Mostrando entradas con la etiqueta Teoría de la Evolución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teoría de la Evolución. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de abril de 2009

Cita: Qué gusto da...


“Una persona que merece una hostia, qué gusto da cuando se la das. Verla y darla.”

Bud Spencer, en Muchachada Nui











Haz click aquí si no ves el vídeo.

¡Gracias Arturo por el enlace!

jueves, 12 de febrero de 2009

Cita: De cómo funciona el mundo

Presentaciones eficaces


“Tú me das powerpoint, yo te doy dinero. Así funciona el mundo.”

— Oído por mi amigo Ufo en su oficina

domingo, 9 de marzo de 2008

Del dodo y otros bichos a extinguir

Feo, inútil, y extinguidoUn buen amigo y compañero (ex-compañero, debería decir) me recomendó un buen día el libro de Bill Bryson “Una breve historia de casi todo”. Huelga decir que si lo mento aquí es porque, primero, leí el libro y, segundo, me gustó hasta tal punto que además de que ya lo he regalado un par de veces lo he leído del tirón al menos otra tantas (lo cual no suele ser habitual en mí salvo en el archiconocido caso del Quijote).

Bryson hace un resumen somero y ameno de la historia de la Ciencia en ramas tan dispares como la astronomía, la física, la química, la geología o la biología. Pero no se centra en lo que sabemos del universo, sino en cómo hemos llegado a saber lo que sabemos (o suponemos que sabemos, deberíamos decir).

El caso es que, dentro de un capítulo “Adiós”, se acuerda del extinto dodo, un ave no volador que vivía en las islas Mauricio y que, por lo que se rumorea, era bastante tonto. En el susodicho capítulo se cuenta lo siguiente:

No conocemos exactamente las circunstancias, ni siquiera el año en que se produjeron lo últimos momentos del último dodo, así que no sabemos qué llegó primero, un mundo que tenía unos Principia u otro que ya no tenía ningún dodo, pero sabemos que las dos cosas sucedieron al mismo tiempo, más o menos. [...] Los dodos eran tan espectacularmente cortos de miras, según se cuenta, que si querías cazar a todos los dodos de una zona no tenías más que coger uno y hacerle graznar y todos los demás acudían a ver qué pasaba.

Las indignidades cometidas con el pobre dodo no acabaron ahí. En 1755, unos setenta años después de la muerte del último, el director del Museo Ashmoleano de Oxford decidió que el dodo disecado de la institución se estaba poniendo desagradablemente mohoso y mandó que lo quemasen. Fue una decisión increíble, ya que era por entonces el único dodo que existía, disecado o no. Un empleado que pasaba se quedó aterrado e intentó salvar el ave, pero no pudo rescatar del fuego más que la cabeza y parte de una pata.

Debido a esto y a otras transgresiones del sentido común, hoy no estamos demasiado seguros de cómo era un dodo vivo. Poseemos mucha menos información de lo que supone la mayoría de la gente. Disponemos de más restos materiales de monstruos marinos antiguos y de torpes y pesador saurópodos que de un ave que vivió en tiempos modernos y no necesitaba de nosotros para sobrevivir nada más que nuestra ausencia.

¿Y a qué viene que nos acordemos aquí del humilde y extinto dodo? Bueno, está claro que millones de años de evolución de este bicho sólo le sirvieron para acabar sus días de manera absurda, inútil e ignominiosa. Sólo Dios sabe cuánto tiempo estuvieron los dodos viviendo tranquilamente, sin hacer nada ni bueno ni malo, hasta que un día llegó un barco cargado de rudos marineros que los mataban por el mero hecho de divertirse, porque por lo visto, para colmo de males, su carne era bastante asquerosa.

Y el caso es que el dodo no es el único bicho abocado a la extinción. Más de uno, sin posibilidad (ni ganas) de perpetuar o transmitir el material genético recibido de nuestros padres, siente de manera irremisible que la rama genética a la que pertenece debe finalizar en él. Y, si debe acabar aquí, ¿para qué prolongar la agonía?

