue una gran carrera y repasad lo que de ella han dicho J.Arce, David Anaconda, McKormick, y Mai.

¡Y no os perdáis bajo ningún concepto la entrevista a un grande (y a un amigo), J.Arce, de F1 de hoy y de siempre, en bloggerball.com!

La clasificación:

Posición
Piloto
Equipo
Vueltas
Tiempo
Parrilla
Puntos
1
14 Mark Webber RBR-Renault
60
1:36:43.310
1
10
2
15 Sebastian Vettel RBR-Renault
60
+9.2 secs
4
8
3
3 Felipe Massa Ferrari
60
+15.9 secs
8
6
4
16 Nico Rosberg Williams-Toyota
60
+21.0 secs
15
5
5
22 Jenson Button Brawn-Mercedes
60
+23.6 secs
3
4
6
23 Rubens Barrichello Brawn-Mercedes
60
+24.4 secs
2
3
7
7 Fernando Alonso Renault
60
+24.8 secs
12
2
8
2 Heikki Kovalainen McLaren-Mercedes
60
+58.6 secs
6
1
9
10 Timo Glock Toyota
60
+61.4 secs
20

10
6 Nick Heidfeld BMW Sauber
60
+61.9 secs
11

11
21 Giancarlo Fisichella Force India-Mercedes
60
+62.3 secs
18

12
17 Kazuki Nakajima Williams-Toyota
60
+62.8 secs
13

13
8 Nelsinho Piquet Renault
60
+68.3 secs
10

14
5 Robert Kubica BMW Sauber
60
+69.5 secs
16

15
20 Adrian Sutil Force India-Mercedes
60
+71.9 secs
7

16
12 Sebastien Buemi STR-Ferrari
60
+90.2 secs
17

17
9 Jarno Trulli Toyota
60
+90.9 secs
14

18
1 Lewis Hamilton McLaren-Mercedes
59
+1 Lap
5

Ret
4 Kimi Räikkönen Ferrari
34
Radiator damage
9

Ret
11 Sebastien Bourdais STR-Ferrari
18
Hydraulics
19

domingo, 24 de mayo de 2009

F1: GP Mónaco 2009

Mírame a los ojos... no, a LOS OTROS ojosMónaco, el lugar donde las mujeres vencen a la cordura, ondean su pelo al viento yendo de copiloto en deportivos descapotables, y vacían las carteras ajenas sin remordimientos. El principado en el que un rey con vista decidió que los ricos necesitaban un sitio donde comparar el tamaño de sus yates sin que los pobres les miraran mal.

Una vez al año las calles monegascas cambian por unas horas el olor a tarjeta de crédito y perfume caro por una amalgama de fragancias mezcla de lo que se viene a llamar las cinco Ges: gasolina, goma, guardarrail, glamour y... golfas. Un puzzle de ruidos, colores y olores, culminado en lo que antiguamente era la carrera más impredecible del año.

Recuerdo que leí una entrevista a Nico Rosberg en la que decía de Mónaco algo parecido a "Aquí me crié yo. Crecí jugando al fútbol con los amigos cerca de Loews, y dando paseos por el puerto con mi padre". Es cachondo el menda. Y qué humilde, además. Lo decía con cariño, como cuando un tío de las Barranquillas te cuenta dónde aparcaban los coches robados los yonquis, o el día que salió en la tele cuando los de Callejeros le hicieron una entrevista. Quizás por impresionar a sus amigos del fútbol Rosberg marcó los mejores tiempos en los libres del jueves. Quizás por impresionar a su padre a partir del sábado se dedicó a pasearse por el puerto.

Dicen que sin la pole no se puede ganar en Mónaco, y es cierto, pero no es menos cierto que la pole no asegura nada. 78 vueltas en un circuito en el que las escapatorias se sustituyen por muros de metal pueden arruinarle la pole a cualquiera. Con eso de la aerodinámica de juguete y la falta de control de tracción, cualquiera hubiera pensado que la clasificación (y la carrera) iba a convertirse en la catarsis de las guascas, pero, oiga, aunque algunos comentaristas no se lo crean, estos tíos son los mejores pilotos del mundo.

