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miércoles, 29 de abril de 2009

Cita: Qué gusto da...


“Una persona que merece una hostia, qué gusto da cuando se la das. Verla y darla.”

Bud Spencer, en Muchachada Nui











Haz click aquí si no ves el vídeo.

¡Gracias Arturo por el enlace!

martes, 30 de septiembre de 2008

Cita: Conducción colérica

¿Quién iba a pensar que la décima temporada de los Simpson todavía tuviera perlas como esta?

Deje su cólera asesina en casa


“En estos ajetreados días de comida rápida, contestadores automáticos y citas de una sola noche, el mundo está cada vez más colérico.


La cólera es lo que hace que este sea un gran país, pero deben encontrar una salida adecuada para su rabia.


Péguele un tiro a su televisor, peléese con alguien más débil o escriba cartas amenazadoras a un famoso, pero cuando salga a dar un paseo en el coche no olvide dejar su cólera asesina en el lugar que le pertenece: su hogar”

— La Sargento Crew, hablando sobre la conducción colérica

miércoles, 10 de septiembre de 2008

La frase del día


Supongo que ninguno de los escasos lectores de este humilde blog habrá estado viviendo bajo una piedra en los últimos 22 años, que es lo que se ha tardado en construir el LHC, pero, por si acaso andan escasos de memoria, decir que hoy precisamente se ponía en marcha el inventito en cuestión, con la loable intención de desentrañarle los misterios al Universo.

Hablando de la puesta en marcha del LHC en el CERN, una periodista, enviada especialmente a Suiza para cubrir el evento, ha dicho en las noticias de Antena 3 que esta era una versión mucho más grande de experimentos que ya habían hecho antes.

Teorizando sobre si podían encontrar agujeros negros, gravitones o vete tú a saber qué, la buena señora ha soltado la siguiente perla:

"En experimentos anteriores se pudo dar con Internet [...]"

Y ya está, con esto no hay nada más que decir.

miércoles, 4 de junio de 2008

Del Dr.House, la Dra.Cuddy, y un par de amigos cabroncetes

High Voltage Rock'n'Roll!!!¡Ojo! ¡Contiene spoiler!

Menuda tarde de estrés he pasado.

Todo comienza cinco meses atrás, cuando tengo que variar mis horarios. Pero no porque me persiga la mafia, sino para llegar a trabajar a las 7 y no coger demasiado atasco. Entonces tuve que sacrificar el único programa de televisión que veía: House M.D.

Sí, soy fan acérrimo de los Simpson y de Futurama, y podría recitar sketchs completos de La Hora Chanante, pero el único programa que acostumbraba a seguir en su horario habitual —más que nada por ver los nuevos capítulos— era la serie del Dr. House. ¿Cómo iba yo a perderme la serie de un tío mordaz, misógino, agrio y maniático? Sería como perderme una serie que protagonizara, salvando las distancias, yo mismo.

Pero el sueño manda, y, cuando House se quedó con el grupo de tres ayudantes para la cuarta temporada, dejé de verlo, a la espera de que saliera en DVD (o Blu-Ray, con un poco de imaginación) para verlo a mis anchas. Quiere esto decir que hace cuatro meses que, mal que me pese, no veía la serie.

Estas son las premisas, y esta que sigue es la historia de hoy.

Esta mañana intentaba hablar infructuosamente con un amigo (voy a tener que ponerle una etiqueta especial, porque, una vez más, es el de siempre), y, al devolverme la llamada, la conversación ha sido más o menos como sigue:
— Me llamas por el capítulo de House de ayer, ¿no?
— ¿House? No, no lo vi. Me quedé hasta que empezó y como era el último de la cuarta temporada y echaban dos seguidos lo dejé grabando. Lo veré un día de estos.
— No, no. Tienes que verlo hoy.
— ¿Por qué? ¿Qué pasa?
— Te vas a poner malo.
— Si salen vísceras paso de verlo. (Debo decir aquí que soy tan aprensivo en cuestiones médicas que cuando salen anuncios de tiritas en la tele a mí me entran ganas de vomitar).
— No, no... Tienes que verlo, pero te vas a poner malísimo. ¿Nadie te ha dicho nada?
— No me jodas, ¿quién sale?
— Yo no te digo nada.
Y aquí daba comienzo la tensión, el desasosiego, la angustia y la zozobra. ¿Qué sería eso que me iba a poner malo? ¿Sería una golfa? ¿Sería un coche? ¿Sería el desenlace? ¿Sería algo peor?

