F1: GP Gran Bretaña 2008
No hace demasiado, en una de las bodas a las que tuve el gusto de ir durante el mes de Mayo, me predijo mi amigo Emilio que en el GP de Mónaco iba a llover. La verdad es que sí, era posible, como también era posible que un polaco ganara un GP o que España ganara la Eurocopa.
No hace mucho volví a ver al mismo amigo y, además de recordarme que acertó cuando me dijo que iba a llover en Mónaco, me hizo otro vaticinio: que Massa sería campeón del mundo.
La experiencia me ha enseñado que el primer paso para estar desencantado en la vida es desear algo. Sólo puedes decepcionarte si crees que puedes conseguir algo, así que, contra la decepción, sólo hay un camino: la indiferencia.
Pero hete aquí que esta misma semana nuestro ínclito J.Arce también daba como posible que Massa ganara el mundial, y eso que no es santo de su devoción.
Uno intenta abstraerse hasta cierto punto porque, sí, es posible concentrarse en el carrera a carrera deseando que gane un Ferrari para ver a mi amiga, pero he de reconocer que esta semana he pensado en que Massa sí podía ganar. Y, sólo por eso, la cosa no podía salir bien.
El disgusto comenzó a gestarse ya desde la primera sesión del viernes, cuando Massa, tras marcar el mejor tiempo, se encontró aceite en la pista cortesía del coche de Alonso, que acababa de quedarse tirado. Felipe se iba irremediablemente contra el muro, destrozando el coche, aunque afortunadamente el sábado tanto los coches como los pilotos estaban listos para la sesión de clasificación.
La pole de Kovalainen, la primera de su carrera, no era tan sorprendente como la segunda posición de Mark Webber en la parrilla de salida. Tercero salía Raikkonen, que lo había pasado muy mal en la sesión, seguido de Hamilton y Heidfeld. Sexto y séptimo eran Alonso y Piquet, que parece que mantienen el nivel de Francia. Vettel iba detrás, seguido de Massa y Kubica, que no disputaba la Q3 por problemas en el coche.
Era un mal comienzo para los Ferrari y, sin embargo, la remontada espectacular que se marcó Massa en este mismo circuito el año pasado podía dejar la puerta abierta a la esperanza, máxime cuando el domingo comenzó lluvioso y la carrera iba a disputarse en mojado.
Tras la salida en la que Hamilton salía apretando el botón de nitro, Webber fastidiaba la excelente clasificación del sábado haciendo un trompo y yéndose a la última posición, aunque nada comparado con lo de Massa, que además de trompear se quedaba atascado detrás de Rosberg, que había salido desde boxes.
Mucho se puede decir de la avalancha de errores que se han sucedido en una carrera con lluvia, con pista cambiante (de mojado a lluvia fuerte), especialmente en cuanto a trompos, salidas de pista y algún que otro fallo de estrategia motivado por la lluvia que iba y venía.
Mientras Alonso sufría problemas y marcaba tiempos lejos de la cabeza, Pedro de la Rosa se ha sentido como Fernando Arrabal, al que no le hacían caso porque pensaban que estaba borracho, aunque su frase concreta ha sido "Es lo que estoy diciendo de los neumáticos; nadie me escucha".
No, Pedro, nadie te hace caso porque estás en territorio enemigo. Entre enemigos del deporte, enemigos de cualquiera que no les bese el culo (uno especialmente gordo), y enemigos de cualquier atisbo de decencia en la retransmisión de un deporte en el que, más que en ningún otro, los aficionados están por encima de rivalidades y saben apreciar un buen espectáculo.
Y por eso Hamilton merece un resumen aparte: tras auparse a la primera posición en la quinta vuelta, cuando adelantaba a su compañero Kovalainen sí o sí, daba comienzo un recital de conducción por el que Hamilton se merece ser aupado al olimpo de los pilotos. Vuelta tras vuelta Hamilton ha sido lo suficientemente agresivo como para marcar una media de dos segundos menos por vuelta que cualquier otro piloto en pista, pulcro hasta refinar cada trazada como si fueran unos libres, y elegante en cada vuelta hasta buscar el límite de la adherencia de una pista encharcada por la lluvia.
