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lunes, 13 de abril de 2009

Del templo de Horus, la vuelta de los Ferrero Roché, y los DVDs de Jackie Chan

HorusCuando un varón de bien da su palabra de hacer algo, se dan tres posibilidades en función de a quién se le haya hecho la promesa. La primera es haber dado la palabra a una golfa; en ese caso se aplica la máxima "prometer hasta meter, y después de metido, nada de lo prometido". La segunda es haber dado la palabra a otro varón, en cuyo caso puede uno intentar escaquearse y esperar que no le partan la cara, o cumplir y quedar como un señor. La tercera es haber dado la palabra a un dios; en ese caso, más vale cumplir lo prometido.

Recordarán que el fin de la temporada pasada estaba, cuando menos, apurada: Hamilton iba camino de ganar su primer campeonato, y Massa se lo estaba poniendo difícil (o al menos no demasiado fácil).

De todos es sabido que mi deseo, mi afición y mi pasión era que un Ferrari ganara el mundial, y el piloto que más cerca estaba de conseguirlo era Massa.

Podía haber esperado en un cruce de caminos una noche de luna llena para hacer un pacto diabólico; pero en lugar de eso el propio dios Horus se puso a nuestra disposición para, en un alarde de generosidad, intervenir dándole emoción a las últimas carreras, y yo le prometí edificar un templo en su honor.

Quien se tome a cachondeo que un dios del antiguo Egipto tenga conexión a internet y se dedique a comentar por los blogs de aficionados a la F1, sólo tiene que plantearse esta pregunta: ¿Cuántos años hacía que Ferrari estaba sin puntos tras las dos primeras carreras? ¿Y un coche rojo con neumáticos de lluvia extrema cuando aún está seco el asfalto? ¿Cuántos años hacía que no se quedaba una carrera sin terminar? ¿Cuándo fue la última vez que vieron a un piloto con medios puntos?

Para mí sólo hay una explicación: intervención divina.

Lo malo de ser un dios es que no tienes a nadie a quien rezar. Lo bueno es que puedes coger a cualquier incauto y hacerle la vida imposible hasta que acceda a cumplir tus exigencias. Eso, o fastidiar las cosas que le gusten al pobre desgraciado, como, por ejemplo, la Scuderia de sus amores.

Ser acosado por un dios vengativo, inclemente, cruel y un poco cabronazo no es algo que aconseje a nadie, así que por el amor a unos colores me veo en la obligación de cumplir con lo prometido si no quiero ver a Ferrari repetir la larga travesía por el desierto que ya padeció entre 1983 y 1999, cuando el equipo más longevo de la F1 sufriera una sequía de títulos de constructores que duró 16 años, 21 en el caso de los pilotos.

¿Saben a dónde van a parar todos los calcetines que se pierden en las coladas de todo el mundo? Sí, las tiene Horus como castigo a Peter Langston, famoso coleccionista de calcetines, quien, en pleno siglo XVIII, le prometió a Horus un par de calcetines de lana si le ayudaba a encontrar el camino de vuelta a su casa en Essex cuando salió del pub O'Flannahan afectado por las bebidas espirituosas. Llegó a su casa, pero se olvidó de su promesa.

GP Malasia 2009No hay gloria sin sufrimiento, así que la única salida es satisfacer la petición de Horus y construir (de hecho habrá que empezar) el templo que desde hace tanto tiempo me viene pidiendo. Como prometí en el último Gran Premio,

esta semana tendrás el altar, unas vírgenes y un pack en DVD de las mejores películas de Jackie Chan.
Bien se encargó Horus de recordarlo, así que es hora de cumplir, y esta semana toca empezar el templo que, por supuesto y como mandan los cánones, pretende dejar el antiguo templo de Edfu como si fuera un retrete portátil.

Las concubinas son un poco feas, pero esperamos ir mejorándolas en los sucesivos grandes premios (no en China, desde luego).