Me quita la ilusión de vivir el saberme incapaz de hacer nada mejor de lo que ya he hecho en lo que me queda de vida. Y saber que padezco el síndrome denominado “no me toques las palmas que me conozco”, que se caracteriza por una incapacidad total y absoluta para discernir entre lo que me conviene, lo que me apetece y lo que quiero no ayuda, la verdad.

Otro de los síntomas más claros es el que me impide decir que no a cualquier cosa que me ofrezcan.

— ¿Quieres tirarte por un puente?
— Em... buenoooo....
Y ahí voy yo en caída libre.

Con todo, debo decir que me llena de gozo que la gente sea capaz de echarle una mirada a su vida y ser feliz pesia no haber hecho nada en pro de sí mismo, ni de los que le rodean, ni de aquellos con los que comparten el planeta, ni de los que están por venir.

La reflexión que traemos para finalizar viene de otro grande: Isaac Asimov. Hace un par de días, con aquello de la proximidad de las elecciones, en el blog (que curiosamente me recomendó el mismo amigo) de Historias de la Ciencia se traía la metáfora del cuarto de baño, en donde Asimov comparaba el mundo con una casa con un par de baños. El caso es que, cuanta más gente hay viviendo en la casa, a menos baño se toca. La consideración última nos viene muy al caso:

A medida que crece la población planetaria el valor de una vida no solamente declina, sino que al final desaparece. Ya no importa si alguien muere. Cuanta más gente hay, menos importa cada individuo.

Queridos niños, aquí estoy, en mi isla de oprobio, en el centro del piélago del océano de la desazón, aguardando una segura extinción. Quiera Dios que sea rápida, y, si es posible, que no sea a manos de un fornido marinero.

Sin duda, el dodo era un ser privilegiado de la naturaleza. Al menos él no tenía hipoteca.

domingo, 24 de febrero de 2008

Visto por ahí: Fuck Planet Earth

Sí, ya sé que últimamente pongo vídeos chorras en vez de escribir, pero ya sabéis que cuando no se tiene nada interesante que decir, o cuando lo único que se le viene a uno a la cabeza son inconveniencias, es mejor callar.

En cualquier caso, y como aunque no tenga nada que decir soy incapaz de mantener la boca cerrada, hoy traigo un documento en el que se demuestra que, ante cualquier circunstancia vital adversa, con independencia del sexo, raza, credo o incluso la especie a la que pertenezcas, siempre se puede espetar un sonoro:

OH! FUCK!!!


(Me descojono con el león)

El vídeo original, en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=ClCmO42_tQ0

Visto en Microsiervos, vía Yonkis.

domingo, 2 de septiembre de 2007

De cómo distinguir una mujer de un calamar gigante

Ursula Andress obtuvo un 5 en nuestro test

Se puede ver el mar como ese gran desconocido que durante siglos hizo que los grandes filósofos de todas las civilizaciones antiguas creyeran que el Universo entero estaba hecho de agua. Hielo sólido, vapor gaseoso, agua líquida: agua por todas partes. O bien se puede considerar el mar como un charco grande donde remojar las nalgas tras pasarnos la mayor parte de la mañana tostándolas bajo un sol de justicia, y donde se puede intentar sacar con el vaivén de las olas la arena que se ha metido en el ojete mientras estábamos sentados en la toalla.

En esta época estival, muchos son los que con el ánimo de solazarse acuden a la playa para, un mes después, volver a la planicie castellana con la chepa quemada, la billetera huera y el ego al mismo nivel que las ganas de volver al trabajo.

Las mujeres sienten una irrefrenable necesidad de ir a la playa para cumplir un rito, una tradición, una ceremonia milenaria: restregarles a sus amigas que ellas también han ido a la playa, que han ido más días, que están más morenas, más delgadas, y que, además han pillado menos atasco al ir y al volver.