Por eso, aunque Hamilton acabara contra el muro en la bajada de Mirabeau, o precisamente porque él fue el único que acabó en la grúa (dejamos el besito de Massa en la Q1 en un mero chiste), me vuelvo a descubrir ante esta panda de locos capaces de pasar rozando un guardarrail a más de 200 kilómetros por hora y volver a acelerar buscando la siguiente curva.

La clasificación del sábado puso de nuevo en todo lo alto a los Brawn, con Raikkonen entre ellos. Primero Button, luego Kimi, Barrichello, que celebraba su cumpleaños (37 castañas), y, sorprendiendo con su más que exigua carga de gasolina, Vettel, que se quejó amargamente de que Nakajima le había fastidiado la vuelta. Quinto se coló Massa, seguido de Rosberg (que volvió a ganar el premio al mejor peinado), Kovalainen y Webber, octavo. Noveno y décimo fueron Alonso y Nakajima, que llevaban tanta gasolina encima que cuando fueron al pesaje de la FIA más de uno pensó que pretendían sacar vino del Piamonte de estraperlo. ¿Quién iba a pensar que ir cargado podría ser la mejor opción estratégica para correr en Mónaco? ¡A mí no me miren!

El domingo crucé todos los dedos que podía cruzar (que son alguno menos de los 20 previsibles). Si a Raikkonen la funcionaba el Kers como debía, era posible que adelantara a Button en la salida. Y colocarse primero en el primer paso por Santa Devota es tener media carrera en el bolsillo.

Pero claro, como decía el Chapulín Colorado, ¡no contaban con mi astucia! El que ganó posición no fue Raikkonen, sino Barrichello.

Rápidamente los Brawn tomaron las de Villadiego. Kimi quedaba en tierra de nadie, a 15 segundos de la cabeza, y le seguía en la lejanía un Vettel que montó un trenecito precioso, con Massa, Rosberg, Kovalainen, Webber y Alonso en emulando a los monoplazas de GP2.

Al que no le gustó mucho el trenecito fue a Massa, que perdía tiempo con la cabeza como quien tiene la lavadora rota: a chorros. Desesperado detrás de Button, al final se tragó la chicane de la salida del túnel. Aunque la idea era sólo dejar recuperar la posición a Vettel, se le coló también Rosberg antes de Tabac. Pírrico resultado para tan buena voluntad.

Mientras tanto Barrichello, según contó en la rueda de prensa posterior, se quedó sin ruedas traseras. De tanto ir pegado a Button perdiendo apoyo en el eje delantero acabó por destrozar las traseras. Raikkonen le alcanzó, pero, como siempre, era imposible adelantar.

Con las paradas de Vettel y de Rosberg prácticamente se acabó la carrera. Massa recuperaba el tiempo perdido hasta colocarse a cola de Raikkonen, y por detrás se montaba otra de esas carreras de monitor de tiempos. No voy a entrar en detalles porque a buen seguro el Anaconda lo hará mucho mejor que yo, pero una cosa es clara: como decía Fraile, la Formula 1 sigue siendo un deporte de ajedrecistas.

Otra vez, los Brawn y su "ilegalidad permitida" (Lobato dixit) han confirmado que no sólo hace falta un buen coche para ganar. Aunque algunos piensen que un difusor da o quita razones victorias, el viejo y avezado Sr. Brawn pertenece a un linaje de ganadores que no se detienen en minucias. ¿Se acuerdan del tío que quedó segundo en la carrera de cuadrigas de Ben-Hur? Ben-Brawn, un antepasado de Ross Brawn, sin duda.

Algunos lo habrán olvidado, y otros ni siquiera habían nacido (deportivamente hablando) cuando Ross Brawn y un tal Michael Schumacher montaban estrategias de cuento de hadas. Sólo a alguien muy avezado en esto de montar estrategias se le hubiera ocurrido ganar en Francia con una estrategia de cuatro (¡cuatro!) paradas. Pero no era algo premeditado. La estrategia en una carrera de F1 es como el sexo: uno tiene que adaptarse a lo que vaya surgiendo, y, si no funciona lo previsto, lo mejor es buscar otros caminos.

