De la historia del vino, y la influencia de ésta en la cultura occidental
| Tengo la certeza de que el vino marcó la diferencia entre la cultura occidental iniciada por los griegos que ha llegado hasta nuestros días. Mira quién no hace vino. — Aztecas y otros indígenas sudamericanos: no logramos que aprendan ortografía. Al menos logramos enseñarles que comerse a sus propios hijos no era decente. Y otras cosas peores que prefiero no decir. — Musulmanes: su máxima distracción consiste en poner bombas y pegar tiros al aire. No pueden ver fotos guarras y no saben lo que es un escote. — Chinos y Japoneses: tristes y tristes. Los chinos ya fermentaban mosto hace miles de años, pero la jodieron al meter dentro lagartos y huevos de pato rancios. — Africanos: no comen ni beben nada que no pueda ser atravesado por una lanza. Además no tienen paciencia. Cazan un elefante y se lo comen en una única fiesta. Serían incapaces de hacer un vino gran reserva. En EEUU, Australia y Sudáfrica se introdujo el vino con éxito, salvando así de la ignominia a unos pocos. Pero muy pocos. Conclusión: el camino más corto entre el hueso lanzado por el mono y la nave espacial pasa por 4.000 años de cultura vinícola. Y al que no le gusta el vino es un animal. |
— Mi amigo Ufo, hablando sobre la relación entre el cultivo de la vid y la idiosincrasia de la vieja Europa (con permiso del autor) |
Para saber más sobre los viñedos de Jarno Trulli, podéis visitar la página web de Podere Castorani.

