“Un ejemplo del uso del principio antropológico débil consiste en "explicar" por qué el big bang ocurrió hace unos diez mil millones de años: se necesita aproximadamente ese tiempo para que se desarrollen seres inteligentes. Para llegar a donde estamos tuvo que formarse primero una generación de previa de estrellas. Estas estrellas convirtieron una parte del hidrógeno y del helio originales en elementos como carbono y oxígeno, a partir de los cuales estamos hechos nosotros. Las estrellas explotaron luego como supernovas, y sus despojos formaron otras estrellas y planetas, entre ellos los de nuestro sistema solar, que tiene alrededor de cinco mil millones de años. Los primeros mil o dos mil millones de años de la existencia de la Tierra fueron demasiado calientes para el desarrollo de cualquier estructura complicada. Los aproximadamente tres mil millones de años restantes han estado dedicados al lento proceso de la evolución biológica, que ha conducido desde los organismos más simples hasta seres que son capaces de medir el tiempo transcurrido desde el big bang.
Poca gente protestaría de la validez o utilidad del principio antropológico débil. Algunos, sin embargo, van mucho más allá y proponen una versión fuerte del principio. De acuerdo con esta nueva teoría, o hay muchos universos diferentes, o muchas regiones diferentes de un único universo, cada uno con su propia configuración inicial y, tal vez, con su propio conjunto de leyes de la ciencia. En la mayoría de estos universos, las condiciones no serían apropiadas para el desarrollo de organismos complicados; solamente en los pocos universos que son como el nuestro se desarrollarían seres inteligentes que se harían la siguiente pregunta: ¿por qué es el universo como lo vemos? La respuesta, entonces, es simple: si hubiese sido diferente, ¡nosotros no estaríamos aquí!”
Para dar más énfasis a la teoría del principio antropológico débil y, sobre todo, para contentar a Horus, nuestro dios entre mortales, incluimos una foto de nuestra nueva musa, Danica Patrick, clara muestra de uno de esos "organismos complicados" a los que se refiere Hawking.
Supongo que cualquiera de los lectores que estén más o menos al tanto de lo que se cuece en la F1 sabe que Honda decidió rajarse y que, contra todo pronóstico, hay un grupúsculo de aficionados norteamericanos a los que les gusta la F1 por encima de otro tipo de eventos de motor, como son las carreras con cortacésped, las carreras de NASCAR (muy parecidas a las anteriores, pero sin salpicar barro), y las carreras de la IndyCar (muy parecidas también a las anteriores, pero éstas con alerones).
Digo esto porque Honda era la principal (única, diría yo) opción que tenía Danica Patrick para llegar a la muy europea, muy viril y muy mediática Formula 1, y eso que ha llovido desde que se empezó a hablar de la posibilidad de que Danica Patrick entrara en la F1. Hoy en día es uno de esos rumores recurrentes, como que Alonso va a Ferrari o que Isabel Pantoja vuelve con Cachuli.
El próximo día 24 de febrero se presentará el equipo USF1, que planea llegar a la F1 el año 2010 con capital estadounidense pero que muy posiblemente con su sede nada menos que en España (o al menos en la parte española de las vascongadas). Según dicen las malas lenguas, a los americanos no les importaría tener a la Patrick pilotando uno de sus monoplazas en un futuro próximo.
Y yo digo: ¿por qué no? Ya hemos tenido pilotos infames en la parrilla que consiguieron un volante porque pusieron pasta encima de la mesa. ¡Y encima ellos no tenían tetas! No me digáis que Zsolt Baumgartner no hubiera ganado muchísimo como piloto y como persona si hubiera tenido lo que hay que tener para aparecer en el especial trajes de baño del Sports Ilustrated.
El secreto que han buscado todas las culturas desde el inicio de los tiempos, todas las generaciones de filósofos desde que la humanidad tiene conciencia de sí misma, y todos los individuos anónimos que han intentado hacer algo con su corta existencia terrenal, explicado en un vídeo de apenas 8 minutos.
Ante todos ustedes, desde los complejos sistemas de streaming de vídeo de youtube, he aquí el documento gráfico que cambiará sus vidas.
Queridos niños: según la gente de Honda, el secreto para tener éxito es fallar. Estos son los mismos que han decidido que había llegado el momento de rendirse y no seguir compitiendo en F1 cuando las cosas les han venido mal dadas. No creo ni siquiera que se trate de una justificación, porque el vídeo parece orientado al público de la Indycar.
Y, al verlo, me digo: si premisa para tener éxito es fallar, es evidente que el mundo está lleno de futuros éxitos en potencia. Como dice el refrán, "mal de muchos, consuelo de tontos".