Inmediatamente se lo comenté a un amigo:
— ¿Viste ayer House?
— No, ¿por qué?
¡No lo sé!
House is rightAumentaban la intranquilidad y la congoja, acompañadas entonces de esa curiosidad malsana de cuando te dicen que veas algo y no quieres esperar.

Como conozco a mi amigo y sé que no me diría que tenía que verlo hoy de no ser porque había algo que me iba a agradar, todos los indicios decían que salía una golfa. ¿Quién sería? ¿Una vieja conocida de la afición? ¿Una novedad muy fresca? ¿Quizás otra morena con un Ferrari?

Seguían pasando los minutos, que se hacían eternos. ¿Debía buscar en Internet? ¡Nunca! ¡No quiero fastidiar la sorpresa!

Y fue entonces cuando el error llegó a mi vida como una patada en la boca del estómago. Hablé con otro amigo:
— ¿Viste ayer House?
— Sí. ¡Se muere zorra implacable!
¡AAAAAAAAARG!
Nótese que en este punto yo estaba pensando en alguna que cuadrara en mi otrora exquisito gusto para las mujeres. Y no sé por qué en vez de analizar el contenido semántico de lo que acababa de oír yo me monté mi propia película:
— ¿Se muere Cuddy? ¡Venga no me jodas!
Cuando se juntan un infeliz y un cabrón todos sabemos quién lleva todas las de perder, y en este caso el desdichado era yo.

Casi una hora he pasado maldiciendo a productores, guionistas, maquilladores, decoradores, iluminadores, y a todos los miembros del mundo de la farándula en general, ya fueran del ámbito nacional o del extranjero, mientras mi amigo, si es que merece que le llame así, se reía de mí.
— ¿Pero cómo puede ser? ¿A qué cretino ignorante se le ocurriría eliminar a Cuddy, mi Cuddy, de la serie?
— Pues ya ves.
— ¿Pero lo viste ayer o te lo han contado?
— Que no, que es broma, que no lo vi.
— ¿Lo viste o no?
— No, me lo he inventado para ver qué cara ponías.
Y uno, que es de natural desconfiado, porque así es como se debe ser, ya no sabía si le mentían antes, si le engañaban después, o si la burla venía de largo, pero el caso es que todo cuadraba.

Así que con gran congoja y dolor he llegado a casa y he puesto la grabación.

Casi media hora ha tenido que pasar hasta que se han definitivamente despejado todas las dudas. Una enajenación mental, una visión onírica y, ahora sí, estaba seguro de que era Cuddy, mi Cuddy, a lo que se refería mi amigo de por la mañana.


(El vídeo se puede ver con un poco más de calidad aquí: http://youtube.com/watch?v=5tL7JXdRpg4)

¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería!
¡Oh tobosescas tinajas, que me habéis traído a la memoria
la dulce prenda de mi mayor amargura!
No es posible describir qué grande gozo he sentido, qué solaz me ha invadido, qué dulce sentimiento ha consolado mi alma cuando he sido consciente del engaño. La salvación de la Dra. Cuddy era la mía propia. Ayer me hubiera dado igual si cancelaban la serie, pero hoy no. Hoy quería salvar a alguien a quien sentía cercano. El milagro siempre es posible, y nunca hay que perder la esperanza.

Pero no terminaba aquí la historia. Efectivamente, era zorra implacable la que abandonaba la serie definitivamente, y aun había tiempo para una reflexión final que parecía un monólogo dedicado a mí:
— Los misántropos solitarios y drogados deberían morir en los accidentes de autobús, y los jóvenes buenos y enamorados a los que sacan de casa en plena noche deberían salvarse. [...]
— Apéate [del autobús].
— Puedo quedarme contigo.
— ¿Por qué?
— Porque aquí no hay dolor, y yo no quiero sufrir, no quiero ser infeliz, y no quiero que me desprecien.
— Bueno, no siempre obtienes lo que quieres.
Queridos niños: el dolor, el sufrimiento y los malos momentos están a la vuelta de la esquina. Por suerte tenemos familia, amigos, y gente que nos quiere, con los que celebrar las alegrías, y compartir las tristezas.