Y, además del pack de películas de Jackie Chan, que ya está de camino de Karnak por Seur 10, incluimos un DVD de extras con las mejores lesiones durante los rodajes:


Si no ves el vídeo haz click aquí.

Queridos niños: Por mal que hayan empezado, este año vamos a por todas.

Forza Ferrari!!!

La foto del templo de Horus la encontré aquí.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

Natividad

“La Natividad”
Jacob de Backer (1555 - 1585)

martes, 29 de mayo de 2007

F1: GP Mónaco 2007 (2ª parte)


Un español de pura cepa.Ya lo estábamos esperando. Tras afirmar Antonio Bobato en el GP de España que tener al público de tu lado daba entre 8 y 10 caballos más a tu coche, este fin de semana, durante la clasificación del GP de Mónaco, me he refocilado con una explicación técnica que me llenó de un gozo tan grande que a punto estuve de sufrir un colapso cerebral. Al más puro estilo Jesús Fraile (recuerden: "el chasis de Ferrari le da 10 caballos más al coche"), el sandio obeso retomó los comentarios de barra de bar y tuvo las santas narices de afirmar que "el alerón frontal del McLaren le da entre 3 y 5 caballos más al coche" (se estaba refiriendo a esto). La fiesta no pudo ser completa, puesto que Bobato no repitió esta vez el refrán español "los últimos serán los primeros" (Mateo 20:16), que es lo que voy a comentar hoy.

Por más vueltas que le daba no conseguía desentrañar la obstinación reincidente en afirmar que era éste un refrán español. Sin embargo, con ayuda de google y del Espíritu Santo, por fin he visto la luz. Como hace habitualmente el Dr. House, he aplicado el método de la navaja de Occam (en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta) y he concluido que Antonio Bobato, cual exégeta bíblico del siglo XXI, ha descubierto que el evangelista San Mateo era en realidad español, casi con toda seguridad ovetense, e incorporó en sus escritos aquello que le era más cercano (en este caso el refrán de marras).

Pero no queda ahí la cosa. En la inextricable maraña de referencias cruzadas que florecen por todo el nuevo testamento, también aparece el refrán en los evangelios de San Marcos (Marcos 10:31) y de San Lucas (Lucas 13:30). Así que, siguiendo el proceso de inferencia usado antes, concluimos que San Mateo, San Marcos y San Lucas eran españoles. Seguramente San Juan sería un envidioso y resentido periodista inglés que nos tiene pelusa.

Todo esto, puesto en común, nos acerca a otra evidencia oculta hasta ahora: si sus biógrafos oficiales, así reconocidos por la Iglesia, son españoles, ¡no cabe duda de que Jesús de Nazareth tenía que ser español! Si joder, de Nazareth, ese pueblecito junto a los lagos de Covadonga. ¡Pero si hasta el Santo Sudario está en la catedral de Oviedo y el Cáliz de la Última Cena está en Valencia! ¡Está clarísimo!

Y todo esto, que nos estaba oculto por Dios sabe qué ignoto motivo, nos ha sido desvelado en una retransmisión deportiva. Sin embargo, es tan evidente que me sonrojo sólo de pensar lo cegados que hemos estados los últimos 2000 años. No me pregunten cómo se podía creer hasta ahora que Jesús era judío, porque no lo entiendo.

Queridos niños: si bien yo mismo era uno de los que me quejaba amargamente con los comentarios de nuestro ahora añorado Jesús Fraile, los ceporros comentaristas que nos han tocado en suerte a los pobres españolitos de pro han vuelto a hacer bueno el refrán de "otros vendrán que bueno te harán".

lunes, 16 de abril de 2007

De las golfas y el cálculo de la edad de la Tierra

No es tan viejo el león como lo pintanAllá por el siglo IV antes de Cristo los griegos, tan pulcros, tan limpitos, tan buena gente, tan deseosos de conocer el porqué de las cosas, teorizaron sobre el nacimiento de la tierra. Carentes de la tecnología y del conocimiento necesarios para datar correctamente este nuestro planeta, crearon mitos para explicar la creación del mundo en el que vivimos, tales como que la tierra no es más que una pelotilla bien amasada de humores provenientes de las narices de Apolo, o que Zeus tuvo a bien soltar un sonoro cuesco para crear las tormentas, las lluvias y hasta el archipiélago de las Bermudas.

