De porqué las mujeres no pillan los chistes
Es absolutamente cierto: últimamente en este vuestro (mi) blog no estábamos haciendo honor al lema con tanto orgullo reza la cabecera. Y es que de las diatribas de un misógino en la urbe hemos pasado a las mariconadas sensibleras de los últimos tiempos, y en este saco incluimos despedidas lacrimógenas, peroratas medrosas tomadas de terceros e introspecciones absurdas y timoratas. Pues sí, tienen ustedes toda la razón al quejarse y exclamar que ya está bien. Si hay que levantarse, alzar la voz y dar un puñetazo en la mesa, se da.
Y si hay que decir lo que el público quiere oír, se dice.
Por supuesto, el público ya desde tiempos de Nerón tenía muy claro que para entretenerse lo mejor es ver sangre en la arena. Quizás en una de esas luchas entre aguerridos gladiadores palmara el ídolo de la afición, pero, oiga, si no aguanta una broma no venga al pueblo. Siempre habrá otro la semana siguiente dispuesto a bregar con un negraco de 2 metros por salvar la vida, el honor y la libertad y, por encima de todo, por entretener al Emperador y a sus súbditos. ¡Que no decaiga el espectáculo!
Así que, señoras, váyanse a buscar trapitos porque aquí comienza el gran circo.
¿Y qué debe hacer el resto? Pues seguir leyendo si es que es de su gusto, porque, no lo duden, a estas alturas ya ha debido ofenderse alguna visitante casual. Y digo que se haya ofendido alguna casual porque espero que las habituales (si es que las hay) ya sepan que esto atañe a las de siempre.
¿Por qué habrían de tomarse a mal esas dueñas que yo venga aquí a decir sandeces? Aunque no lo crean, la respuesta está en los genes. O al menos eso dice el profesor Sam Shuster, del Hospital Universitario de Norfolk y Norwich, Inglaterra, que ha hecho un estudio montado en un monociclo:
Por naturaleza, los hombres son más cómicos que las mujeres debido a que poseen la hormona testosterona.La verdad es que admiro al menda en cuestión. ¿Se hubiesen ustedes imaginado a una profesora montada en un monociclo por la calle estudiando si se ríen de ella o no?
El profesor también puntualiza algo que ya dijimos nosotros aquí hace meses:
Las mujeres hacen menos chistes que los hombres y los comediantes de sexo masculino superan en número a las comediantes de sexo femenino.¿Qué conclusión nos lleva a inferir todas estas gilipolleces aquí referidas? Pues que si me hubieran dicho antes que mi complejo de payaso no era más que una forma de liberar testosterona, seguramente hubiera hecho un chiste y me hubiera escondido debajo de la cama (por aquello de que encerrarse en el armario es poco masculino).
Y yo me pregunto entonces: si la testosterona provoca el sentido del humor, ¿tener cara de tebeo es entonces síntoma de virilidad? Si es así no entiendo cómo es posible que no caigan las mujeres rendidas a mis pies en cuanto me ven.
Siguiendo con el artículo en cuestión, resulta que no todo son chanzas entre varones. Cuando uno es demasiado gracioso pasa de ser una compañía jocosa a ser un puto estorbo:
Neave indicó que los hombres podrían responder de manera agresiva debido a que consideran a otros hombres en monociclo como una amenaza, distrayendo la atención femenina de ellos mismos.Y con esto ya estamos a vuelta con lo de siempre: todo gira en torno al sexo. Aunque, la verdad, es que todos sabemos lo que quieren las mujeres cuando se habla de evolución de la especie, y no me estoy refiriendo a ser más hábil en el medio en el que vivimos, a estar más adaptado al medio o a proporcionarle mejores recursos a la prole.
Queridos niños: a aquellos que "salen de caza" las noches de los fines de semana sólo me queda recomendarles que en vez de repeinarse, acicalarse y vestir sus mejores galas, la próxima vez lo que deben hacer es vestir unos pantalones anchos, calzarse unos buenos zapatones, enfundarse una nariz roja y no temer llevar una peluca de color verde. ¡Suerte!