Los peligros de ir a la playa

Entre los varones, los encontramos de dos tipos: los abnegados ciudadanos que cumplen con el rito de ir a la costa a satisfacer el ansia de sus señoras por padecer un melanoma, y los que se arriman a la brisa marina con la intención de arrimar igualmente otra cosa a las hembras que van sin acompañantes masculinos.

Estos últimos se encuentran en más de una ocasión con circunstancias que les llevan, en el mejor de los casos, a la sorpresa. Ellos acuden a las playas con el ánimo de solazarse para, un mes después, volver a la planicie castellana con la chepa quemada, la billetera huera y el ego al mismo nivel que las ganas de volver al trabajo, pero, eso sí, habiendo mojado el churro. Sin embargo, una vez que han pinchado la sombrilla en la arena, descubren horrorizados ciertos especimenes que pululan por las playas españolas que no son fácilmente clasificables en ninguna de las familias definidas por los biólogos.

Aunque ellos esperan encontrar nereidas salidas del océano como visiones cuasi idílicas, lo normal es que, en efecto, tal y como están imaginando, sea harto complicado distinguir si estos especimenes son mujeres o, en el mejor de los casos, calamares gigantes.

Por mis cojones que esto tiene que ser un calamar gigante

Como bien saben nuestros eximios lectores, al macho español no le duelen prendas a la hora de cortejar a cualquier bicho con patas y agujeros; así que, en más de una ocasión, el camino de vuelta a casa desde la costa se convierte en un sinvivir, además de por el atasco, por los remordimientos. ¿Y si me he liado con un calamar gigante? ¿Qué le voy a contar a mi confesor?

Hoy, cuando muchos de esos valientes luchadores, adalides de la virilidad, retornan a sus casas en un renault clio atestado de maletas y chismes y apestado además por las sobras de la comida que llevaron en el viaje de ida, queremos darles la respuesta a esa duda que les atenaza, les subyuga y les martiriza: por fin van a saber si han folgado con una golfa o con un ser salido de La Divina Comedia.

Para identificar correctamente un espécimen del cual no se sabe si pertenece al género femenino de la familia de los humanos, o a la familia de los architeuthis dux, bastará con pasar el sencillo cuestionario que les proporcionamos a continuación. En cada uno de los apartados se le indicará una puntación que deberá ir contabilizando para, finalmente, obtener una muy buena aproximación con el resultado final. Recuerde que no existe la certeza absoluta sin hacer un estudio pormenorizado del ADN del animal, pero por lo menos tendrá un buen acercamiento en el que basarse.
  • Las mujeres tienen la necesidad perentoria de ir a tomar el sol a la playa en verano. Un verano sin playa es como un árbol sin hojas y sin fruto. Si le dijo que había ido a la playa a tomar el sol, súmele 2 puntos. Si le dijo que había quedado accidentalmente varada en la playa por culpa de una marea que le había pillado mal, súmele 1 punto.
  • Las mujeres creen que cantan bien. TODAS lo creen. Habrá alguna que no lo reconozca abiertamente, pero en lo más profundo de su ser tiene el firme convencimiento de haber nacido para el cante, pese a que tenga el oído de un lemur y la garganta de una rata. Si el ser con el que tuvo ayuntamiento carnal le dijo que canta bien, súmele 3 puntos. Si le dijo que canta, súmele 2. Si no era capaz de hablar, sume 1 punto.