Tuvimos que esperar hasta el siglo XVII (nótese por la diferencia de fechas que no es esta de determinar el instante del nacimiento de la Tierra, y por tanto la edad, una labor sencilla) cuando un tal Niels Stensen supuso que los distintos estratos de tierra que se veían a lo largo y ancho del mundo podían estar relacionados con la edad de la Tierra del mismo modo que los anillos que conforman el tronco de un árbol nos dan su edad. Basándose en este principio, William Smith supuso que si dos capas de roca situados en distintos puntos del planeta contenían los mismos fósiles, era posible que tuvieran la misma edad. En base a esto, el sobrino de William Smith, John Phillips, calculó que la Tierra debía tener unos 96 millones de años de vida.

Antes de esto, un tal Mikhail Lomonosov, unos de los padres de la ciencia en Rusia, sugirió que la Tierra se había creado unos cuantos cientos de miles de años antes que el resto del Universo, independientemente de este. Los rusos siempre se han caracterizado por tener una riquísima ensaladilla, pero, aparte de una extraordinaria capacidad para mandar animales de compañía al espacio y abandonar a astronautas a su suerte en la estación espacial MIR, está claro que en lo tratante a la ciencia se han columpiado a menudo.

Mucho más allá fue el naturalista francés Comte du Buffon, quien creó una pequeña esfera cuya composición simulaba la masa de la Tierra y midió su ratio de enfriamiento. Suponiendo que la Tierra se había formado a partir de una masa líquida de roca más caliente que el consomé del Gambrinus, hizo una muy buena aproximación de 75.000 años (una de las mejores, por mucho que se equivocara, como luego veremos).

Para no seguir divagando sobre estimaciones, teorías y pajas mentales varias, me tomo la licencia de saltar hasta los albores del siglo XX, cuando, mediante la datación radiométrica (algo así como la datación por el carbono-14, pero con rocas en lugar de vellos púbicos), los científicos se tiran a la piscina dando dos mil millones de años de vida a nuestro punto azul en el medio del Universo. Esto es, coges un peñasco de una de las obras que de seguro hay en la puerta de tu casa (interesante cerciorarse visualmente de que es realmente una piedra y no una cagada de perro), y te dices: "Bueno, pues, según este bonito guijarro, yo creo que la tierra tiene, así a ojo, 2.000.000.000 de años de vida"

Siguiendo este método de datación, en la actualidad la comunidad científica acepta la edad de la Tierra como de unos 4.550 millones de años, usando para ello básicamente la observación de concentraciones de uranio-238 junto con plomo y sus isótopos (el uranio no cesa de desintegrarse y convertirse en plomo, lo cual, si sucede en un mineral en estado sólido que esté compuesto de uranio y que conserve su integridad, nos dejará en el mismo una mezcla de uranio y plomo estable según avance el tiempo); según la vida media del uranio-238 y la concentración actual de plomo, los científicos se echan unas cuentas y listo.

No obstante todas estas plausibles sandeces que hemos oído a lo largo de la Historia, por fin vengo yo a arrojar definitivamente luz sobre el problema del cálculo de la edad de nuestra portadora, usando para ello métodos científicos, matemáticos, cuantificables y, sobre todo, objetivos.

