Una de las cosas que más satisfacciones me da la vida es consultar la página de la RAE (http://www.rae.es/) y gozar con las definiciones de palabras que, por ser comunes, normalmente no es menester consultar. Además del plug-in que existe tanto para explorer como para mozilla, recientemente he conocido la existencia de una segunda página web, http://www.rae2.es/, que enlaza con la primera (no está directamente relacionada con ésta) y muestra las definiciones referenciándolas del modo http://www.rae2.es/término.
Por aquello de hablar de algo que no tenga ninguna relación (por ahora) con lo anterior, hay un cierto programa en Telemadrid (creo que en la Otra) en el que le preguntan a viandantes cuestiones tan interesantes como: ¿Qué aficiones tienes? ¿Qué llevas puesto? ¿Cuándo has sido feliz por última vez? ¿Te rascas cuando te pica el culo? ¿Te fijas en si la gente lleva la etiqueta de la ropa interior asomando? ¿Dices mentiras? A esta última, el común de los mortales se pueden catalogar en tres grupos en función de lo que suelen contestar:
— "Digo mentiras para no herir a alguien". Léase: "Le he puesto los cuernos a mi novio o novia y no quiero que se entere".
— "Digo mentiras para obtener beneficio". Léase: "Soy un hijo de puta cabrón y manipulador que digo lo que haga falta para salirme con la mía".
— Nunca digo mentiras. Léase: "Te acabo de mentir".
Al hilo de esto, como no podía ser de otra manera, estando viendo el susodicho programa vine a dar en pensar cuál era la diferencia real entre ser sincero y decir la verdad, de modo que, cual don Quijote, vine a pasar las noches de claro en claro, y los días de turbio en turbio, buscando definiciones varias.
A mí, que soy clásico, me gusta usar los enlaces que nos proporciona la propia página de la RAE, así que, si me lo permiten y tanto si es de su gusto como si no, obraré en consecuencia.
Sincero:
(Del lat. since-rus).
1. adj. Que actúa con sinceridad.
Sinceridad:(Del lat. sinceri(tas, -a-tis).
1. f. Sencillez, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento.
Veracidad:
(Del lat. veraci(tas, -a-tis).
1. f. Cualidad de veraz.
Veraz:
(Del lat. verax, -a-cis).
1. adj. Que dice, usa o profesa siempre la verdad.
¡Así que ser sincero implica ser veraz! ¿De verdad lo tomamos en ese sentido? ¿Cuántas veces no hemos oído "yo soy muy sincero" al típico hijo de mala madre que miente como un bellaco en cuanto tiene ocasión? ¿A ese desvergonzado que te suelta cualquier desmán con el pretexto de que "es muy sincero"? ¿A esa mala pécora criticona que te hace la ficha completa cuando entras en el ascensor y cuando la miras con cara de asco se ofende?
Así que, ¿para qué ser sincero? ¿Para ofender? ¿Para faltar? ¿Para importunar al prójimo? ¿Es que de verdad se siente uno mejor cuando dice lo que piensa? ¿Es que de verdad alguien se queda tranquilo cuando le dice a un desconocido "lleva usted unos calcetines horribles"? Digo yo que, si decirle a un desconocido que no te gustan sus calcetines no es lo habitual, debe ser que no está muy bien visto o, cuando menos, que no es de buen gusto.
Puestos a ser sinceros, la inmensa mayoría de las cosas sobre las que escribo son sandeces infundadas que no sirven sino para desahogarme. Que si
son todas golfas, que si
la vida me trata mal, que si
odio a todo el mundo, que si
me tiro pedos por las mañanas... Creo que mis 5 lectores se hacen una idea de lo que hablo.
Cuando se habla de respetar a los demás siempre se me viene a la mente lo bonito que es esto de la democracia. La democracia es algo tan maravilloso que, al que no fuera demócrata, habría que obligarle a serlo. Es más, todos los que no son demócratas son forzosamente unos intolerantes, y yo a los intolerantes les daba de hostias y me quedaba tan ancho.
Otra de las sandeces que a mí personalmente me hinchan las gónadas es que me digan aquello de "hay que respetar las opiniones de los demás", o la variante "hay que escuchar lo que tienen que decir las minorías". ¡Claro que sí, con dos cojones! Las opiniones de los demás pueden ser tan sandias como las mías, pero, claro, las mías no pueden ser respetadas porque hay que respetar las de los demás. Lo de las minorías es, por supuesto, caso aparte. Si nos juntamos cuatro imbéciles y decimos que la Tierra es plana, hay que escucharnos y respetarnos. Si en vez de eso decimos que van a venir los extraterrestres con 300 naves interestelares y se van a llevar a unos pocos elegidos, hay que escucharnos y respetarnos. Y si la cosa acaba en un Waco, pues es que "se ha llevado la libertad demasiado lejos".
Queridos niños: no mintáis, que las mentiras hacen llorar al niño Jesús.