Que Dios os bendiga a todos.

martes, 5 de junio de 2007

Carta a una joven nacida en los 80

olaketal yo aki n l tren kamino de kasa aber si yego xa ber optriunf.ime sovran 120 letrsDe todos es sabido mi desmesurada pasión por la F1, por Mónica Bellucci, por AC/DC, y por el Quijote. Esta extravagancia mía me ha llevado, primero, a amar aquello que está escrito en la lengua de Cervantes, y, luego, al respeto escrupuloso de las normas ortográficas. Cierto: soy humano y torpe, y como tal tengo la tendencia a meter la pata cuando menos falta hace (si se molestan en revisar este su blog verán cuán propenso soy a ello).

Si bien las faltas de ortografía sin mala intención son manchas que afean el lienzo en el que se escribe, hay otro mal endémico que, para mí, no merece tanta indulgencia: el lenguaje tipo sms. Recientemente tuve la oportunidad de ver de soslayo un cierto correo electrónico que una jovencita le dedicó a su pareja sentimental, amigo mío. De haber tenido que interpretar completamente dicho correo, que vendría a ser de un puñado de líneas, hubiera sufrido tal urticaria estomacal que seguramente habría acabado en urgencias, y todo por el maldito lenguaje sms.

Llegó a oídos de la muchacha mi lamento y mi queja por el uso masivo de esas expresiones que, cual don Quijote moderno, me llevaran "a perder el juicio, y desvelarme por entenderlas y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mesmo Aristóteles, si resucitara para solo ello", y tuvo a bien dedicarme esta misiva que, con su permiso, reproduzco a continuación tal y como me llegó (eliminando aquellos pasajes comprometedores, eso sí):

Estimado Sr. Ventura & cols.:
Debido al revuelo causado por el e-mail que envié ayer a David, me veo en la obligación de ponerme en contacto con usted y con el resto del equipo.

Con la presente permítame explicarme. Soy una chica de 22 años, nacida en los 80 (en 1984 para ser mas exactos), en la cuna de una época revolucionaria y en la ciudad más propicia para tener un carácter transgresor: en plena Movida Madrileña...Nosotros no somos de la generación que inventó el "guay", el "superguay", o en su defecto, el "chupiguay" (vease anuncio de Coca-Cola),...pero si que hemos sido unos condenados a adaptarnos de forma excesivamente rápida a los innumerables cambios de estos ultimos 25 años. En nuestra más tierna pubertad y en la indomable "edad del pavo" nos llegaron los primeros móviles, grandes avances tecnológicos y nuevas formas de comunicación (como internet). Comprendan que es mucha "caña" para ese cambio hormonal en el que todo nos parecía que había que cambiarlo. La telefonía móvil nació con unas tarifas elevadas (nada de "paks duo" o competencias en el mercado) y deben entender que no teniamos más de 1500 pts a la semana (¡¡y eso cuando era una semana gloriosa!!), los números de las teclas del celular se borraban del elevado frote que sufrían, el sms era nuestro único medio de comunicación, de contactar con amigos, o de decirle a tus padres que llegarías más tarde a casa. Tuvimos la necesidad de crear un nuevo lenguaje, uno que identificase nuestra forma de expresión, comprimir nuestros sms fué un nuevo mundo lleno de creatividad que nos daba 120 caracteres sin espacios ni tildes, una revolución!

Simplemente quiero informarles que dentro de unos años los chic@s de los 80 empezaremos a ocupar posiciones importantes en este país y, no es por asustarles, pero si se han admitido ciertos anglicismos...¿porque no iba a permitirse esto pasado el tiempo?. Quizás sus hijos o nietos estudiarán en el colegio "abreviaturas de nuestra época" o "lenguaje sms", no se, piénsenlo y mediten si deben tomarse "a cachondeo"mi forma de comunicación coloquial.