Me tomo la licencia de hacer aquí uno de esos giros argumentales que a mí tanto me gustan y que a mi audiencia tanto desconciertan: voy a hablar ahora de la población mundial. Según varias estimaciones, la población total actual terrestre es de unos 6.700 millones de habitantes. Sabiendo además aquello de que por cada hombre hay 3 mujeres (y que algún hijo de puta se lo tiene que estar pasando de miedo con 6), tres cuartas partes de la población mundial son hembras; esto es, unas 5.025.000.000 mujeres pululando por ahí. No, no se echen las manos a la cabeza todavía, puesto que también sabe todo el mundo que

son todas golfas, menos mi madre y mi hermana
lo cual nos deja un total de 5.024.999.998 golfas, que es el dato necesario para calcular la edad terrestre.

Tomemos ahora el ratio de crecimiento de población mundial. En el bonito applet que nos da la población mundial en tiempo real podrán observar que, aproximadamente, la población mundial se incrementa en 3 nuevos habitantes cada segundo. De estos, siguiendo con que por cada varón hay 3 mujeres, extrapolamos que cada segundo en el mundo aparecen (3 * (3/4)) = 2,25 golfas más.

Ahora viene, evidentemente, la parte más fácil, a la par que tediosa: los cálculos matemáticos.

Sabiendo que cada segundo aparecen 2,25 golfas en el mundo, y que la población actual es de 5.024.999.998, esto nos da una edad para la tierra de:
5.024.999.998/2,25 = 2233333332,444 segundos
5.024.999.998/(2,25*60) = 37222222,207 minutos
5.024.999.998/(2,25*60*60) = 620370,370 horas
5.024.999.998/(2,25*60*60*24) = 25848,765 días
5.024.999.998/(2,25*60*60*24*360) = 71,802 años

Ergo, aquí tenemos la edad de la Tierra calculada de manera irrefutable: menos de 72 años. Como añadido, una pequeña demostración matemática también irrefutable:
1.- Yo tengo menos de 72 años, luego, para el caso base, se cumple que el que la Tierra tenga 72 años es cierto.
2.- Contraejemplo: mi vecina afirma que tiene más de 90 años. Dado que cada vez que me ve afirma que "estoy más alto y más guapo", lo mismo podría afirmar que tiene 90 años como que tiene 1.000, de modo que damos por nula su credibilidad y por consiguiente su edad.
3.- Por reducción al absurdo concluimos que, si mi vecina está como una chota, la edad de la Tierra es necesariamente de 71,8 años.
Q.E.D.

A quien diga que basar los cálculos para la datación de la Tierra en la estimación inicial de 6.700 millones de habitantes es tan absurdo como basar los cálculos en la vida media de los isótopos del plomo, le respondo sencillamente: cuente usted a sus congéneres y actualice los cálculos. Sólo tendrá entonces que compartir el resultado con nosotros y ganarse el merecido premio Nobel.

Habrá por supuesto quien me tache de loco, pero esto no son más que verdades como puños, y sólo digo que ya condenaron a Galileo Galilei por decir que la Tierra no era el centro del Universo mientras gritaba

¡Mi único pecado fue amar! ¡Y seguiré caminando con las nalgas bien altas! ... ¡Hijos de puta!

Queridos niños: la sociedad, la ciencia, el conocimiento, ¡el mundo!, evoluciona gracias a mí y gente como yo, que con inquietudes, con investigación y con una absurda dedicación parcial a la enajenación malsana, hacemos que el Universo siga expandiéndose.

Si fuera necesario, ya explicaré, basándome en la Teoría General de la Relatividad, por qué hay gente empeñada en decir que ha vivido más de 71,8 años, pese a que esa se a la edad misma de la Tierra.

[Actualizado]
Sepa cómo acabará el Universo en la segunda parte del cálculo de la edad de la Tierra.