No recuerdo dónde vi el enlace al vídeo (y siento no poder citar la fuente, pero seguro que no era un blog de motor) y, por aquello de que sale mi amiga Danica Patrick, me lo tragué.
Por cierto, me encanta cómo están rodadas las tomas de las entrevistas. Muy buena realización. Primeros planos, mínima profundidad de campo, y una iluminación lateral que hace que parezca un interrogatorio de la CIA.
Aprovechando que el 66% de los lectores de este blog están de vacaciones (es decir, dos de los tres), vamos a retomar viejas historias que en unos casos quedaron inconclusas, en otros se quedaron con música de violines y luces de bohemia, y en otros simplemente estaban listos para sentencia.
Nuestra primera historia se remonta al puente del primero de mayo, cuando Danica Patrick sonaba como posible probadora en Honda. No es italiana, pero es morena y la muchacha está bien recibida. Además, ¿es que a nadie más le da morbo llevar en el coche una tía que en vez de chillar, maldecir, amenazar y agarrarse a la puerta cada vez que llegas a una curva te diga que estás trazando como una nenaza?
Pero volvamos a la actualidad. Poco importan los motivos que hacen que dos mujeres se peleen. De hecho, lo normal es que no haya motivo alguno, y, si lo hay, suele ser una soberana gilipollez. En este caso, como diría don Quijote, por quítame de aquí unas pajas, Danica y una nueva amiga, Milka Duno, se enredan como un par de locas peleándose en las rebajas por unas bragas con puntilla en las ingles.
¿Qué se podía esperar de juntar a dos mujeres conduciendo en la misma pista? Los americanos, que saben de cómo armar espectáculo, lo sabían.
Aquí tenemos a nuestra vieja amiga Danica Patrick y Milka Duno (poco o nada que ver con las vacas suizas), confrontando puntos de vista como sólo dos mujeres pueden hacerlo: a gritos. ¿A alguien más le pone un poco ver a dos tías peleándose tan zafia y groseramente? Las rebajas fueron el antecedente de las actuales luchas en el barro, sin duda.
Otra historia jocosa que dejamos sin final (y no es que hayamos dado por finalizada a Danica) fue la del menda que se encontró con una golfa en el metro y puso un dibujo en internet para buscarla.
Cualquiera en su sano juicio pensaría que estaba buscando una aguja en un pajar, ¡pero el cabrón la encontró!
¿Y qué vamos a decir de aquello? Pues que, gracias a Dios, la historia acabó mal.
Aunque suene duro, me tengo que alegrar. ¿Por qué un pringao iba a poder encontrar el amor verdadero en un vagón de metro a las 9 de la mañana cuando el resto nos tenemos que conformar con grabar la repetición de los Grandes Premios?
Por lo visto la moza cree que la situación les "ató en un forma que podrías equivocarte, por ser mas romántico de lo que en realidad era". Esto dicho eufemísticamente, claro. Lo normal es que la señora estirada se pusiera exquisita y decidió que no era lo suficientemente bueno para ella.
Bendita envidia, que nos hace alegrarnos del mal ajeno, un modo de alegrarse tan loable como cualquier otro, ¿no?. Y no, no me habléis del mal karma, porque me lo paso por el forro de...
En concreto, el fallo lo condena a 20 años de prisión por cada uno de los dos asesinatos, así como a siete más por el delito de tenencia ilícita de armas de guerra.
Pues ahí queda.
Queridos niños: que tengáis buen verano. Id con cuidadito que hay mucho loco por la carretera y quiero veros en septiembre.
Este fin de semana los que vivimos en Madrid hemos empalmado cuatro días de puente. A la fiesta del trabajo, que por supuesto se celebra sin trabajar, se ha unido la fiesta del 2 de Mayo. Algunos han aprovechado para disfrutar los días de asueto pasando el tiempo en un atasco, mientras que otros hemos preferido quedarnos en casa jugando al Gran Turismo.
Como es de recibo, para mí ha sido como un fin de semana normal, pero con el doble de tiempo para dispersarme.
Los italianos, que saben bien cómo entretenerse, dejan el Calcio para las tarde de domingo, mientras las mañanas las dedican a los deportes de motor. En las motos tienen al único, al incomparable, al mejor, al DottoreValentino Rossi. Aunque no gane, merece la pena disfrutar de una carrera de Moto GP sólo por verle salir derrapando de una curva cuando ya se ha quedado sin goma en la rueda trasera. Pero, ¿qué hacer con los coches? En estos tiempos en los que la emoción está en ver quién entra el último a repostar, es difícil atraer al neófito sin oír comentarios tan exasperantes que a uno le entran ganas de recuperar la fabricación del Zyklon B.