[...]

Así que recuerden , que el mundo esta hecho para los que se saben adaptar a él y a sus condiciones, los fuertes continúan la especie, los débiles se extinguen...

Señores...¡¡RENOVARSE O MORIR!!

Un saludo muy fuerte a todos. Espero conoceros un día y así os prodreís meter conmigo un poquito..ajjaja....MUAK

pd. por cierto, mi ordenador si que tiene alguna tecla que funciona como le da la gana!!

La infancia en los difíciles años 80Desde aquí, y siempre con el consentimiento de la protagonista, incluyo la respuesta:

Muy estimada y agraciada señorita X:

acuso recibo de su misiva, que recibo con tan grandísimo gusto que me siento desfallecer de puro júbilo.

Pese a cuanto vd. pueda pensar, le puedo asegurar sin ningún atisbo de duda que la diferencia de edad entre vd. y estos sus seguros servidores suyos no es tanta. Por lo que nos cuenta, infiero que quizás piense también que salimos del pueblo montando en burro con un hato al hombro, deslumbrándonos al llegar a la gran ciudad porque no había pilón a la entrada, y donde nos subíamos al tranvía sin que nos viera el revisor. Sepa también que desde nuestra más tierna pubertad ya no nos alumbrábamos con quinqués ni linternas de aceite, y que, aunque no lo crea, los púberes de los 80 también teníamos desarreglos hormonales, muy bien solventados por cierto con un par de hostias bien dadas.

Quizás piense vd. que los que anduvimos pasando la pubertad sin móviles nos pilló la llegada de los mismos cual destripaterrones del tres al cuarto tachándolos de inventos del demonio, o que dado que en los 80 no teníamos internet para chatear con los amigos en la habitación de casa, nos mandábamos señales de humo.

Quizás piense que luengos años atrás no había nadie con el suficiente coraje para revolucionar el mundo e inventar un nuevo lenguaje de comunicación. Por mucho que le sorprenda, sí los había, pero le aseguro que ninguno de ellos ha llegado a "ocupar posiciones importantes en este país" por su esforzado trabajo, su voluntad de innovación o sus capacidades creativas. Los que han llegado a esas posiciones importantes lo han hecho a golpe de desfalco, chanchullo y, mayoritariamente, ilicitudes varias. Si cree vd. de verdad que patear la lengua que heredó de sus ancestros le coloca en ventaja, le deseo mucha suerte. Sepa igualmente que el creerse mejor que la generación anterior es un atavismo que se repite con asiduidad.

En cuanto a escribir sms, le comento para su conocimiento que los caracteres con acentos no son más caros que aquellos que no lo llevan, y que asimismo la b y la v, al igual que la c y la k, tienen distinta grafía y uso, pero mismo coste.

Señora mía, el mundo está hecho para los que saben adaptarse a él y a sus condiciones, pero los que continúan la especie no son los que se adaptan, sino los que crean las condiciones para que se adapten los demás. Le deseo mucha suerte en su devenir vital.

Reciba un casto ósculo y un muy cordial saludo, que le dispenso postrado de hinojos.


Queridos niños: cuidemos nuestra lengua. Es el único medio que tenemos para que las generaciones futuras (¡y la actual!) sepan lo que pensamos, sentimos y hacemos a día de hoy con un mínimo de claridad.

lunes, 14 de mayo de 2007

F1: GP España 2007

Las buenas van con los buenos.Un mes sin Fórmula 1 es mucho tiempo. Sí, cuando acaba la temporada pasan bastantes más hasta que comienza la nueva, pero, estando en lo que se supone plena vorágine deportiva, 4 fines de semana son como 4 puñales que se clavan en el pecho. Y ver a los equipos estar como quien dice probando al lado de casa y no ir a verlos es como estar enamorado y ver a la amada yendo de parranda con otro.

El fin de semana deportivamente hablando comenzó animado ya desde su comienzo. Pese a que Ferrari le había sacado a sus rivales (o mejor dicho, a su único rival) cerca de un segundo en los entrenamientos de la semana anterior, tanto en los libres del Viernes como en los del Sábado los McLaren de Hamilton y Alonso iban no uno, sino tres pasos por delante de los demás. Incluso BMW-Sauber le mojó la oreja a Ferrari, marcando mejores tiempos.