Más información:
http://en.wikipedia.org/wiki/History_of_geology
http://en.wikipedia.org/wiki/Earth
http://en.wikipedia.org/wiki/Geologic_time_scale
http://en.wikipedia.org/wiki/Earth_Age
http://www.talkorigins.org/faqs/faq-age-of-earth.html

lunes, 26 de marzo de 2007

De los sueños, las enajenaciones y los delirios febriles

Reposando la comidaEl ser humano, como ente vivo es, dentro de lo deleznable que resulta su trato, sorprendente. Lleno de todas esas pequeñas manías, defectos e imperfecciones que lo hacen tan maravillosamente singular, está la desusada capacidad para caer dormido allí donde le place. Bien es cierto que esta cualidad no es extensible a todos los especimenes, el rasgo principal sí que es, cuando menos, el dormir de una manera más o menos habitual (absténganse de incluirse aquí insomnes crónicos, seres de reconocida vida nocturna y poseedores de una playstation 3).

Propincuo al dormir está su gran amigo el sueño (entiéndase aquí el acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes), que viene a ser la representación onírica de aquello que, por unas cosas o por otras, nos está negado en la vigilia. A mí, personalmente, me gustan los sueños nocturnos. De los otros ya he dicho que cada se los puede meter por salva sea la parte, si es que tiene gusto en ello.

Siguiendo con lo que decía, este mismo fin de semana he tenido un curioso sueño al que, por lo que entraña, debo poner en antecedentes: contigua a mi habitación está la casa del vecino; un vecino campechano, amigo de jarana, y cuyas aficiones abarcan desde comentar a gritos con su mujer el partido del Madrid del domingo a la una de la mañana mientras está despachándose en el mingitorio hasta levantarse a la ocho de la mañana con igual ánimo festivo y jocundo, y no menores voces. Todo esto me obliga, por mor de poder dormir, a tener que emplear unos tapones de espuma para los oídos, tan útiles para no oír a mi vecino miccionar como para tener animados sueños como el que me este sábado me aconteció, y es que, estando en el más profundo de los sueños, vine a imaginar que daba buena cuenta de un exquisito plato de patatas fritas, de las cuales había una pastosa, insulsa y tan repugnante que me iba a llevar a las primeras arcadas cuando, por aquello de que la naturaleza es sabia, hube de despertar. Por supuesto, la asquerosa patata frita que con tanta fruición masticaba no era otra que el tapón de uno de mis oídos. Acabóse el goce, acabóse el sueño y acabaronse mis ganas para seguir durmiendo.

Al hilo de los sueños vienen otras no menos jocosas enajenaciones, que son las provocadas por la fiebre. Casos he visto de gente con 40 de fiebre hacer vida normal, pero un servidor, en pasando de 37 y medio, viene a perder (aún más) la cabeza. Entre los grandes éxitos está el celebérrimo de "la croqueta", que vino a ser que, estando con algo más de 38 de fiebre hube de imaginar que era una croqueta a la que estaban friendo en una sartén, y, con ello, para acabar bien doradita, comencé a dar vueltas a un lado y otro de la cama hasta que se me arrollaron las sábanas alrededor y quedé no como croqueta, sino más bien como gamba con gabardina.

Otra de las enajenaciones buenas fue que, estando en medio de la noche con abundante fiebre, pensé lo que piensa cualquiera en esas circunstancias: que me había estropeado. Así, concluí que lo mejor era que mis padres me llevaran al servicio técnico, con lo cual recordé que, para llevar cualquier aparato al servicio técnico, este debe ir en su embalaje original. Por supuesto, mi embalaje original (como creo que el de cualquiera) es ir en pelota viva, con lo que, por aquello de tapar las partes pudendas, convine en que lo mejor era, sí, ir desnudo, pero tapado convenientemente por la guitarra que tengo en la habitación. Gracias a Dios no tuve fuerzas ni para levantarme, porque no quiero ni imaginarme lo que hubiera sido irrumpir en pelotas en la habitación de mis padres con la guitarra colgada del hombro diciendo "me he estropeado, llevadme al servicio técnico".

Queridos niños: los sueños son divertidos, pero no es divertido despertar de ellos. Soñad, si tenéis el espíritu fuerte o queréis fortalecerlo. Ya decía Nietzsche aquello de que "lo que no me mata me hace más fuerte".