¿Amor de verano o grave error? Con nuestro test lo sabrá


  • Un calamar gigante puede llegar a medir 18 metros y pesar más de 1 tonelada. No se conoce el límite de peso de las mujeres, aunque hay marineros que afirman haber folgado con mujeres de más de 400 kilos. Lo más recomendable es que lleve usted siempre una báscula industrial a mano, y pese disimuladamente al espécimen. Si pesó menos de 500 kilos, sume 2 puntos al cómputo global. Si pesó más de 500 kilos, sume 1 punto.
  • Una mujer suele tener un máximo de 2 pies, con tobillos de tamaño variable. El tobillo medio sería el tipo "tobera de 747", aunque puede llegar sin problemas al "pilar de carga del acueducto de Segovia". Si el espécimen tenía un número de extremidades menor o igual a 4, sume 2 puntos; si tenía 5 o más, sume 1 punto.
  • Mujeres y calamares se distinguen fácilmente por el acabado. Mientras que en uno de los casos la piel es suave y lisa al tacto, es lampiña, sedosa y huele bien, en el otro, si se han dejado el epilady en casa, uno no sabe si está tocando una pantorrilla o el culo de un gorrino. Si el espécimen presentaba hojarasca, sobaca mora o piernas de leñador canadiense, sume 2 puntos; si tenía piernas de ciclista o no tenía piernas, sume 1 punto.

Vamos ahora a cumplir con el desagradable deber del recuento:
  • Si el resultado va de 0 a 5 puntos, debiera haber huido de inmediato al verla. Lo más seguro es que haya pasado la noche con un ser venido de los más profundo del piélago oceánico. Recuerde para futuras ocasiones que el alcohol suele jugar malas pasadas.
  • Si el resultado va de 5 a 10 puntos, has obrado sabiamente. En el peor de los casos vas a tener un hijo que en lugar de brazos y piernas se va a sostener sobre media docena de tentáculos que le saldrán directamente de la cabeza. Pero recuerda que quien no arriesga no gana.
  • Si el resultado es de 11 puntos, recibe nuestra más sincera enhorabuena: te has liado con una genuina golfa, y sólo has tenido que quemar la cartera, los pies, y el culo.

Queridos niños: espero que hayáis pasado unas buenas vacaciones (lo cual implica haber tenido vacaciones) y que no os hayáis liado con ningún calamar gigante. Yo por mi parte me he quedado encerrado en casa matando calamares feos en el Resistante Fall of Man.

miércoles, 20 de junio de 2007

De los perdedores y el sentido de la vida


El perdedor español¡Buenos días mundo! Hello world! Buon giorno mondo! Bonjour monde! Guten Morgen Welt!

¿Cómo están ustedes? ¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeen!

¿Ha sido todo el mundo saludado? ¿Están todos contentos? Pues entremos en faena.

Existe un chiste recurrente que reza así:

Hoy hace un día maravilloso.
Seguro que viene alguien y lo jode.
Es curioso porque se puede saber el estado de ánimo de cualquiera diciéndoselo. La reacción puede ir desde la indiferencia hasta la carcajada, aunque, por supuesto, además del estado de ánimo influye el sentido del humor, el nivel de alcohol en sangre o el idioma materno del interlocutor.

No obstante todo esto, hay un tipo de persona al que este chiste en concreto más que a risa le puede mover al llanto: estamos hablado de El perdedor. El perdedor pensará inmediatamente: "Este tío sabe algo que yo no sé. Y es algo malo, lo presiento."

A los perdedores se les reconoce de inmediato porque caminan arrastrando los pies, como si temieran que al perder el contacto con el suelo éste fuera a desaparecer. La mirada, perdida, oteando el negro día que se le avecina. La cabeza ladeada y el espíritu roto.

El perdedor anglosajónEl perdedor es alguien que se gasta 50 euros en unos CDs y, cuando aún no ha terminado de quitarle el plástico, se le resbala de las manos; para que no caiga al suelo directamente saca el pie y, en vez de amortiguar la caída, engancha una volea espectacular y consigue destrozar la caja y tirar los CDs por encima del armario.

En el trabajo el perdedor también es fácilmente reconocible: llega el primero, se va el último, y le caen todas las mierdas. La frase que más suele oír es "Esto lo viste tú en su momento, ¿no? Pues venga, como ya lo conoces lo tocas en un momento que no te cuesta trabajo".