Todo pintaba bien para que el piloto local. Un público entregado, que vestía camisetas de Mercedes, gorras de Renault y calzoncillos dignos de Homer Simpson, aullaba en las gradas cada vez que pasaba una de las balas de plata. Distinguir al negro del blanco, cuando ambos llevaban puesto casco, era una labor de lo más complicada, máxime cuando se llevan un par de litros de cerveza encima. La clasificación debía ser un paseo, puesto que, al más puro estilo Fraile (que ya dijo en su momento que el chasis de Ferrari le daba 10 caballos más al coche), Antonio Bobato aseveró que la grada repleta de asturianos le iba a dar al Mercedes del orden de 10 caballos más.

Sin embargo la cosa fue más del estilo de "Massa jode el día de Alonso". El público español, tan dado a la jarana, quedó enmudecido cuando en la lucha (que a la vista de las paradas en carrera se vio que era de igual a igual) entre Alonso y Massa se zanjó con una apretada victoria para el brasileño.

Nadie se acordó entonces de ese chaval inglés, debutante, que en la primera de sus 2 vueltas de clasificación marcó un meritorio 1:22:231. Viendo que con ese tiempo no marcaba la pole, tuvo una conversación con su box que fue algo como:

Hamilton: ¿Cuánto tengo que mejorar?
Ingeniero de pista: Tienes que encontrar 3 décimas.

¿Adivinan cuánto tiempo encontró? Echen cuentas ustedes mismos, puesto que en la segunda vuelta, un rookie de 22 años que ya había hecho lo imposible en su primer intento, marcó 1:21:785.

Por supuesto, para los amantes de las estadísticas, el hecho de que Massa haya hecho 3 poles consecutivas no es más que una anécdota de mal gusto (y eso contando con que en Australia tuvo problemas en la clasificación cuando había sido el más rápido hasta ese momento). Y es de mal gusto porque, con lo mal que nos cae Massa a todos, ¡tiene que ser una anécdota por narices! Ya le cogimos ojeriza a Trulli en su momento, luego a Fisichella, y, ahora, para rizar el rizo, le vamos a coger la misma ojeriza a Massa, a Raikkonen y a Hamilton. Huelga decir que a Schumacher (léase Chumaker, por favor) le teníamos ojeriza desde siempre, que no es novedad, pero ahora le echamos de menos, por aquello de que somos tan guays que a nosotros nos gustan los pilotos de Ferrari cuando están jubilados, como Schumacher o Lauda, o muertos, como Gilles Villeneuve (sí, el padre del tío ese que ha sacado un disco).

¿Pensarán ustedes que nos íbamos a librar del consuetudinario comentario del gordo baboso diciendo que Massa es un piloto mediocre al comienzo de la carrera? ¡Pues por supuesto que no! Era evidente que Massa iba a pifiar.

Cuando estaban "todas las cámaras preparadas para inmortalizar el adelantamiento de Alonso a Massa", lo único que se vio fue a un Alonso que, sí, salió impecablemente e hizo lo imposible por adelantar, pero que se quedó sin pista para alargar aún más la frenada a Massa. Y, si no hay pista, no hay sitio por donde pasar, y la física nos dice que dos cuerpos no pueden estar en el mismo sitio en el mismo instante de tiempo. Esto, que parece obvio, es cosa de ensoñación para los periolistas españoles, y no voy a comentar nada más del asunto.

Las golfas españolas, igual de golfas que todas.A partir de aquí, visto que no hubo adelantamiento en la primera curva, vino lo previsible: una auténtica y genuina bosta de carrera. Montmeló, junto con el de Hungría, son los 2 circuitos más insulsos que se puede uno echar a la cara. Ni un solo punto de adelantamiento, ni una sola posibilidad para que gane otro que no sea el que tiene mejor coche.