¿Os acordáis de cuando Schumacher y Hakkinen se engañaban mutuamente? ¿Aquellos tiempos en los que todo el plantel de mecánicos de Ferrari salía de su box esperando que entrara el coche a repostar, para luego saludar al respetable y volver a meterse sin haber apretado ni una tuerca? Todavía recuerdo cuando en Ferrari paraban 3 ó 4 vueltas antes de tiempo para engañar a los rivales. ¿Quién podía calcular cuándo iba a hacer la segunda parada un tío que rodaba en tiempos de clasificación con gasolina para 4 vueltas más? Pues sí, un heptacampeón del mundo, retirado, con un caballero en el muro que, a día de hoy, sigue ganando carreras.

El que siga creyendo que los Brawn ganan por un difusor que ya les ha copiado media parrilla, que se vaya a ver el tenis. Las carreras se ganan en la fábrica, en la pista, y en el muro.

Alonso perdió cualquier posibilidad de ganar una posición sin que intervinieran los abandonos por culpa de una estrategia penosa en origen, inadaptativa y, francamente, bochornosa. ¿Treinta vueltas atascado detrás de un Force India y a nadie en Renault se le ocurre cambiar la estrategia? ¿Pero qué esperaban? ¿Que se cruzara un dodo por la pista?

Los tíos que hacen las estrategias de hoy en día son unos vulgares. Hacer la misma estrategia que el que llevas delante, en el mejor de los casos, va a hacer que quedes detrás del que llevas delante.

Pero bueno, el caso es que, a falta de competencia subido a un coche, Button se quedó con ganas de correr (aunque también sin competencia), así que en vez de llevar el coche hasta el podio prefirió dejarlo en el box y pegarse una carrerita para saludar a Alberto de Mónaco con la lengua fuera.

Además de la victoria de Button, hay que aplaudir otras carreras que, a mi juicio, han sido especialmente buenas, y más considerando los medios con los que contaban: Bourdais y Fisichella no sólo acabaron en la misma vuelta que el ganador, sino que anduvieron en puntos durante buena parte de la carrera. Y todo sin difusores, sin Kers y sin zarandajas: sólo manos, pies y una buena estrategia.

Por la parte que me toca, Ferrari sugirió en Barcelona (hay que reconocer que con poco éxito) que estaban en el buen camino; hoy parece que lo confirman.

Como siempre, para saber qué pasó de verdad, nNo os perdáis las crónicas y análisis de los colegas bloggeros de F1, que están enlazados ahí a la derecha.

Ah, casi se me olvida... ¡Son todas golfas! Y qué gusto me da oírlo y decirlo.

La clasificación final:

Posición
Piloto
Equipo
Vueltas
Tiempo
Parrilla
Puntos
1
22
Jenson Button Brawn-Mercedes
78
1:40:44.282
1
10
2
23
Rubens Barrichello Brawn-Mercedes
78
+7.6 secs
3
8
3
4
Kimi Räikkönen Ferrari
78
+13.4 secs
2
6
4
3
Felipe Massa Ferrari
78
+15.1 secs
5
5
5
14
Mark Webber RBR-Renault
78
+15.7 secs
8
4
6
16
Nico Rosberg Williams-Toyota
78
+33.5 secs
6
3
7
7
Fernando Alonso Renault
78
+37.8 secs
9
2
8
11
Sebastien Bourdais STR-Ferrari
78
+63.1 secs
14
1
9
21
Giancarlo Fisichella Force India-Mercedes
78
+65.0 secs
13

10
10
Timo Glock Toyota
77
+1 Lap
19

11
6
Nick Heidfeld BMW Sauber
77
+1 Lap
16

12
1
Lewis Hamilton McLaren-Mercedes
77
+1 Lap
20

13
9
Jarno Trulli Toyota
77
+1 Lap
18

14
20
Adrian Sutil Force India-Mercedes
77
+1 Lap
15

15
17
Kazuki Nakajima Williams-Toyota
76
+2 Laps
10

Ret
2
Heikki Kovalainen McLaren-Mercedes
51
Accident
7

Ret
5
Robert Kubica BMW Sauber
28
Brakes
17

Ret
15
Sebastian Vettel RBR-Renault
15
Accident
4

Ret
8
Nelsinho Piquet Renault
10
Accident damage
12

Ret
12
Sebastien Buemi STR-Ferrari
10
Accident
11

domingo, 22 de marzo de 2009

Ya huele a F1

Ya huele a F1

Me gustaba que la F1 comenzara de madrugada. Uno nunca sabía si quedarse sin dormir o levantarse a las 5 de la mañana. Por supuesto, siempre era mejor levantarse, pero tras meses de espera no había quien aguantara los nervios y lo normal era apiporrarse de coca-cola cuando comenzaban los entrenamientos, por si te entraba el sueño en el peor momento. Ya saben, Just in case.