Cierto es que la tradición automovilista italiana está a años luz de la española. No en vano Giuseppe Farina, el primer piloto en ganar el Campeonato del Mundo, era italiano y, para darle más enjundia, lo hizo con un Alfa Romeo. No hablemos ya de que tienen al equipo más laureado de la historia de la F1 en Maranello, o de que al norte de las tierras itálicas está el Autodromo Nazionale di Monza, el Templo de la Velocidad por excelencia, la Pista Mágica.
Pero, al igual que a los españoles, el carácter latino de los italianos les hace ver las carreras con la idea de ganarlas. Y sin embargo, aun y cuando en el GP de casa ganen otros, no se ve estampida de aficionados para llegar los primeros al parking.
¿Y qué tienen que ver los fines de semana con las motos, los coches y los italianos? Pues que los italianos lo tienen claro: para hacer atractiva una carrera de coches nada mejor que meter a una gachí en la pista. Pues eso mismo opino yo.
Para que una mujer se convierta en una atracción en el mundo del motor no necesita ser hábil: basta con que lo parezca y, lo más importante, que esté buena. Y aquí tenemos a la candidata ideal: Danica Patrick. Una muchacha de indudable buen ver, aunque un poco baja,
No nos engañemos: tener a mujeres en el Gran Circo no iba a servir para atraer a otras mujeres. A las mujeres no les gusta ver a otras mujeres haciendo cosas bien, pero sí les gusta ver a otras mujeres humillando a hombres. Lo ven como el triunfo del feminismo contra un mundo machista e injusto, de modo que no es una victoria de una mujer, sino que es su propia victoria, salvo por el pequeño detalle de que lo ha conseguido otra. La felicidad de las féminas pasa siempre por compararse con la de al lado, o, mejor aún, por la desgracia ajena, así que ver a una mujer en la categoría reina del automovilismo sólo iba a atraer a un tipo de público, el masculino, y preferentemente al sector depravado del mismo.
A estas alturas ya habrá alguien pensando en ponerme en un comentario que Danica no sería la primera ni la mejor que iba a pilotar un F1: Lella Lombardi ya se convirtió en la primera mujer en puntuar en un GP allá por el año 75, cuando llevó su March hasta la sexta posición en el GP de España, y mucho antes que ella Maria Teresa de Filippis ya había participado con suerte dispar (de muy mala a pésima) en las temporadas 58 y 59.
Pero con Danica por fin, ¡por fin! tendríamos a una gachí —en el sentido más obsceno de la palabra— en la F1. Nada de tías feas con pinta de leñadoras y camisas de cuadros que luchan por la igualdad de sexos metiéndose en un mundo que no las necesita.
En Danica hay un factor añadido más: de llegar a la F1, sería el único piloto que tuviera cuello. La característica morfología trapezoidal entre cabeza y hombros de todos los pilotos de la parrilla se reemplazaría por una luenga melena morena y un buen par de ... ¡prosigamos!
Entre las españolas que bien podrían ser candidatas destacan dos. La primera es Carmen Jordá, que con sus 20 añitos recién cumplidos bien podría convertirse en la Cristina Sánchez del automovilismo español: además de que ha trabajado como modelo parece que tiene maneras, y, como es mujer, hay que aprovecharlo mientras dé dinero. También está María de Villota, de 28, a la que se le ha pasado el arroz, pero no las ganas. Es como la fea en las verbenas: sabe que cuando se vayan las guapas en algún momento la sacarán a ella a bailar. Lo que no sabe es que para entonces le va a tocar el paleto del pueblo, borracho y sudoroso, con la única —aunque loable por lo viril y español del asunto— intención de cubrirla.
Pero ni punto de comparación con Danica.
No hay que equivocarse. En el caso de la F1, para conseguir un asiento no todo es pericia al volante. Los pilotos "de pago" han estado —y están— al orden del día. Aún recuerdo al ínclito Baumgartner aceptando dinero de su propio país para ganarse un puesto en Minardi, o a Scott Speed, que lo único que tenía de rápido era el apellido. Además del dinero, cuando fallan las aptitudes, hay tener una imagen que venda, y esta tía sería capaz de vender anticongelantes en el mismo infierno.
Queridos niños: cuando se cumplen 200 años del histórico levantamiento contra los franceses, y 14 desde que Ayrton Senna perdiera la vida en el Tamburello, habrá quien opine que es frívolo e inoportuno que dedique este post a una o varias golfas. Pues bien, comparto plenamente esa opinión.