Os deseo felices sueños, y feliz despertar (si es que es eso posible).

martes, 13 de marzo de 2007

De la implementación del Universo en Java y los Monty Python

Cerúlea se me ha quedado la cara leyendo el comentario al post de ayer de mi buen amigo Malasombra. Y es que este ladino personaje sabe dar donde duele: primeramente, en la entrepierna, y, a continuación, en el orgullo. El mero hecho de hablar de algo y no mentar a los Monty Python ya debiera hacerme arrastrar por el barro avergonzándome de dejar en el olvido sus aportaciones al siempre infravalorado mundo de la programación spaghetti.

Siguiendo al hilo de las sanas costumbres programáticas según las cuales se puede uno hacer imprescindible para cualquier modificación de lo ya codificado e instalado en cliente, siempre se pueden aprender emocionantes y novedosas técnicas. Me van a tener que permitir citar el ejemplo original en la lengua de Shakespeare:

Use constant names like LancelotsFavouriteColour instead of blue and assign it hex value of $0204FB. The color looks identical to pure blue on the screen, and a maintenance programmer would have to work out 0204FB (or use some graphic tool) to know what it looks like. Only someone intimately familiar with Monty Python and the Holy Grail would know that Lancelot's favorite color was blue. If a maintenance programmer can't quote entire Monty Python movies from memory, he or she has no business being a programmer.
¡Qué belleza!, ¡qué elegancia!, ¡qué sofisticación!, ¡qué maravilloso compendio de mala leche y profundo conocimiento de los más intrincados mecanismos de codificación de una simple variable!.

Sin embargo, quien piense que este nivel de malsana inquina es difícilmente superable, no ha visto el siguiente ejemplo:
for(j=0; j < myArray.length; j+=8)
{
total += myArray[j+0];
total += myArray[j+1];
total += myArray[j+2]; /* Main body of
total += myArray[j+3]; * loop is unrolled
total += myArray[j+4]; * for greater speed.
total += myArray[j+5]; */
total += myArray[j+6];
total += myArray[j+7];
}
Bello, ¿no es cierto? Para el lector bienintencionado o el ojo poco entrenado no es más que la suma de todos los valores contenidos en un cierto array, pero, bajo la perversa mano del programador extremo, esto es lo que en realidad está codificado:
for(j=0; j < myArray.length; j+=8)
{
total += myArray[j+0];
total += myArray[j+1];
total += myArray[j+2]; /* Main body of
total += myArray[j+3]; * loop is unrolled
total += myArray[j+4]; * for greater speed.
total += myArray[j+5]; */

total += myArray[j+6];
total += myArray[j+7];
}
¡Cuánta pérfida perfección contenida en tan pocas líneas! ¡Bjarne Stroustrup se revolvería en su tumba de no ser porque el hijo de puta aún sigue vivo!

Ahora, si alguien espera que retome el tema que me había traído aquí, que no era otro que el de codificar el universo en Java según el punto de vista Pythoniano, va de culo.

No obstante, y por pegarme la machada de cara a la galería, ahí dejo lo siguiente:
public interface HijoDeDios extends Dios {...}

public abstract class Hombre implements HijoDeDios,
Serializable {
...
public static boolean isPringao() {
return true;
}
...
}

public abstract class Mujer implements HijoDeDios,
Serializable {
...
public Mujer (Costilla costilla);

public static boolean isGolfa() {
return true;
}

public final void tenerConversacion()
throws UndefinedException {
throw
new UndefinedException("Método no implementado");
}
...
}

public class Pringao extends Hombre {...}

public class Golfa extends Mujer {...}

Hombre adan = new Pringao();
Mujer eva = new Golfa(adan.getCostilla();

Y para satisfacer personalmente a nuestro querido Pedro, usamos el Factory para la creación del sentido de la vida:
SentidoDeLaVida sdv = new SentidoDeLaVidaFactory()
.getSentidoDeLaVida("Monty Python",
hijoDeDios.getDatosUsuario());
universo.put("sentidoDeLaVida", sdv);

Queridos niños: como hemos visto en la llamada al constructor, la implementación del sentido de la vida depende de cada hijo de Dios. Buscad el vuestro y, cuando lo encontréis, haced el favor de no venir a tocar los cojones a los desgraciados de siempre.