Además, hace años, te podías hacer el interesante con los colegas:

     — Me voy, que esta noche empieza la F1.
     — ¡Pero si son las 7 de la tarde!
     — Mañana tengo que madrugar.
     — ¿Ahí no es donde corren esos coches tan feos?
     — Sí.
     — Pero si nunca se adelanta nadie.
     — Sí.
     — Pero si eso es un coñazo.
     — Sí.
     — Pero si siempre gana el mismo.
     — Sí.
     — Pero si Schumacher es un tramposo.
     — Es posible.
     — ¿Por qué ves esas gilipolleces?
     — Pues porque me gusta. Adiós.

Por supuesto, hubo un tiempo en que la F1 no empezaba en Australia (más bien acababa en Australia), pero he de reconocer que por aquel entonces los únicos F1 con los que perdía el culo se movían por una pista de Scalextric... en casa de mi vecino.

Pero a mí también me llegó ese momento en la vida en que las gónadas empiezan a hacer de las suyas y el cuerpo te pide marcha. ¿Alguien ha hablado de mujeres? No, yo de eso no. A mí lo que me ponen son los coches con alerones, ruedas gordas, motores con muchos cilindros y mucho, mucho ruido. Cuando ves un F1 te puede gustar o no. Cuando oyes un F1 sabes que no va a haber nada en la vida que vuelva a hacerte sufrir —y gozar— como ese relámpago que se pierde en la lejanía.

La Formula 1 es el entretenimiento más grande jamás creado por el ser humano: aúna pericia, ingeniería, obstinación, valentía, y un toque de camaradería que, si bien es cierto que últimamente no está tan en boga, aún sigue flotando en el ambiente. Desgraciadamente, y digo de momento, se ha perdido el matiz sectario que tenía la F1 en España. Se oía hablar de F1 y en seguida surgían miradas cómplices, medias sonrisas y un tono de voz más bajo, conspirador, casi prohibido.

Con los cambios de normativa aerodinámica, el KERS, la vuelta de los slicks y el choteo de los puntos, este promete ser un año apasionante. Puede que a día de hoy, y tras los entrenamientos del último mes, el neonato Brawn GP lleve ventaja, pero, como decía el Anaconda, "nadie se cae hacia arriba". Esto nos deja dos posibilidades: o Jenson Button se va a llevar el mundial de calle (me alegro de no tener que oír al GordoSandioFilfa), o el contubernio que no cesa de los ingleses (McLaren-Hamilton, Brawn-Button, Ecclestone y Mosley) este año ha sido llevado a límites extremos. Y debo decir que a mí me sigue cayendo bien Barrichello.

Hablando con un amigo acerca de la normativa para definir quién iba a ganar el mundial, me sugirió algo entre lo jocoso y lo cruel que cada vez que alguien le haga una entrevista a un piloto el piloto debería comenzar con un "Buenos días, el sistema de puntuación es una puta mierda. Dígame qué quiere saber".

Estamos a una semana del arranque del mundial 2009. Siendo honesto, y por causas que no vienen al caso, no sé si estoy nervioso porque empieza la F1 o no, pero lo que es seguro es que yo también tengo mono de Gran Premio.

Queridos niños: Hay quien espera la llegada de la primavera para que las calles bullan de gente, los campos vuelvan a la vida y el olor a azahar lo inunde todo. Pobres locos que no saben que la primavera huele a goma quemada, a grasa de motor, a guantes sudados y a golfas por el paddock.

Ya es primavera. Ya huele a F1.



[Actualizado[]
Por petición de Luis Ramón, ponemos una frase jocosa al pasar el cursor por encima de la foto.