Incluso en el momento en que más arreciaba la lluvia, cuando Barrichello con neumáticos de lluvia extrema adelantaba a cualquiera que se le pusiera por delante hasta auparse a la segunda posición antes de volver a cambiar neumáticos, Hamilton rodaba en los mismos tiempos que el brasileño, pero en vez de hacerlo usando neumáticos de lluvia extrema, lo hacía con sus mixtos desgastados. Todos deberíamos habernos puesto un sombrero en ese momento para descubrirnos ante el derroche de aptitudes del negro con el padre rompecoches.
La carrera de Hamilton sólo se puede definir como impresionante, doblando a todos los que han superado la criba de una pista por la que no se podía circular hasta la cuarta posición, y dejando al segundo a más de un minuto. La prueba más palpable de lo excelente que ha estado el piloto inglés toda la carrera es que cuando faltaban 15 vueltas para terminar la carrera y le sacaba casi un minuto al segundo, a los comentaristas españoles les ha parecido mal que mantuviera un ritmo sin ningún esfuerzo aparente dos segundos más rápido que cualquier otro piloto en pista. Bobato y el gordo sandio, que hoy ha estado especialmente inspirado en sus comentarios ignominiosos contra cualquier piloto que no fuera de Oviedo, se han quedado más jodidos con la victoria del inglés que con las posiciones que perdía Alonso en la pista tras ser adelantado por Raikkonen y por Kovalainen.
Es más, sé de buena fuente que el padre de Hamilton va a pagar a telecinco para que dediquen todos los previos de aquí a final de temporada a decir lo mal que aguanta Hamilton la presión, el poco respaldo que tiene de la afición inglesa y, lo más importante, lo caros que son los arreglos de las cosas que rompe.
Queridos niños: no basta con que llueva para tener una carrera entretenida. Es el talento de los pilotos el que hace que carreras que podrían haber sido un coñazo como otro cualquiera se conviertan en historias que contar a los nietos.
Los resultados:
| Posición | Nº | Piloto | Equipo | Vueltas | Tiempo | Parrilla |
1 | 22 | Lewis Hamilton | McLaren-Mercedes | 60 | 1:39:09.440 | 4 |
2 | 3 | Nick Heidfeld | BMW Sauber | 60 | +68.5 secs | 5 |
3 | 17 | Rubens Barrichello | Honda | 60 | +82.2 secs | 16 |
4 | 1 | Kimi Räikkönen | Ferrari | 59 | +1 Lap | 3 |
5 | 23 | Heikki Kovalainen | McLaren-Mercedes | 59 | +1 Lap | 1 |
6 | 5 | Fernando Alonso | Renault | 59 | +1 Lap | 6 |
7 | 11 | Jarno Trulli | Toyota | 59 | +1 Lap | 14 |
8 | 8 | Kazuki Nakajima | Williams-Toyota | 59 | +1 Lap | 15 |
9 | 7 | Nico Rosberg | Williams-Toyota | 59 | +1 Lap | 20 |
10 | 10 | Mark Webber | Red Bull-Renault | 59 | +1 Lap | 2 |
11 | 14 | Sebastien Bourdais | STR-Ferrari | 59 | +1 Lap | 13 |
12 | 12 | Timo Glock | Toyota | 59 | +1 Lap | 12 |
13 | 2 | Felipe Massa | Ferrari | 58 | +2 Laps | 9 |
Ret | 4 | Robert Kubica | BMW Sauber | 39 | Spin | 10 |
Ret | 16 | Jenson Button | Honda | 38 | Spin | 17 |
Ret | 6 | Nelsinho Piquet | Renault | 35 | Spin | 7 |
Ret | 21 | Giancarlo Fisichella | Force India-Ferrari | 26 | Spin | 19 |
Ret | 20 | Adrian Sutil | Force India-Ferrari | 10 | Spin | 18 |
Ret | 15 | Sebastian Vettel | STR-Ferrari | 0 | Spin | 8 |
Ret | 9 | David Coulthard | Red Bull-Renault | 0 | Spin | 11 |
Uno sabe que no se ha equivocado cuando comparte opinión con la gente que sabe de esto. Por eso, y por las diatribas contra Bobato y el gordo sandio, es de obligada lectura de la crónica de F1 de hoy y de siempre.
Otro éxito de crítica y público en el análisis de El Anaconda, que, además, esá de aniversario. No dejéis de felicitarle.