Es triste que lo poco de lo que se pueda hablar los comentarios de ese prócer de la deportividad y la objetividad periodística que nos deleita cada Domingo, cuando, lleno de valores cristianos, pidió a los telespectadores que rezaran lo que supieran para que Alonso pudiera subir al podio. Poco tardaron en ser oídas sus plegarias, puesto que Raikkonen abandonó poco después.

Y no, no hubo nada más entre los 3 primeros hasta el banderazo a cuadros.

Tras una entrega de trofeos en la que a alguno se ve que le habían metido un palo de escoba por el recto, en la rueda de prensa Alonso volvió a tirar de esa imagen de pobre chico español, que había prácticamente salido de las minas de hulla asturianas, que con denuedo y resolución se había forjado a sí mismo como un humilde paladín del deporte del motor, y que ahora veía amenazada su integridad por algún desalmado encantador que le tiene ojeriza. Quizás tocó la vena sensible de alguien en la rueda de prensa de Mónaco 2003 cuando Ralf Schumacher le obligó a doblarle por el exterior en el túnel, pero, lo que es ahora, con 2 mundiales a sus espaldas y contratos multimillonarios, parece más una pataleta de niño malcriado que un alegato por la limpieza deportiva. Por cierto, creo que Bobato sigue esperando a que digan que los comisarios están investigando el intento de adelantamiento. Y más, por lo que a mí respecta, las sandeces de Bobato y del orondo sandio no tienen ningún interés, pero que un señor como Pedro de la Rosa diga que Alonso tenía la posición tomada yendo en paralelo me parece, cuando menos, absurdo. Si quiere conseguir apoyo entre la afición española, me parece algo de lo más loable, pero ese no es el camino.

Queridos niños, tercera pole y segunda victoria consecutiva de Massa. Y ya leeremos mañana los titulares del Marca. Y es que, como dijo mi buen amigo Jorge:

Esto no es como Oliver y Benji, donde al final siempre gana el que yo quiero.


Actualizado: Para una visión mucho más objetiva y desapasionada del GP, junto con las merecidas alabanzas a Takuma Sato, visitad el Blog del Experto.

jueves, 8 de marzo de 2007

Del día de la mujer trabajadora y otras fiestas de guardar

¡A barrer!Esta misma mañana me he enterado con grande gozo de que hoy es el día de la mujer trabajadora. El hecho inmutable de no ser mujer trabajadora me exime, primeramente, de tener la más mínima obligación moral de conocer fecha tan señalada en el santoral y, a continuación, de que me importe lo más mínimo.

Reconozco sin embargo que siglos de opresión machista, de negación de derechos, de vejaciones físicas y morales, de sumisión forzosa, de desdenes y displicencias, han sido finalmente resarcidas y reparadas: ¡por fin hay un día dedicado a la mujer trabajadora!

En esta tendencia progre de asignar un día especial a cada uno de los especímenes que pueblan la faz de la tierra, no son de extrañar hechos tan relevantes para el progreso de la humanidad como el ver a una miríada de mocetones mostrando sus antaño hirsutos y fláccidos pectorales, ahora depilados y bien torneados, gritando a los cuatro vientos su gusto por la sodomía. A quien se le diga que alguien pueda salir a la calle a celebrar que le han roto el culo, seguramente no dé crédito, pero, si se le concede un nombre rimbombante al festejo y se acompaña con una música lo suficientemente ignominiosa, se alaba con amplia cobertura mediática.

Al hilo de lo que nos traía, son grandes los logros que las feministas han conseguido en los últimos tiempos en pro de la dignidad de las mujeres trabajadoras: ya no se ven tan a menudo como antaño buenas señoras arrastrarse por el suelo o pasarse el día escoba en mano.

Digo tan asiduamente porque, como es de recibo, sarna con gusto no pica, y, si la labor que se hace por obligación es ofensiva y humillante, haciéndose por voluntad propia se convierte en reconfortante esparcimiento. Y es que fregar y barrer ya no son dignas labores (domésticas o no) si no se comparten con el varón de turno, pero si ese arrastrar y barrer va acompañado del pertinente seguimiento mediático del que hablábamos, entonces se convierte en miel sobre hojuelas.

Nalgas al vientoEse fregar y barrer, recubierto de dignidad y valentía, también recibe un nombre rimbombante: Curling.