El perdedor, normalmente, va en transporte público. Aguanta olor a sobaco por la mañana. Aguanta olor a sobaco por la tarde. Aguanta olor a sobaco por la noche. Cuando llega a su casa suele oír "hueles a sobaco". La otra variante es que tenga un coche destartalado, más sucio que el retrete de un bar de carretera y con más roces que el culo de una prostituta.

El perdedor no fuma. El perdedor no bebe. El perdedor no folga. Al perdedor le lloran los ojos si fuman a su lado. El perdedor pierde el conocimiento si se bebe una cerveza sin alcohol. Al perdedor, en vez de sangre, le corre escarcha por las venas.

La antítesis del perdedor: el triunfadorAl perdedor no le gustan las mujeres. El perdedor está enamorado de una mujer, y no tiene ojos para las demás. El perdedor siempre se enamora a primera vista; perdidamente; con devoción enfermiza. Pierde el sentido de la realidad y acaba consiguiendo que aquella por la cual bebe los vientos piense que es gilipollas, marica, o que está bajo los efectos de sustancias estupefacientes. Es incapaz de articular palabra en su presencia, pero, cuando está solo, visualiza todo lo que tenía que haber dicho y hecho, pero no hizo.

A un perdedor no le falta de nada, lo cual le convierte inmediatamente en un ser anodino y desmotivado. "¿Quieres algo? No, ya tengo de todo." Y, así, es difícil tener una ilusión y dejar de ser un perdedor.

Queridos niños, ¿qué ha hecho que los perdedores, seres inferiores, sigan existiendo pese a la evolución natural de las especies? Pues que, como ya dijimos por aquí,

somos necesarios para que otros ganen y sean felices. Cumplimos una tarea social fundamental: sin perdedor no hay ganador.

Que Dios os bendiga.



Más información:
http://www.youtube.com/watch?v=K4pOY7ybVLs
http://www.compfused.com/directlink/385/

martes, 8 de mayo de 2007

Del orgasmo femenino y otras anomalías evolutivas (2ª parte)

El orgasmo femenino y otras falacias.Al hilo de lo que decíamos, vamos a relatar aquí lo que es la segunda parte del post que revolucionó (una vez más) la Historia de la humanidad tal y como la conocemos. No soy ni tan humilde ni tan hipócrita como para decir que no esperaba una reacción ligeramente más efusiva a la primera parte de este tema que seguimos tratando hoy, pero, con todo, me place ver que el número de lectores se mantiene en una firme tendencia al alza. O a la baja. O lo que sea.

Habrá quien con la primera parte de este post haya puesto el grito en el cielo, tachándome de misógino (que lo soy), bárbaro (que lo soy), ignorante (que lo soy) y, posiblemente, algo peor, como demócrata o ecologista, pero desde luego si lo ha hecho lo ha tenido que hacer en privado. ¡Señora! ¡Déle usted y ponga un comentario, que los comentarios están para eso! ¡Para insultar!

Obviando la poca trascendencia que ha tenido, no soy el primero en tratar este asunto, como prácticamente no soy el primero en tratar ninguno, ni es este de decir verdades un privilegio mío. Todo viene de un reportaje del interesante programa Redes, dirigido por el ínclito Eduard Punset, que se emite, dentro del interesante afán divulgativo de la televisión pública, los domingos a eso de las 3 de la madrugada. El prime time queda para el fino humor de los Morancos, por supuesto.

Afortunadamente, para aquellos que tenemos a bien cenar, coger un libro y encamarnos antes de las diez y media de la noche ya sea Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábades o Domingues, el programa se repite en el canal 24H de TVE a unas horas menos intempestivas (quizás por aquello de rellenar parrilla), con lo que tanto los pobres desgraciados que tenemos necesidad imperiosa de dormir cuando el cuerpo nos lo pide, como aquellos que dedican las noches del fin de semana a salir de caza en busca de presas femeninas, podemos ver algo interesante en televisión en algún momento de la semana sin necesidad de enchufar el DVD.