PD: Para más información acerca de los antipatrones de diseño, no me preguntéis a mí. ;)

lunes, 12 de marzo de 2007

Del Universo en expansión y los problemas de memoria

Dicen que cuando la gente se hace mayor tiende a acercarse más a Dios. En cierta ocasión me dijo un amigo "Todo los cabrones, en el lecho de muerte, se acojonan y dicen ¡Creo en Dios! ¡Creo en Dios!, pero esos hijos de puta van a ir al infierno". Yo, que intento ser persona de bien, también tengo mis más y mis menos, y, como cualquiera, en no pocas ocasiones me planteo por qué poblamos este punto azul pálido en la inmensidad del firmamento; por qué hemos venido a la vida; por qué, en definitiva, estamos aquí comiendo mierda.

Si unimos mi desarrollo laboral actual, mis inquietudes y mi creencia personal en la existencia de un ser superior (al fin y al cabo, si toda la materia y energía conocida proviene del Big Bang, ¿de dónde provienen las partículas o energía necesaria para el nacimiento del Universo? A mí no se me ocurre nada, y a los científicos parece que tampoco, así que lo damos por bueno), puedo afirmar sin ningún temor a equivocarme que el Universo está hecho en Java.

Atendiendo al libro que ha marcado los devenires de la sociedad occidental, en la cual me encuentro, vemos en su comienzo:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
que vendría a ser, clarísimamente:
public class Universo implements Runnable 
extends Hashtable {
...
};

Universo universo = new Universo();
universo.start();
universo.put("cielo", new Cielo());
universo.put("tierra", new Tierra());

Seguimos con:
Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.

Que sería:
Tierra tierra = universo.get("tierra");
tierra.setOrdenada(false);
tierra.setVacia(true);
tierra.setAguas(new Aguas());
tierra.getAguas().add(new EspirituDeDios());
tierra.setLuz(true);

Más o menos sigue la cosa así hasta que vemos:
Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.

O lo que es lo mismo:
tierra.add(new Bichos());

Pero viene aquí la parte que nos atañe más directamente:
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

¡Oh! ¡Por fin estamos aquí!
public class Hombre extends Dios implements Serializable {
...
public static boolean isPringao() {
return true;
}
...
}

Y el opuesto femenino:
public class Mujer extends Dios implements Serializable {
...
public static boolean isGolfa() {
return true;
}
...
}

La Naturaleza, sabia ella, no es la encargada de dar la vida, sino de quitarla. La gran suerte que tenemos de vivir se compensa sabiendo que algún día la Naturaleza vendrá a reclamar lo que no es nuestro para poder dárselo a otro. Ya decía Cervantes que "la Naturaleza es el mayordomo de Dios en la tierra". Y como Cervantes erraba en muy pocas ocasiones, podemos afirmar sin temor alguno que la Naturaleza es el Garbage Collector.

Sin embargo, no todo es de color de rosa. Estudios astronómicos han confirmado que el Universo está en constante expansión. Dicha expansión, sin ninguna duda, está provocada por el voraz algoritmo de consumo de recursos que tiene la propia implementación del Universo.

¿Cuándo llegará la máquina virtual a llenar toda la memoria? El tan temido final del sistema en el que vivimos acabará con nosotros tan rápidamente que cuando queramos darnos cuenta no vamos a tener posibilidad de lanzar ninguna excepción para remediarlo.

Queridos niños: atesorad cada momento de vuestra vida como si fuera el último, y no busquéis un pendrive donde guardar aquello que no distrutáis porque, en efecto, en cualquier instante nuestro servidor dirá:
Exception in thread "main" java.lang.OutOfMemoryError
Y entonces será demasiado tarde.