Aquí ya no es vejatorio ni arrastrarse, ni barrer, ni elevar las nalgas al cielo ante la mirada extasiada de los sufridos telespectadores que, con la cerveza en una mano y un cuenco de frutos secos en la otra, disfrutan con la mayor de las dichas posibles para un varón: ver mujeres haciendo deporte.

Queridos niños, yo hoy voy a celebrar el día dedicado a mi querida Mónica Bellucci, de profesión sus labores.

lunes, 5 de marzo de 2007

De las aficiones y los gustos

El espécimen televisivoMe gusta ver la televisión. Es además esta una de esas raras aficiones en las que el aficionado se precia de serlo por el mero hecho de no hacer nada por evitarlo.

- ¿Usted qué hace?
- ¿Yo? Nada.
- Entonces será que a usted le gusta ver la televisión.
- Así será.
- Adios.
- Adios.
Lo pernicioso de que a uno le guste algo es que, por añadidura, tiende a querer gozar con aquello que le gusta. Sin embargo, cuando pretende disfrutar con aquello que otras personas han hecho, no para que disfrute uno, ni de ellos mismos, ni de sus jefes, ni de los inversores en la empresa de sus jefes, sino con el ánimo (loable, no lo dudo) de llenar un hueco en la parrilla, se haya con la contrariedad de que lo más normal es que se despachen con un bodrio del más alto nivel.

No me veo en la necesidad (ni en el gusto, todo sea dicho) de suscribirme a ningún servicio de canales de pago, en tanto en cuanto la actual oferta televisiva (nada menos que 32 canales en mi caso) satisface holgadamente el escaso tiempo que tengo para dedicarle. Sin embargo, y atendiendo a la premisa dicha de que la posibilidad de encontrar algo digno de ver es inversamente proporcional al interés con que uno pretende recrearse con ello, lo más normal es pasar las horas muertas subiendo y bajando canales y maldiciendo lo imposible.

Al hilo de este subir y bajar canales sintónicos, últimamente uno se encuentra por lo común con unos documentos gráficos cuyos componentes sociológicos son capaces de atemorizar al más animoso de los telespectadores. Entre ellos hay un cierto programa (lamento no saber ni el nombre ni la cadena de televisión donde se emite, pero incluso de saberlo sería mejor obviarlo) donde una serie de jóvenes post-púberes se ofrecen al mercado enseñando la dentición, el pechamen y los cuartos traseros, cual res en lonja de ganado. Todo esto en el conveniente horario infantil, por supuesto.

A fin de mejorar la respuesta del respetable, lo usual es que ellas nos deleiten con el maquillaje de una meretriz a la busca de un estibador borracho, camiseta lo sufientemente ceñida como para despejar cualquier duda acerca de que el hecho de llevar un sostén 3 tallas menor que la necesaria no ha sido por error, sino por gusto, y unos pantalones de cintura baja desde los cuales se puede uno asomar al escote del culo y encontrarse sin mayores problemas con los tobillos de la interfecta. Los pantalones son sustituibles, eso sí, por la famosa falda cinturón, legendaria por tapar tan poco como poco hay que ver.

Para ellos, invariable corte de pelo en el que Churchill podría apagar orgulloso el puro sin dejar caer ni una esquirla de ceniza, camiseta igualmente tan ceñida como su intelecto, y un porte chulesco digno de películas de vaqueros de los años 70.

Debo decir que me huelgo de contar en mi haber con un bagaje social botellonesco tan ignominioso como limitado, donde se comparte espacio con una marabunta de gente desconocida en ese tipo de sitio donde uno tiene la extraña sensación de que en cualquier momento puede llegar el mismísimo Groucho a decirle aquello de:

No diga nada, en esta habitación sobra una persona y creo que es usted.

Siempre podemos ir a peor.
Y es que, por mucho que uno piense que hemos llegado al culmen de la estulticia humana, la humanidad siempre está dispuesta a sorprendernos. Para mal.

Queridos niños, hoy hemos aprendido algo de mucha importancia: haced el favor de apagar la televisión y encended vuestras mentes.