Al hilo del título del programa del día 6 de mayo, llamado "El cerebro tiene sexo", Punset invitó a la neuropsiquiatra Louann Brizendine, autora del libro "El cerebro femenino", que, si es de rigor y trata el tema en profundidad, debe tener unas 3 páginas contando con el índice y la contraportada.

La cosa divagó inicialmente sobre la influencia que las hormonas tienen sobre el desarrollo de hembras y varones, todo ello salpicado de pequeños vídeos en los que se suponía que una tal Eva, prototipo de mujer, nos iba contando su vida prácticamente desde que era un feto hasta su "longevidad", por no decir chochez, pasando por la infancia, adolescencia, madurez, menopausia y senilidad. Sin embargo Punset, siempre incisivo y llevando la conversación hacia temas que le pudieran dar algo de audiencia frente al teletienda, el concurso de "llame ahora y gane 1500 euros" y las películas porno de las televisiones locales, acabó sacándole una preciosa información que, mal que pese a quien le tenga que pesar, es estrictamente cierta.

Una hembra que tenga orgasmos no es más que un espécimen con una evolución fallida, inadaptada al entorno y que está malgastando sus recursos energéticos en placeres sin sentido en lugar de crear nuevas vidas. El acto físico del amor debe estar encaminado a la perpetuación de la especie, no a entretenerse las tardes de Domingo durante la hora de la siesta, que para eso ya está el sudoku.

Otra cosa es si las mujeres tienen realmente orgasmos. Siguiendo la teoría de la evolución, lo normal sería que, considerando que lo óptimo es la ausencia de orgasmos femeninos, quizás hayan de facto desaparecido y lo que se llama así sea en realidad otra cosa. En efecto, varios son los autores que hablan sobre el asunto. La sexóloga Margaret Smith, en su libro que recomiendo "The beauty, the beast and the female sex" conversa individual y pormenorizadamente con 20 mujeres de distintas culturas donde tratan abiertamente su sexualidad. Tras dedicar un capítulo completo a cada una de ellas concluye que lo que las mujeres "multiorgásmicas" de las sociedades occidentales creen que es un orgasmo no es más que un acto reflejo como el que se puede tener cuando te tocan inesperadamente en los abdominales laterales.

Yo, como observador imparcial, no me voy a pronunciar sobre el tema. No obstante, me tomo la libertad de traer una vez más a los que saben sobre esto, y citar la película de Stanley Kubrick Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, título traducido al español como Teléfono Rojo, volamos hacia Moscú (sin comentarios). El General Ripper le explica al Capitán Mandrake cómo concluyó que la conspiración comunista venía a través de la fluorización del agua, y que esta idea se le vino a la mente durante "el acto físico del amor", por la consiguiente "pérdida de esencia".

Group Capt. Lionel Mandrake: Uh, Jack, Jack, listen, tell me, tell me, Jack. When did you first... become... well, develop this theory?

General Jack D. Ripper: Well, I, uh... I... I... first became aware of it, Mandrake, during the physical act of love.

Group Capt. Lionel Mandrake: Hmm.

General Jack D. Ripper: Yes, a uh, a profound sense of fatigue... a feeling of emptiness followed. Luckily I... I was able to interpret these feelings correctly. Loss of essence.

Group Capt. Lionel Mandrake: Hmm.

General Jack D. Ripper: I can assure you it has not recurred, Mandrake. Women uh... women sense my power and they seek the life essence. I, uh... I do not avoid women, Mandrake.

Group Capt. Lionel Mandrake: No.

General Jack D. Ripper: But I... I do deny them my essence.


Queridos niños y queridas niñas, en contra de lo que se pudiera pensar, sinceramente, me importan bien poco tanto los orgasmos femeninos como los masculinos: ¡yo tengo una PS3!


Más información:
http://www.nopuedocreer.com/quelohayaninventado/?p=1049
http://www.puroplacer.es/es/El-pato-vibrador-p-16177.html (¡pilas gratis!)
http://en.wikipedia.org/wiki/The_Female_Brain